Veracruz, sumida en una dinámica militar, cede sus espacios públicos
+A cinco años de la conformación de la Marina como el cuerpo de seguridad en el estado, al menos 4 elementos han sido denunciados por abuso de autoridad y violaciones a los derechos humanos
Zona Centro
La Silla Rota - 2016-12-15
El 1 de mayo del 2015, un fotoperiodista de un diario de la ciudad de Veracruz tomaba algunas gráficas del Desfile del Día del Trabajo cuando avistó un convoy de patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, con elementos de la Policía Naval a bordo, listos para encargarse del resguardo del evento que se realizaría en el centro histórico jarocho.
Rogelio recuerda que presto dirigió su cámara a los oficiales sólo para tener imágenes de archivo de la movilización de los Infantes de Marina, sin esperar lo que vendría después.
En pocos minutos, relata, estaba rodeado de varios uniformados de la Armada de México que querían obligarlo a borrar su trabajo. Una y otra vez trató de explicar que era colaborador de medios. Sentado ya en la batea de una unidad, pedía que lo dejaran ir a su automóvil, estacionado a pocos metros, para mostrar su identificación que había dejado colgada en el espejo retrovisor.
Los navales, con disciplina militar, hicieron oídos sordos al periodista y a decenas de trabajadores de la prensa que habían llegado para apoyar a su compañero. A empujones quitaron a la muchedumbre congregada en la esquina de Primero de Mayo y Zamora, y se fueron con Rogelio detenido sólo por tomar un par de fotografías.
En algunas horas, el fotoperiodista salió libre, sin ningún cargo, gracias a la intervención de los dueños de la empresa en donde trabaja, sin embargo, en los últimos seis años los veracruzanos se han tenido que acostumbrar a la cotidianidad de ese tipo de excesos al tener una policía preventiva militarizada que no tiene fecha para abandonar las calles veracruzanas.
Todo empezó el 21 de diciembre de 2011. En ese entonces, la entidad estaba sumida en una crisis de seguridad. Las fuerzas del orden tenían una guerra en todo el estado contra el Cártel de los Zetas.
Las balaceras, ejecuciones, enfrentamientos y ataques a civiles eran comunes. El asesinato de 35 personas, que fueron arrojadas en el corazón comercial de Boca del Río, el 20 de septiembre de ese mismo año, llevó al gobernador Javier Duarte de Ochoa a decretar la desaparición de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río pues había sospecha de un contubernio con el crimen organizado.
En ese entonces fueron despedidos 900 patrulleros y unos 100 empleados administrativos; su lugar lo tomaron elementos de la Infantería de Marina que cambiaron el verde oliva por un uniforme con camuflaje urbano (gris, azul y blanco).
Los marinos empezaron una guerra en contra de presuntos integrantes de los Zetas ganándose la aprobación de la ciudadanía que pidió a las autoridades que los dejaran a cargo de la seguridad preventiva de la conurbación.
Incluso, durante su campaña a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, prometió ante notarios que dejaría a la Marina seguir en las calles del estado veracruzano, por lo menos lo que durara su mandato en Los Pinos.
Desde entonces se conformó el Operativo Veracruz Seguro encabezado por la SERMAR y que ya tiene presencia en otras ciudades importantes del estado como Córdoba, Orizaba, Poza Rica y recientemente en Minatitlán y Coatzacoalcos, unas de las más violentas del país.
El avance más significativo se nota en el puerto jarocho en donde el ayuntamiento y el anterior gobierno estatal, de Javier Duarte, les entregó edificios públicos, plazas, parques y hasta calles que ahora yacen bajo el control militar de los mandos navales.
Ahora, lo peor para los pobladores es que en los últimos seis años, los efectivos de la Marina-Armada de México han pasado, en algunos casos, de ser ejemplo de respeto al regreso de viejas prácticas como la falta de atención a la población cuando se les requiere ante un hecho delictivo.
El último caso registrado fue el martes 13 de diciembre de este 2016, cuando la joven Vania Sulvaran denunció por redes sociales el asalto con violencia al negocio familiar, ubicado en pleno corazón del centro de la ciudad de Veracruz.
Ella replicó la queja de muchos ciudadanos, la lentitud del servicio prestado por la Naval en funciones de policía preventiva: “A pesar de que había cámaras, hay botón de pánico, pero la Marina no llegó hasta dos horas después de que pasó el incidente, porque ya saben cómo es el gobierno y hay una sola patrulla para todo el centro de la ciudad”.
A esas quejas, se suma una serie de delitos cometidos en los últimos años por los mismos Infantes de Marina cuando andan vestidos de civil como robos a tiendas de conveniencia, escándalos cuando andan francos y en estado de ebriedad.
El último ilícito en el que estuvo involucrado un elemento de las fuerzas armadas escandalizó a la ciudad de Tuxpan, ubicada al norte del estado. Se trató de un doble feminicidio perpetrado por uno de los elementos adscritos al llamado Operativo Veracruz Seguro.
