Aunque la página del Poder Judicial de la Federación hasta ayer en su lista de acuerdos aún no consignaba ninguna resolución sobre la demanda de amparo contra la reestructura de la deuda pública del estado presentada por algunos diputados de Morena –como personas físicas–, no es remoto que la desechen por “notoriamente improcedente”, para coincidir con la versión ayer filtrada de que ya la habían rebotado en el juzgado de distrito, con sede en Xalapa.
En realidad. el juicio amparo indirecto contra el decreto legislativo que aprobó una modificación al esquema previamente aprobado para reestructura de la deuda pública del estado, es un recurso jurídico que no tiene viabilidad; estar en desacuerdo con el contenido y consecuencias de un acto de autoridad no necesariamente lo hace ilegal y violatorio de derechos del inconforme; es el caso de la controvertida reestructura de la deuda, que con todo, pasó por el proceso legislativo de aprobación con los votos necesarios; no se advierten vicios formales, de proceso o legalidad, y además, en la demanda los firmantes, entre ellos, Daniela Griego e Isaías Pliego Mantilla, no actúan como diputados en alguna acción jurisdiccional que los legitime, sino como personas físicas, invocando un interés “legítimo” vago, debido a que no reciben un agravio personal y directo, cabe decir, un tipo de interés que, aunque previsto en la Constitución de la República, muy rara vez reconoce el Poder Judicial de la Federación, apartándose de los principios del clásico juicio de amparo.
Sin campanazo
Habrían dado un campanazo si el juez de distrito les hubiera comprado la presunta violación de derechos y decretado una suspensión del acto reclamado –el decreto–, su efecto suspendería el proceso de licitación pública que realiza el Poder Ejecutivo para la contratación de créditos hasta por 38 mil millones de pesos.
Por el calendario de la licitación apenas el martes de la semana pasada (el día del temblor) se debió realizar la junta de aclaraciones de los representantes de las instituciones financieras con los de la Sefiplan, y para el 24 de octubre la presentación y apertura de ofertas (si las hay), y el 26 del mismo mes, el acto de fallo y adjudicación de los créditos. Si no cuaja la reestructura, seguro no será por Morena, que solo le tiro palos de ciego.
Pataletas
El errático recurso legal es parte de las patadas de ahogado de Morena o pataletas, una forma de manifestar su desacuerdo con las sucesivas derrotas que ha recibido en el Congreso local, donde su antagonista el PAN le ha comido el mandado en la composición de fuerzas.
No es novedad el desamparo legal de los de Morena. El alcalde electo de Xalapa, Hipólito Rodríguez, ya recibió dos reveses del Poder Judicial de la Federación, sendos escritos de demanda de amparo contra el permiso de construcción del gasoducto otorgado por el Ayuntamiento local fueron desechados en el mismo bote de la basura por “notoriamente improcedentes”. Se ve que no tienen cuadros jurídicos y contratan a maletas.
Legislatura entre dos polos
En la distribución dividida, plural, sin mayoría absoluta de la Legislatura, de los dos polos más importantes, el PAN, que empezó con 16 diputados y 5 de su aliado electoral el PRD, atrajo y sometió a los otros menores –PRI-PVEM–, mientras que Morena que arranca con 13 diputados no ha conseguido crecer y rara vez ha podido sumar a los otros hacia su polo.
Morena efectivamente es la única bancada que se ha asumido como oposición sistemática y consistente en el Congreso y frente al gobernador, a la hora de las alianzas para la votación por lo regular se ha quedado solo. El PAN creció de 16 diputados iniciales a 21, comprando legisladores, pero haiga sido como haiga sido, la bancada del burro Bailador es ahora de 21.
Momentáneamente, Morena tiene cierto apoyo del grupo del PRI (8) y del grupo Unidos… (3), estos a la hora de las decisiones de mayoría calificada se han ido a la cargada azul. Hoy se suman a la disidencia (a ver cuánto duran), porque el PAN, conducido por Sergio El Bailador, les birló la rotación de la presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), como es sabido, alegaron con base en la Ley de Herodes del Bailador, que ya no entregarían la presidencia que le toca al coordinador de Morena, Amado Cruz, por 8 meses y mucho menos al PRI, Juan Nicolás Callejas, para los 6 meses finales de la legislatura que concluye en octubre del año entrante.
El caso es que hoy Morena tiene 12, el PRI 8 y los Unidos 3, hacen sólo 23 si se mantienen en bloque, el PAN (21) y PRD (4) suman 25; a este grupo le falta uno para tomar decisiones de mayoría absoluta y a los primorenas tres. Y sólo hay dos votos disponibles; el diputado del Panal, Vicente Benítez, y del PVEM, Manuel Francisco Martínez, ¿de qué lado jugarán?, si se van con primores harían tablas la legislatura 25-25, pero con uno que se sume a la votación del bloque del PAN –dicen que Benítez se pregunta: ¿acaso seré yo maestro?– le otorgaría la decisión. La mayoría calificada es otra negociación. El jueves se verá en la sesión extraordinaria del Congreso cómo se reacomodan los intereses de los diputados.