#AsuntosPúblicos: OTRA RAYA A DUARTE: EVASIÓN FISCAL
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-09-20
El acoso federal a Javier Duarte, sus prestanombres y cómplices, verificado en varios frentes de investigación penal y administrativa persiste. Falta ver si van a proceder en su contra –sobran elementos de prueba del enriquecimiento y desvíos de recursos públicos, sería un trofeo del sistema anticorrupción– y cuándo lo harían, si lo deciden; antes de que concluya su desastroso mandato el 30 de noviembre o esperan a que deje el cargo y entregue las ruinas de un Veracruz en crisis de ingobernabilidad.
Una nueva filtración publicada ayer por el diario Reforma corrobora que la Procuraduría General de la República (PGR) integra –entre otros– el expediente contra Duarte y su banda por los delitos fiscales y financieros –fraude, evasión fiscal o el que resulte por 30 mil millones de pesos–; como evidencia de autenticidad de la información la nota cita el expediente de la indagatoria o averiguación UEIDFF 2329/2016, siglas que indican la actuación de la Unidad Especializada en Delitos Fiscales y Financieros; y refiere un requerimiento de información de este órgano de la PGR a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) sobre la presunta red delictiva: son 36 personas vinculadas con Javier Duarte en operaciones de defraudación fiscal (su esposa, su cuñada, concuño, hermano, madre, amigos y socios cercanos). Es el conocido árbol genealógico de la corrupción de Duarte y sus socios armado para la extracción ilegal de fondos del estado, la transferencia a sus cuentas particulares, el ocultamiento y el blanqueo.
Acumulación de capital y de denuncias
Por lo pronto, sigue Duarte en la marquesina de los más corruptos de los políticos del país; a la vista agrega señalamientos e investigaciones que esperan su curso entre la expectación, dudas y apuestas en el auditorio, ¿caerán los ratones de Veracruz o gozarán de su bodega en Woodlands o algún otro paraíso?
Esperan acción los desvíos denunciados por la Auditoría Superior de la Federación; por los 35 mil millones de pesos sin solventar, incluidas las delictivas simulaciones de reintegro –de las que el secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pillingrín, dice que es “cuestión de interpretación” –lo que interpretamos que se hace tonto solo–; en la cola también las denuncias del Servicio de Administración Tributaria (SAT) por las empresas fantasmas –cuyo monto defraudado al Estado en compras amañadas sigue subiendo (el SAT y Animal detectaron 650 millones, el Orfis en complementarias hasta 2014 la elevó a 960 millones, pero dicen que llegará a tres mil millones lo que se repartieron en ese golpe de cuello blanco). Las denuncias por enriquecimiento ilícito, que no inexplicable, sino clarísimo.
Tranquilizantes
Pero Duarte con cinismo reitera –por twitter, por supuesto– que tiene todo en orden, que ha declarado todos sus bienes e ingresos, que todo es infundio de su enemigo el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, blablabla.
En aparente tranquilidad, para eso se gasta una fortuna en el pago de despachos de abogados, contrató a Aguilar Zínzer en una cifra multimillonaria que ya encontrarán los del próximo gobierno. La mayor labor jurídica de este despacho es actuar como tranquilizante personal, un complemento a la ingesta de ansiolíticos y despejadores del pánico. Un representante de esa firma acompaña todo el tiempo a Duarte para susurrarle al oído a cada rato, según lo requiera la tensión: “usted no va a pisar la cárcel”…
Víctimas, del clero
Ni los curas están a salvo de ser levantados y ejecutados. Ayer se conoció que dos sacerdotes de una parroquia en Poza Rica fueron privados de su libertad por un grupo armado y unas horas más tarde fueron encontrados muertos en un paraje rural de Papantla –nada satánico que los hallan tirado en la llamada “Curva del Diablo”–, al parecer el móvil fue robo –hay versiones de que los delincuentes se llevaron una caja fuerte. Hay un sobreviviente, presuntamente el chofer de uno de los curas, que escapó –no se sabe cómo– de los delincuentes.
La conferencia del episcopado, sacerdotes y voceros del clero se quejaron y exigen se esclarezca el crimen. A gran velocidad, la Fiscalía dice tener identificados a los delincuentes y que consignará en breve a uno de ellos.
Hay que cuidarse de la precipitación con que el Gobierno del Estado pretende pasar por eficaz ante el clero; suelen querer ofrecer respuestas inmediatas a la jerarquía católica para aflojar la presión.
Esperemos que esta vez no actúen como lo hicieron en la Procuraduría General de Justicia de Fidel Herrera –ilegalidad extendida hasta los tiempos de Duarte en el Ejecutivo y Sosa en el poder judicial– para resolver el secuestro y homicidio de la sobrina del arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes. En 2008, antes de dos meses de que se cometió el crimen, detuvieron a un joven, al que acusaron procesaron y sentenciaron a 65 años de prisión. Estuvo preso durante 8 años, mientras duró su proceso, recurrió la sentencia de dos instancias del Poder Judicial del Estado, fue absuelto por el Poder Judicial Federal en juicio de amparo.
Cierre violento
Al cierre del gobierno de Javier Duarte, retorna la imparable violencia criminal con que empezó, con la variante del decorado: de los montones de cadáveres en un solo sitio, los 35 cuerpos arrojados frente a Plaza Américas en Boca del Río en el primer año, a la dispersión por grupos, pero en todo en territorio. Con un etcétera entendemos que es en todas partes, Orizaba, Coatzacoalcos, José Azueta, Alto Lucero, Poza Rica, Xalapa y etc.
Pasó fugaz la ensoñación de Duarte; cuando imaginaba que los delitos más graves eran el robo de Frutsis y Pingüinos en Oxxos. ¡Qué tiempos aquellos de fantasía!