#AsuntosPúblicos: FIN DE LUNA DE MIEL: GOBERNADOR ELECTO Y PODER JUDICIAL

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-09-13

No duró la luna de miel del gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares con su “compadre” Alberto Sosa Hernández, magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, el representante del Poder Judicial del Estado.

Ninguno de los dos aguantó el doble juego y los intereses reales de cada uno de ellos, seguro la toma de posiciones frente al saliente gobernador Javier Duarte terminó por enfrentarlos.

Ayer se hizo evidente. Inesperadamente en un Foro de Consulta para el Plan de Desarrollo en Coatzacoalcos, Miguel Ángel Yunes abrió fuego contra el Poder Judicial. Sin mencionar a Sosa por su nombre, pero aludido en su condición de presidente de la institución y por su notoria complicidad con el gobernador Duarte, Yunes afirmó: “el Poder Judicial de Veracruz se encuentra no sólo en manos del titular del Ejecutivo, sino también de la corrupción”. Y agregó: “se olvidó de aplicar la ley, para dedicarse (no todos, pero buena parte de altos mandos y muchos jueces), para dedicarse a lo mismo a que se dedicaron muchos funcionarios del Ejecutivo, a enriquecerse, a aplicar la ley a discreción en beneficio de unos y afectando a todos, ese es el Poder Judicial que hoy tenemos y debemos reconstruir”. Descubrió el hilo negro. ¿Qué pasó compadre, ya así nos llevamos?

No aguantaron la transición

En tres meses se cayeron las máscaras. A mediados de junio, apenas a unos días de que el OPLE había computado la elección y entregado a Miguel Ángel Yunes Linares la constancia de gobernador electo, Sosa se apresuró a invitarlo al Palacio de Justicia a una reunión a puerta cerrada con todos los magistrados del Poder Judicial, un acto de lambisconería y queda bien, demostración de apoyo político; la elección estaba impugnada y por tanto el resultado no era definitivo, técnica e hipotéticamente revocable.

Entonces no importó a ninguno de los dos; Yunes como gobernador electo, con un estatus endeble y provisional, estaba urgido de una legitimación pública, le sirvió el tapete Sosa para plantarse de inmediato en la escena del estado como un actor protagónico, como si el Poder Judicial lo “reconociera”. Por su parte, el magistrado Sosa actúo entre dos aguas; exhibió en ese momento su antigua causa como incondicional político de Yunes Linares: como es sabido, éste lo hizo magistrado y colaborador en el gobierno de Patricio Chirinos (1992-1998), su compadre, candidato a gobernador en 2010, de nuevo en 2016, por ello no sorprendió su rol de lacayo anfitrión, cabeza de una aparente incorporación al próximo mini-gobierno. Hablaron de respeto y colaboración y no faltaron los aplausos (algunos cuentan dejaron en casa la columna vertebral y en sus mensajes reptaron). Pero Sosa no pudo ocultar sus compromisos, componendas y complicidades con el gobernador saliente Javier Duarte.

Pertenencia a la camarilla de Duarte

Es de todos sabido que Duarte lo acomodó a su camarilla, en intercambios que ya se irán destapando de manejo presupuestal, asignaciones de obras y arreglos de litigios.

Duarte le concedió a Sosa la reelección en la presidencia del Tribunal.

Finalmente se impuso la complicidad con Duarte, frente a hechos acabó el fingimiento.

Pesó más en la balanza que los requerimientos exigidos por el compadre Yunes.

Aparte de los arreglos del pasado, que debe conocer el gobernador electo, estuvieron en campos opuestos en la dinámica de las decisiones de los últimos meses; en la aprobación del 2 % del presupuesto del estado al Poder Judicial, el diseño de la sala anticorrupción (que se cayó, como se sabe), la sala familiar y el nombramiento de magistrados, en el que Sosa compartió los designados con el gobernador Duarte, a los tres nuevos magistrados que deben de adscribir, lo que mostrará parte del juego, sobre todo la ubicación de Paco Portilla, una pieza de Duarte, en especial hacia la próxima sucesión de Presidente del Tribunal Superior de justicia.

Pugna Duarte-Yunes se proyecta al Poder Judicial

Ese botín es de ahora motivo de disputa. El grupo del gobernador saliente, del que es integrante Sosa –le aplica la extensión, le queda el saco de aquellos que en el Poder Judicial se dedicaron a lo mismo que los de la banda de Duarte, a enriquecerse–, buscará controlar la presidencia del Tribunal y del Poder Judicial en la elección interna del minipleno; esta renovación del mando se debe realizar la primera semana de diciembre, el 2 a más tardar, aunque ha habido versiones de que podrían dar madruguete antes de que el otro tome posesión, el 1 de diciembre.

Ahora que rompió con su compadre Sosa, Yunes ha tenido que cambiar la estrategia para influir en el Poder Judicial y generar sus mejores condiciones de relación entre poderes, tiene adentro al magistrado Edel Álvarez, quien ha sido su aliado político y socio de negocios; aunque la red de intereses al interior del poder, magistrados y jueces, tiene su propio movimiento, sensible al dinero y también el poder.

La pugna Duarte-Yunes por el poder y los recursos, influir en la situación política, según sus perspectivas y lugares, uno que se va y otro que llega, se proyecta al Poder Judicial, Alberto Sosa, su actual presidente, ya tomó partido con Duarte. A ver cómo terminan. Por lo pronto acabó la luna de miel.

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