#AsuntosPúblicos: NINGUNA REVELACIÓN QUE CIMBRARA AL PAÍS
+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-12-02
No hubo ayer en la toma de posesión de Miguel Ángel Yunes Linares como gobernador de Veracruz ninguna revelación que cimbrara al país, como anunció que haría hace algún tiempo, cuando temía que no iba a llegar al poder, que el Gobierno Federal lo emparejaría con Javier Duarte, ambos con sendas denuncias de corrupción, enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada y lavado de dinero; uno del PRI por otro del PAN. Se olvidó Yunes de ese cuento; lo dejaron llegar, no avanzaron en las denuncias en su contra y de su familia, y necesita del Gobierno Federal al menos para no hundirse enseguida.
En cambio, optó por una línea narrativa local, aunque con escenarios internacionales; él mismo como personaje central (¿quién más?), “El vengador justiciero contra los malos”, una actuación egocéntrica solo para fanáticos y súbditos en la que su personalidad protagónica dominó la escena.
Sus invitados nacionales y la audiencia local se soplaron las proyecciones de megalomanía de Yunes Linares. Los dirigentes, líderes nacionales y gobernadores del PAN-PRD, que la crónica diga sus nombres, por conveniencia y cortesía mostraron tolerancia, al fin que andan en campaña y buscan alianzas hacia la Presidencia de la República. A sus aliados y súbditos locales no les quedaba otra. Pocos del PRI en la fiesta de coronación de YOYO I. Aurelio Nuño, el secretario de Educación, representante del Presidente Enrique Peña Nieto, y la rara presencia de Carlos Romero Deschamps, el dirigente del sindicato de Pemex, tildado de corrupto y financiero de campañas electorales.
Efectismo, dudoso relato
El golpe más efectista de Yunes fue el supuesto logro de recuperar bienes y dinero de la banda de Duarte. Dudoso en la atribución personal de los méritos, cuando que las acciones legales en contra del ex gobernador hasta ahora son federales, no del estado; las recuperaciones, si se han dado, provienen de la PRG, no de Yunes en lo personal, quien se estaría colgando medallas ajenas. Se toma con mucha reserva el recuento de sus méritos (en boca propia, vituperio; pero él no se contiene para adornar su acción). Como tiende evidentemente a exagerar la importancia de su papel, habrá que corroborar que los bienes aparezcan en el patrimonio del estado y verificar su origen.
Algunas escenas de su relato son poco creíbles. Entre estas, las dos del vómito en escenarios internacionales donde el héroe de la historia encara por separado a los operadores financieros y lavadores de Duarte. Uno en Houston, JJ Janeiro, le “pidió piedad” (¿se arrodilló?), y otro es Moy Manzur, en Canadá. No queda claro en calidad de qué Yunes los interroga en el extranjero (no era ninguna autoridad ni tenía tampoco atribuciones extraterritoriales; tampoco se precisa cómo se da la supuesta “entrega de bienes”. Tiene muchos hoyos su narración.
Menos presumibles son las acciones que dice emprenderá para recuperar algunos inmuebles de Duarte y su familia. Las menciones de expropiación (?) de una residencia adquirida por Javier Duarte en Tlacotalpan y de recuperar 60 hectáreas cedidas por Fidel Herrera al suegro de Duarte, Tony Macías, en Coatzacoalcos, con un valor de mil millones de pesos. Habrá que ver cuál es el procedimiento legal que sigue Yunes, ya que si es la expropiación, como se difundió, será otro de sus cuentos. Este procedimiento, de orden público, no es una reivindicación o resarcimiento de un bien, que sería lo correcto al tratarse de un origen ilícito. La expropiación es una compra forzada que el Estado realiza a un particular por causa de utilidad pública y mediante indemnización, dos problemas que tendría que enfrentar; no solo acreditar la causa de utilidad pública, sino también pagarles por concepto de expropiación. Ya veremos si los recupera y en qué forma. Por lo pronto, parece puro cuento.
Senadores del PRI, extraviados
Se equivocaron los senadores del PRI, Pepe y Héctor Yunes al creer que la ceremonia de toma de posesión de Miguel Ángel Yunes Linares sería un evento institucional y que les respetarían su investidura como representantes de la entidad en el Senado.
Si recibieron invitación no se fijaron que su boleto no era numerado, ni preferente ni palco. Era de los parados. Podrían haber presenciado el acto desde las pantallas en los pasillos, pero les llegó la dignidad personal y política y abandonaron el recinto legislativo. Con todo lo que tuvieron que batallar para entrar.
Diputados de oposición, desplazados
El nuevo gobernador del Estado Miguel Ángel Yunes se apropió del Palacio Legislativo arrinconando a los de casa; los diputados fueron desplazados por la logística del Poder Ejecutivo en la ceremonia de rendición de protesta al cargo.
Fue un tapabocas a los legisladores que recientemente aprobaron reformas a su ley orgánica para dignificar la relación entre poderes; cuando acudieran a la sede del Poder Legislativo, los representantes del Ejecutivo tendrían que someterse a las reglas y control de la seguridad del Congreso.
Pasó Yunes sobre ellos. Su gente tomó las instalaciones y dispuso como quiso, inaugurando el estilo de relación jerárquica, que si no le hacen contrapeso, les recetará el bienio. Los del PAN y PRD, si acaso entre dientes se incomodaron, los de oposición se molestaron más, pero tampoco se atrevieron a romper el quórum. Ya le están pensando en replantear los acuerdos entre grupos legislativos, sobre todo los del PRI y el grupo Juntos por Veracruz, que se han alineado al PAN y su satélite el PRD. Morena, hasta el momento, es la única fuerza opositora al gobierno y a la coalición legislativa de Yunes Linares.