#AsuntosPúblicos: EL GOBERNADOR YUNES CONTRA ALCALDES DEL PRI
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2017-02-20
¿Hay alguna estrategia en la actitud despótica del gobernador Miguel Ángel Yunes contra los 50 alcaldes del PRI que le demandan el pago de adeudos institucionales? o ¿la agresividad y falta de respeto, el autoritarismo es sólo su estilo personal de gobernar?
En medio de una controvertida solicitud para que el Congreso del Estado –donde no tiene mayoría– le autorice reestructurar a 50 años 42 millones de pesos de la deuda pública, el gobierno de Yunes se ha enfrascado en los últimos días en una confrontación con el grupo de alcaldes del PRI, situación que podría atorar todavía más la aprobación que requiere.
No ha tolerado el gobernador Yunes que este bloque de alcaldes manifieste activismo en la cobranza, tanto de lo que indebidamente les retuvo el gobierno de Duarte, como de las ministraciones rasuradas hechas ya por su gobierno. Y menos admite que soliciten les paguen los adeudos de los ingresos excedentes que obtendría con la reestructura de la deuda pública que pretende apruebe el Congreso del Estado.
Interacciones inestables
La hostilidad ha venido creciendo. Reprobó el comunicado de los alcaldes al gobierno federal –la declaración de Coscomatepec–, que además de señalar la falta de pago de participaciones y aportaciones, incluía también una denuncia a los hechos de inseguridad pública en los municipios, y criticó a los delegados federales, en particular al de la Secretaría de Gobernación, por darles foro, que calificó de partidista y electoral; aunque si los reclamantes son todos del PRI se debe a que Yunes domina a los alcaldes del PAN y el de PRD, estos que protestaron en el anterior gobierno (se recuerda tomaron varios días el Palacio de Gobierno y la Casa Veracruz) ahora ni se mueven.
La reestructura de la discordia
La confrontación con los alcaldes del PRI escaló la semana pasada; la secretaria de Finanzas, Clementina Guerrero, plantó a los alcaldes (por segunda vez), ahora en el Congreso del Estado, donde se llevaría cabo la reunión para establecer las cuentas de adeudos y un calendario de pago. A la protesta de los alcaldes por el plantón se sumó la de diputados locales del PRI. Pero lo que vino a desequilibrar a Yunes es que quieran mocharle de los recursos que obtendría de la reestructuración de la deuda. Los alcaldes hicieron explícito –respaldados por los diputados locales del PRI– que buscan incorporar sus adeudos al destino de los ingresos por reestructuración de deuda pública.
Y para sus pulgas. En un lenguaje poco amistoso y nada institucional, sin respeto a su representatividad política, Yunes externó que su secretaria “tiene asuntos más importantes que tratar” y que en lo sucesivo las audiencias con ella deben pedirla con él, y si lo considera prudente ahí les avisa. Además los enlodó con calificativos: “ignorantes y sinvergüenzas” por que demandan el pago de 4 mil millones de pesos que desvió el anterior gobernador, “antes callaron, solaparon y aprobaron deuda”, así que no se atrevan a cobrarle a él; como si fuese una deuda personal del que se fue y no una obligación institucional que debe afrontar el actual gobierno. En su respuesta airada escondió que vaya a tener ingresos extras por la reestructura de la deuda, “es de ignorantes pensar que voy a recibir un cheque y que eso lo puedo dividir”.
Piensa Yunes o quiere creer que sólo él sabe y por eso pontifica. No es que vaya a recibir ese cheque, pero como resultado de pagar menos en el corto plazo (a cambio de pagar más en el largo) habría ahorros presupuestales, es decir, excedentes, y este es un producto repartible, pero Yunes lo quiere solo para él.
También quieren tajada los empresarios
Y son más los que quieren ser invitados al banquete de los frutos de la reestructura. El sábado pasado se apuntaron los empresarios de Xalapa adheridos a la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) y a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) publicaron una carta abierta dirigida a los diputados del Congreso del Estado y al mismo gobernador Yunes, donde solicitan debido a la crisis económica por la que atraviesan y el riesgo a los empleos, se incluya el pago de los adeudos a todos los proveedores adheridos a sus cámaras; además de avalar también la inclusión de los adeudos a los 212 ayuntamientos. Más los que se acumulen con su cuchara en estos días.
Inconformidad en el PRI con el gobernador Yunes
Por lo pronto varios líderes del PRI le han salido al paso al gobernador Yunes, exigiéndole respeto a los alcaldes y que privilegie el diálogo sobre la confrontación, entre estos, el nuevo presidente del PRI estatal, Renato Alarcón y el senador Héctor Yunes, quien puso el dedo en llaga al repasar el estado actual violencia que prevalece, y refutar que son “percepciones”, como dice el gobernador Yunes.
Pero el escenario clave de la coyuntura donde se probará si existe unidad y disciplina en el PRI es en el Congreso del Estado y concretamente en la posición que asuman los legisladores de este partido en la discusión y votación del dictamen sobre la reestructura de la deuda. Dentro de 8 días se llevará a periodo extraordinario, entonces se verá.
Despotismo y negociación
La agresividad del gobernador Yunes hacia el priismo no se entiende en términos de negociación. Se conduce con altanería como si tuviese el control absoluto de la decisión, cuando lo cierto es que sin los votos del PRI (9) no pasará su propuesta. Dada la negativa del grupo legislativo de Morena (12) a aprobar la reestructura de la deuda, la coalición de Yunes (PAN-PRD) hacen 21 votos y hasta 29 sumando a los demás. Sin el PRI no le alcanza.
Necesita 34 votos dos terceras partes (si en la sesión asisten los 50), y esa mayoría la va a necesitar dos veces, ya que el dictamen que por echarle la mano prepararon sus aliados del PRD, considera el proceso en 2 etapas, en la primera para que negocie con bancos y acreedores y en la segunda para que los diputados le aprueben la operación concreta.
A menos que tenga calculado cooptarlos individualmente, o posea carta de triunfo guardada; su bravuconería, que no oculta su negativa a compartir el pastel del dinero, podría bloquear la negociación para reestructurar la deuda.
¿Es alguna estrategia el despotismo o cuestión de personalidad irrefrenable?