+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-10-24
No son poca cosa las irregularidades detectadas por el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) a la Comisión de Agua del estado de Veracruz (CAEV) en la auditoría a su gestión financiera de 2015.
El daño patrimonial señalado a la administración de Francisco Valencia García, restaurantero, amigo, cómplice y operador político en el PRD de Javier Duarte, asciende a 279 millones de pesos.
Por un lado, hay 220 millones de pesos desviados de diversos programas federales; según la observación, estos montos, etiquetados para fines específicos, fueron transferidos sin justificación a una de las cuentas bancarias de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan). No hay evidencia de su reintegro, además de que el uso irregular de esos fondos ocasionó que la Federación no le diera recursos en años subsecuentes. Es claro que Duarte usó a la CAEV de su caja chica, mandó a extraer 220 millones de pesos y no los devolvió. ¿Dónde quedaron? (aparte de la sospecha del saqueo y lavado de dinero), será tema de investigaciones posteriores. Por el momento en este punto Valencia es responsable de haberlos entregado al margen de las normas. En vez de aplicarlos a las obras hidráulicas los ofreció al “jefe” para su gasto.
Por otra parte, también en las obras asignadas le encontraron irregularidades que causaron daño patrimonial; en 21 de ellas incurren en pagos a contratistas por obras no ejecutadas, anticipos de contrato no aplicados, obras suspendidas o abandonadas, por un importe de casi 60 millones de pesos.
Aparte de otras observaciones de buena cuantía que deben aclararse; se destacan 80 millones registrados en la cuenta de proveedores y 1,733 millones de pesos en la cuenta de acreedores, donde hay más de 1,200 millones que dicen deber a contratistas, ¿será?
Ya se les pasó la primera oportunidad de solventar las irregularidades a los servidores públicos implicados –como Francisco Valencia. Una vez que el Congreso apruebe el informe de la cuenta pública (cuando lo haga, ésta o la próxima legislatura), Valencia tendrá que volver a rendir cuentas, pero ahora con una imputación de responsabilidad que les exige un resarcimiento, que puede ser fincado sobre su patrimonio personal.
Lo del agua al agua
menos abierta que la cuenta del CAEV, donde ahora es balconeado Francisco Valencia, es la de los fondos políticos, el dinero turbio del erario, de la contabilidad clandestina en el que se pueden cruzar los desvíos de recursos en las dependencias con la disposición de efectivo para misiones que no requieren de comprobación oficial.
Valencia fue el “hombre dentro del PRD”, se le relaciona desde el sexenio de Fidel Herrera como prestador de servicios al PRI dentro del PRD –uno de sus logros habría sido la caída de la alianza electoral PAN-PRD pretendida en 2010. Como es sabido, Duarte lo designó Secretario de Comunicaciones en 2013 y unos meses después lo reacomodó como director de la CAEV, donde se despachó hasta finales de noviembre del año pasado.
Su salida ahora era para impedir que los consejeros nacionales del PRD aprobaran ir en coalición con el PAN en la elección de gobernador, dicen se llevó a esa misión 100 kilos de efectivo. Es historia conocida, la coalición se tambaleó pero finalmente se aprobó y de los 100 kilos de Valencia no se volvió a saber nada.
A ver dónde lo encuentran ahora; su restaurante-lavandería, Vinissimo, que fue sitio favorito de los duartistas (al fin que no les costaba el elevado precio) está hoy cerrado, dice que por remodelación, más bien por fuga.
El más buscado
Sigue prófugo de la justicia el gobernador con licencia Javier Duarte, no se entrega; al parecer no surte efecto el cursi spot en video del senador del PRI, Héctor Yunes, que apela a su “responsabilidad”.
Entre tanto, siguen documentándose en medios las modalidades que tomó su adquisición de bienes de lujo –Yate, terrenos en Campeche y departamentos de tiempo compartido en New York– y declaraciones de sus “presta-nombres” en la última serie mostrada; reseñas de cateos de la PGR a inmuebles en la Ciudad de México, domicilios de personas vinculadas a las investigaciones en contra de Javier Duarte; borrego de la detención de su cuñada Mónica Ghihan Macías –identificada, al igual que su marido Armando Rodríguez Ayache, como prestanombres de Javier Duarte–, evento que quedó sólo en una toma de declaraciones de la PGR; en más de la familia de pelada, hubo información efectiva sobre la demanda de amparo de los suegros del ex gobernador, Tony Macías y María Virgina Yazmín Tubilla contra “alertas migratorias”, para que las autoridades federales no les impidan salir del país, solicitud sin resolución, así que deben estar escondidos en alguna parte. Además, la PGR confirmó la sujeción a proceso de dos de las mujeres detenidas en el caso, el que se sigue a Duarte y su banda por delincuencia organizada y lavado de dinero.
La fama negativa de Duarte se internacionaliza. El New York Times en su edición del sábado dedica media plana a su caso de corrupción y el desastre en que dejó al estado; el punto de vista de la nota es en favor del presidente Enrique Peña (Orden de aprehensión para ex gobernador acelera la pelea de México a las prácticas ilegales). Pero todavía no cae Duarte, aunque dicen es el más buscado. Toda la fuerza del estado está detrás de él.
Los incrédulos y la oposición ponen en duda la veracidad de su persecución y la voluntad del régimen priista de capturarlo; tienen campo fértil las versiones del arreglo y las facilidades para escapar.
Este martes, el PRI nacional consumará su expulsión del partido. Pero mientras no atrapen a Javier Duarte y caigan los demás de su familia, nadie en verdad creerá que es cierta la determinación de sancionar a Duarte y su banda por rapacidad e incompetencia; cárcel y devolución de lo que se llevaron. Para que se les crea, ¿caerá Duarte está semana?