Miguel “N”, mató a su pareja y a su hija de ocho meses de edad solo porque no quería pagarles la manutención mensual. El crimen fue descubierto cuando ambos cuerpos aparecieron flotando en la playa Barra Galindo, de esa localidad. El asesino fue detenido por sus mismos compañeros y entregado a las autoridades civiles.
Fernando Arturo Castañón Zamacona, comandante de la Primera Región Naval, que tiene sede en el Puerto de Veracruz, reconoce que hay al menos cuatro elementos de la Armada investigados desde el 2013 por abuso de autoridad y violación a los derechos humanos.
En ese sentido señaló que se está permitiendo que las autoridades correspondientes hagan las investigaciones pertinentes para esclarecer si hubo o no participación de estos elementos en los hechos denunciados por personas de la sociedad civil.
“Así continuarán mientras no sean encontrados culpables. Cuando salió a la luz esta investigación se revisó el expediente, no se tuvo que tomar una medida especial, ellos están trabajando”, dijo.
También, las restricciones a civiles de los mandos navales han incluido limitaciones que algunos pobladores ven con entusiasmo, aunque otros las consideran una intromisión.
En áreas recreativas como el Malecón, han quedado restringidas cosas como rodar en bicicletas, patinetas, fotografías profesionales sin permiso del ayuntamiento, la venta de ambulantes y los llamados “sacamonedas”.
Tomar las calles
En el 2012 el vicealmirante Rubén Alfonso Vargas Suárez, jefe de la unidad de coordinación para el cumplimiento del compromiso presidencial para mantener la presencia de la Policía Naval en Veracruz, dio una entrevista a un medio nacional donde detalló que la presencia de los más de mil elementos en siete municipios de Veracruz era apenas el comienzo de una nueva estrategia de seguridad en el país.
El mando naval no hablaba en vano, parece que la presencia militar en tierras veracruzanas sigue avanzando, supliendo las funciones de la policía tradicional como acaba de suceder en la región sur del estado.
El 18 de junio de 2014, luego de rumores que aseguraban la salida de las fuerzas navales de las ciudades veracruzanas, el secretario de Marina-Armada de México, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz visitó el puerto de Veracruz y dejó en claro que no se van a ir porque el puerto es su segunda casa.
A partir de eso, la entrega de espacios públicos alrededor de la Primera Región Naval ha sido constante en Veracruz. Primero, la administración estatal donó en el 2010 un inmueble ubicado en la calle Canal esquina Valentín Gómez Farías (antiguo edificio de Tránsito) que fue destinado al Centro de Desarrollo Infantil (Cendi).
También entregaron la antigua Escuela de Oficios e Industrial para Mujeres que está sobre la calle Hernández y Hernández y por último se dio a conocer que el edificio de la Antigua Aduana o Puerta del Mar, que estaba en manos de la Secretaría de Hacienda, es de la Marina, esto generó descontento entre historiadores al tratarse de unos de los recintos míticos en todo México.
Pero el ayuntamiento, el gobierno estatal y el federal, también cedieron, a los navales, calles enteras que cortaron el tráfico vehicular de manera permanente, en el centro jarocho, como la avenida Xicoténcatl esquina con Insurgentes Veracruzano o Comodoro Azueta desde Esteban Morales, donde ahora sólo se puede pasar si perteneces a esa Secretaría.
De manera extraoficial se sabe que también los altos mandos pidieron el control del edificio Atarazanas, que alberga en la actualidad el Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), el del Colegio de Bachilleres e incluso la Torre de Pemex, sin embargo, las autoridades lo negaron.
Además, el ayuntamiento informó que la Marina-Armada de México tomará el control de la seguridad en otros espacios públicos similares al Malecón, como son la Plaza de la República, el Parque Zamora, el Parque Ciriaco Vázquez, el Parque a la Madre y el Parque Álvaro Obregón.
En todos esos lugares el mantenimiento y la rehabilitación estarán en manos del Municipio de Veracruz, pero la vigilancia será de los elementos de la Primera Región, en su modalidad de Policía Naval.
El regidor noveno Mario Cruz Herrera, encargado de la comisión de Parques y Jardines en el municipio de Veracruz, detalló que los navales sólo se harán cargo de patrullajes y tendrán presencia en esos espacios, pero lo demás seguirá a cargo de la autoridad local.
“De estos espacios quedarían por ejemplo la de la Plaza de la República, la Macroplaza. Se trae también por ahí la del Parque Álvaro Obregón, que está enfrente de Trigueros, el parque de a la Madre, el Parque Zamora y el otro es el de Ciriaco Vázquez.
“El de la Madre es el que está en Arista y Madero. Todos esos porque entran dentro del proyecto del Centro Histórico. La labor sería la de cuidar nada más, pero todo el mantenimiento por parte del municipio”, señaló el edil.
En la actualidad no se sabe el número de elementos que la Primera Región Naval ha destinado al cuidado de la cuidad si hay información sobre la supuesta disminución de delitos de alto impacto desde su llegada en el 2011 hasta en un 40 por ciento.