+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-10-04
El gobernador saliente Javier Duarte en sus tiempos de grandes ínfulas, cuando se sentía intocable, despilfarró recursos públicos en el arrendamiento de taxis aéreos, pero no sólo autorizó onerosas erogaciones –casi 100 millones anuales, al fin que no era su dinero– sino que también existe la sospecha de favoritismo y desvíos en esas operaciones de altos vuelos.
Un reporte interno de auditoría que probablemente buscarán desaparecer, ahora que a la salida apresuran la destrucción de material comprometedor, pero del cual tenemos una copia, identifica irregularidades del Gobierno del Estado en la contratación de taxis aéreos utilizados para movilizar al gobernador, a sus altos funcionarios y, por supuesto, a sus familiares y amigos.
En primer lugar se observa la discrecionalidad en la selección de los prestadores de servicio de taxi aéreo; saltando toda forma de competencia de mercado, se entregaron por adjudicación directa. En segundo lugar, hay un grupo de 5 empresas privilegiadas, las de contrato permanente; tres de ellas, se corrobora fueron creadas durante la actual administración, a partir de 2011 y están vinculadas con funcionarios y ex funcionarios cercanos a Duarte, mismos que han laborado directamente en cargos ejecutivos en la dirección de aeronáutica del Gobierno del Estado.
Finalmente, la condición desventajosa para el Gobierno del Estado (no para Duarte y sus socios) de la contratación; la modalidad le llaman “contrato abierto”, pero es un simulacro, ya que como lo observan los auditores, el gobierno se obliga a pagar y efectivamente paga a tarifa máxima mensual, se hayan o no prestado el numero de servicios. Los montos anuales por empresa superan los 928 mil dólares, por 5 privilegiadas en 6 años, les resultarían alrededor de 600 millones de pesos. Esta erogación del gobierno de Duarte, aparte de los demás gastos de operación y mantenimiento del resto de la flota áerea –de los aviones y helicópteros que son propiedad del estado– y la plantilla de personal, doblemente aéreo –dicen que hay aviadores de los que vuelan y de los cobran– en la Dirección de Aeronáutica, dependiente de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), pero siempre manejada por el gobernador.
Por cierto que el actual titular de pantalla de esa dependencia, Tomás Ruiz, andaba escabullendo autorizar los contratos de su periodo.
Tres ganonas y una fachada
Pese a la falta de transparencia del gobierno de Duarte, la página de la SIOP está desactivada en las ligas de los contratos de la Dirección de Aeronáutica, no por casualidad, se sabe –por el informe de auditoría interna– que tres de las más beneficiadas son Val Aeroespacial SA de CV (se relaciona al ex director de Aeronáutica, Gabriel Alejandro Sánchez Domínguez), Fly Solutions SA de CV y Comercializadora Caracal SA de CV (se relaciona al subdirector de Operaciones de Aeronáutica, Allan Santiago Peña).
Otra irregularidad apuntada se localiza en los servicios de mantenimiento. Resulta que la empresa contratada para las aeronaves propiedad del Gobierno del Estado no está especializada en este giro, sino en accesorios para automóviles como mofles, llantas y cristales. ¡Mofles!
A tiro
Están a tiro los Aero-duartes con las irregularidades y presunción de daño patrimonial. Si no les caen observaciones de fiscalización –del Orfis, hoy su titular Lorenzo Antonio Portilla entregará el Informe de Resultado a la Cuenta Pública de 2015– o de control interno del contralor Ricardo García, quien advirtió habrá citatorios para determinar responsabilidades al fin de la fiesta; seguro los reventarán los del gobierno entrante.
El arrendamiento de taxis aéreos no es el mayor filón del saqueo y del manejo patrimonialista del gobierno de Duarte, pero sí otra de las fuentes para drenar los recursos públicos a sus cuentas personales. Otro atraco de la banda, éste por la vía aérea, un robo de altura.
A ver cuánto consiguen rescatar los del nuevo grupo político administrativo de Miguel Ángel Yunes tras el operativo limpieza. De ahí el valor de los documentos que sirvan para reconstruir la documentación que se quiere alterar o desaparecer de última hora… Hay –nos dicen– un mercado negro de las bitácoras de vuelo que registran los viajes ajenos al servicio público, los paseos con la familia o amigos al extranjero.
Otros documentos que se cotizan son las concesiones a los amigos y socios. Por ejemplo el pago íntegro de servicios aéreos a uno de los íntimos amigos del gobernador Duarte. Su amiguito el Frankie García (no confundir con aquel grupo musical popular Frankie y los matadores). Cualquier similitud es mera coincidencia.