#AsuntosPúblicos: POR SU PROMULGACIÓN FACCIOSA Y OMISIONES LO CONOCERÁN

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-08-24

Por sus promulgaciones y sus omisiones de publicación de leyes lo conocerán. Convenenciero y beato, Javier Duarte maneja a capricho el proceso legislativo –ya se sabe que así ha sido, pero en este final en todavía más notorio.
No se trata ahora de las iniciativas (muchas ocurrentes de última hora para el blindaje de su salida), sino de la fase final del proceso legislativo, la promulgación y publicación de leyes y decretos, competencia del Ejecutivo, condición para que pueda aplicarse la ley.
Ahora que en todas partes le sacan la vuelta, como apestado, vemos que le tocan las campanas de su iglesia; lo vemos promulgar al vapor la reforma anti aborto, pero congela la reforma para que el gobernador electo anticipe la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo, empeñado en obstaculizar la transición a su enemigo Miguel Ángel Yunes, y también bloquea la nueva ley estatal de transparencia y acceso a la información, para irse más opaco con la anterior.
El contraste quedó más marcado ayer con la promulgación facciosa de la controvertida reforma constitucional conocida como Anti aborto o Sí a la vida, que enfrenta las posiciones morales y religiosas con las laicas que defienden la libertad de la mujer en la reproducción, declarada aprobada apenas el jueves pasado en la sesión extraordinaria del Congreso del Estado.
Urgido de quedar bien con la jerarquía católica, ésta en su cruzada nacional para homologar constituciones locales, ya llevan 18 entidades de cristo rey que garanticen “el derecho a la vida a partir de la concepción”, para impedir leyes permisivas del aborto, como la de la Ciudad de México, Duarte le cumplió a los suyos. Se lleva su Medalla “mochila” por mocho.
Rindió tributo a su culto religioso –con desdén al Estado Laico– en una escenificación facciosa y familiar, con esposa e hijos, todos con mirada santificada como si fuera la misa dominical, promulgó la reforma anti aborto en un colegio confesional del puerto de Veracruz –donde dice Duarte haber sido iniciado en la doctrina católica–, acompañado de la sotana política del arzobispo Hipólito Reyes Larios (oscilante en los colores según la ruleta del poder, ha sido Pri-pólito, pero se prepara para ser Pan-pólito), y otro tipo disfrazado de ministro con un gorro de punta, de esos que les llaman mitra (no llevaba báculo). Adornaron el evento, por la clase política, una selección de diputados locales del PRI y aliados, comandados por Callejas y Octavia, igualmente confundidos en el fervor que no distingue la separación de la Iglesia y el Estado.

Visión religiosa hecha ley

Cada quien sus creencias religiosas, pero el tema va más allá del culto privado. Es discutible el momento en que comienza la persona humana, aunque hay consenso de la ciencia en que un embrión no es un ser humano. Como una semilla no es el árbol con frutos. Pero los católicos creen que ya lleva el soplo divino.
El clero político y sus aliados en el poder público pretenden imponer como mejores sus concepciones de moral, volverlas leyes, no divinas, sino sociales y jurídicas, con obligatoriedad y sanción. Por otro lado, resultan increíbles sus argumentaciones contra el aborto y la libertad reproductiva de la mujer, tomadas, se entiende, como banderas para cohesionar feligreses, sin admitir los problemas de salud y socioeconómicos, inherentes al aborto sin condiciones médicas adecuadas y a la falta de oportunidades de una vida digna para muchos de los que exigen que nazcan en un medio adverso para su desarrollo como personas.
Como la Constitución de la República reconoce la libertad de la procreación y no contiene estipulaciones del momento en comienza la vida –situación que permitió la constitucionalidad de la legislación permisiva del aborto en el DF, hoy Ciudad de México, la contraofensiva clerical se metió por los estados. En Veracruz Duarte ya les cumplió, no a los veracruzanos, sino a la iglesia católica.

Come santo

Muchos que vieron la cara de mustio del gobernador Duarte, cuasi iluminado, no dejaron de asociarlo con la hipocresía –Come santo, caga diablo– dirían en el Papaloapan.
En el repaso de su actuación como servidor público, señalada de enriquecimiento ilícito, evoca en los mandamientos bíblicos de su supuesta doctrina la comisión de pecado capital “No robarás”, que no necesita mayor tipificación. Como dicen que Dios todo lo ve, no se hizo necesario definir la tipología de dicho pecado ni equipararlo a pretender ocultar los bienes robados o adquiridos con el producto del robo por medio de prestanombres (por ejemplo, cuñadas o concuño) ¿ Lo absolvería Pri-pólito en confesión? Porque ni Veracruz ni la Historia lo absolverá. La interrogante es si lo hará Peña Nieto y la PGR.

Doble omisión legislativa

Aparte de la omisión de Duarte como gobernador al no publicar las 2 reformas mencionadas, incurre también en omisión el Congreso del Estado
Cumplió todo el ciclo legislativo la reforma constitucional que establece que el Congreso del Estado aprobará el Plan Estatal de Desarrollo, y de acuerdo a los transitorios, el gobernador electo dispone de 4 meses antes de la toma de posesión (excepcional por ser esta vez un periodo de 2 años). Lo mismo la ley de transparencia que armoniza la legislación del estado con la federal rectora de la materia.
La Constitución del Estado, en el modelo de división de poderes, contiene en su artículo 36 una disposición que permite resolver la omisión del Ejecutivo: “una vez cumplidos el plazo y las formalidades del proceso legislativo, si el ejecutivo no ordenare la publicación de la ley o decreto aprobado, el Congreso podrá mandar publicarla directamente en la Gaceta Oficial del Estado. No lo hace el Congreso porque no se manda solo, en sus estertores de gobierno, Duarte todavía mece la cuna del Poder Legislativo.

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