En Tlapacoyan, "hospital de la muerte”, sin médicos, medicinas, e insumos.

A 15 meses del anuncio de un nuevo hospital, sigue sin fecha de inicio.

Zona Sur

Nicolás Cruz Hernández - 2026-10-22

En Tlapacoyan, Veracruz, el hospital que debería ser refugio de enfermos, se ha convertido en el lugar donde los pacientes temen ingresar para ser atendidos. Falta de todo, médicos, medicamentos y material quirúrgico. Sobra la resignación de quienes llegan a una consulta y con una urgencia y salen sin respuesta, o no salen.


Según denuncias de pacientes y familiares, hay guardias en las que atiende un solo médico: uno para urgencias, para hospitalización y para cualquier emergencia que cruce la puerta de madrugada. Con ese esquema, la atención no es lenta, es imposible.


Sin material quirúrgico, medicinas e insumos básicos, las operaciones están limitadas y las familias terminan buscando o comprando lo que el hospital no tiene. Un sistema público que le pide al paciente resolver su propia carencia ha dejado de cumplir su razón social de atención.


El problema desborda al municipio.


Habitantes de Atzalan, Martínez de la Torre y otras localidades acuden a Tlapacoyan, buscando la atención que no encuentran en sus comunidades, y muchos regresan frustrados sin pedir ser atendidos por falta de médicos.


Una región entera depende de un hospital que no se da abasto de atención, a esto se suman testimonios de maltrato a pacientes, negligencia y personas que murieron sin recibir la atención que requerían. Cada caso tiene nombre, familia y un expediente que alguien debería abrir.


La pregunta para las autoridades de salud y el cobierno del Estado, es cuántas de esas muertes pudieron evitarse con personal suficiente, médicos, enfermeras y medicamentos disponibles y un quirófano equipado.


Como si fuera poco, el edificio mismo que alberga el hospital es un riesgo. El inmueble sufrió daños estructurales por sismos en años pasados y, de acuerdo con el dictamen de la Secretaría de Protección Civil de Veracruz, se encuentra en zona de alto riesgo, lo que vuelve la reubicación del hospital una urgencia y no un capricho.


Un hospital que no puede atender a los enfermos y que además podría no resistir otro movimiento telúrico es una amenaza para pacientes, médicos y trabajadores por igual.


La respuesta oficial, hasta ahora, ha sido una promesa. La gobernadora Rocío Nahle García, anunció en fechas pasadas la construcción de un nuevo hospital, pero los habitantes denuncian que hasta hoy ni siquiera se ha colocado la primera piedra. Un anuncio sin obra es solo un discurso, y mientras tanto el dictamen de riesgo sigue vigente, el hospital sigue deteriorándose y la gente sigue muriendo esperando.


Tlapacoyan y la región exigen transparencia sobre el proyecto del nuevo hospital (terreno, presupuesto, empresa responsable y avance real), una fecha clara de inicio y conclusión de la obra, y soluciones inmediatas mientras llega la reubicación: más médicos por guardia, abasto de medicamentos y material quirúrgico suficiente.


La salud no es un favor del gobierno ni un tema de campaña. Es un derecho, y cada día sin hospital, sin médicos y sin explicaciones se paga en vidas.

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