+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-10-31
Todo menos tersa se anticipa la transmisión del Poder Ejecutivo.
El mes de noviembre, último que queda al desastroso gobierno que concluye su periodo sexenal y víspera del ascenso por dos años de Miguel Ángel Yunes Linares, ansioso por desfogar la frustración de las derrotas previas en su camino al Gobierno del Estado y cobrar venganza al grupo político rival, el PRI de la era Fidel-Duarte, no se caracterizará por la civilidad; todo pinta para que se desarrolle con jaloneos y fricciones, embestidas de Yunes y su grupo, capotazos hasta donde puedan, resistencia de los que se quedaron a entregar las ruinas.
No se descarta una escalada de movilizaciones y bloqueos ahora que Yunes Linares plagia las tácticas de los 400 pueblos (sin desnudos, todavía, que él sí tiene pudor). Ya le urge sentarse en el trono (así sea sólo por dos años).
Presionan el cierre, por un lado, la falta de dinero en las arcas del estado, desfondadas por la pésima administración y la rapacidad de Javier Duarte (y su enriquecida banda), hoy prófugo de la justicia; mientras el gobernador interino, Flavino Ríos, espera el salvamento financiero de la Federación; por el otro, el protagonismo visceral y megalómano de Yunes Linares, quien busca poner contra la pared al gobierno interino en una maniobra que combina exigencias fuera de la ley planteadas para la “transición” con el uso de los alcaldes del PRD y PAN, desde el viernes pasado, como grupo de choque para ocupar las instalaciones del Palacio de Gobierno, reclamado recursos no entregados por el Gobierno del Estado.
Propuesta de transición, fuera de lugar
Persiste el gobernador electo Yunes Linares en su planteamiento fuera de la ley para la “transmisión y continuidad de los asuntos de la administración pública”, como se denomina en la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo al periodo y acciones previstas para la preparación de la entrega-recepción.
Con una terquedad que se confundiría con un fanatismo incapaz de discernir el alcance de un texto legal, Yunes sigue confundiendo (sin querer entender) la entrega que debe hacerse a partir del 1 de diciembre, una vez que haya rendido protesta al cargo y asumido como gobernador del estado, con las acciones informativas –hay que subrayarlo– del gobierno en funciones al gobernador electo “sobre el estado de los asuntos que tengan encomendados”. La obligación dispuesta para el Ejecutivo en funciones es únicamente de informar (“informarán”, se indica), nada que se acerque a las exigencias de Yunes reiteradas en la misiva de ayer, en la que pareciera dictar su primer “decreto”: Yo, Yunes: a sus súbditos del gobierno interino sabed; que ordeno sellar las bodegas del estado, pagar inmediatamente a medio mundo, sin dejarme ningún adeudo para diciembre; absténganse de hacer cualquier acción que no me guste; ábraseles paso, cuentas y documentos a mis auditores; bésenles los pies a mi “equipo de transición”, por cierto una legión que se prepara para el tomar el gobierno como botín (¿Alguna diferencia con los que se van o ya se fueron?), que se apuren porque el plazo es de sólo 2 años.
Los grupos de trabajo designados por la administración saliente y la “arrogancia entrante” deben coordinarse para empezar con las juntas de información. A ver si se ponen de acuerdo, porque Yunes cree que ya tomó el poder, quiere montar su show desde el primero de noviembre, pero resulta que todavía le falta un mes. La paciencia no es lo suyo.
Asalto al palacio
El reclamo de fondos municipales que hacen los alcaldes al Gobierno del Estado es totalmente legítimo, pero no lo es la forma en que lo hacen en este momento, como parte de una estrategia político partidista, son del PRD-PAN, dirigida por el gobernador electo Miguel Ángel Yunes para presionar al gobierno interino de Flavino Ríos, crear una percepción de inestabilidad para sacar raja.
No es casual la movilización de alcaldes, la escenificación de la “toma del palacio” y otras poses –la clausura, echarse a dormir en los pasillos palaciegos o dormitar en mesas, todos con jorongos–, tampoco que el asalto lo hayan encabezado los dos hijos de Yunes Linares, un liderazgo delegado
por papi.
No son los únicos a los que se les debe; y a ver cuánto les alcanzan a pagar a los presidentes municipales. Dicen los de Yunes Linares que se quedarán hasta que les paguen el 100% de lo que les deben por fondos federales y estatales que indebidamente les retuvieron.
Para nadie es un secreto a estas alturas el tremendo déficit de las finanzas del estado, la insolvencia que ha caracterizado el final de esta administración y las consecuencias del incumplimiento de pagos en diversos sectores del gobierno y la sociedad.
Pretender que el gobierno interino de Flavino Ríos, al relevo para evitar un desastre mayor, liquide el grueso del pasivo gubernamental en lo que falta, es pedir imposibles. O para expresarlo en el verbo que ha puesto de moda el presidente Peña, son ganas de joder.
Podrá pagar Flavino hasta donde obtenga apoyo de recursos adicionales del Gobierno Federal. A partir de diciembre el problema será del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. No bastará para que funcione el gobierno echarle la culpa a los que se fueron.
Ni los montajes de comité de salud pública. Ese discurso no da para mucho, ni las promesas de linchamientos. Ya desde ahora cansa su teatro revolucionario del Terror, Miguelpierre.