#AsuntosPúblicos: ¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO?

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-08-23

¿Dónde está el dinero?, exclama un experto analista de la contabilidad gubernamental después de examinar las principales cifras en los estados financieros de la Cuenta Pública 2015 del Gobierno del Estado.

Enfadado por el uso arbitrario del lenguaje en el informe de la Cuenta Pública –al fin una modalidad del discurso político, con su especial retórica– “afirmando ciertas cosas cuando los hechos demuestran lo contrario, el experto analista concluye: “No cabe duda que algo no cuadra”, perplejo en el maremágnum de información acerca del ingreso-gasto y su registro contable, se pregunta: “¿dónde está el dinero?”

Y es que esta cuenta no se le parece a las previas debido a que responde a otra coyuntura política; en la precedentes –ya se ha difundido con evidencias– el gobierno de Duarte falseó la contabilidad sin ninguna mesura –incurriendo en probables delitos contra la función pública–; ocultó los boquetes y desvíos de recursos, infló el valor de activos y mostró sólo una parte de los abultados pasivos, todo ello con el objeto de presentar una imagen falsa de equilibrio financiero, para las calificadores de riesgos crediticios, además de engañar a la sociedad veracruzana.

La cuenta 2015, sin que tampoco pueda considerare confiable, pretende aventar a los registros un poco de la basura que tenían escondida, es claro, debido a un factor político; la inexorable entrega de la administración al nuevo gobierno a partir del 1 de diciembre, con el agravante de que quien recibe es el peor enemigo de Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares, que perseguirá como prioridad las cuentas falsas y los desvíos.

Por eso hay saltos abruptos de 2015 respecto del año anterior; tanto en los activos como en los pasivos, se ve que, cuchareados sólo con el fin de balancear las cuentas de ingreso-gasto, activo y pasivo, checan pero no cuadra.

Se percibe que uno de los objetivos de esta cuenta es desfogar las cuentas por pagar, los acreedores que mantuvieron ocultos por varios años. Eso explica el disparo del pasivo circulante en 10 mil 435 millones; por otro lado su complemento en el crecimiento del activo, se ve truculento; como por arte de magia suben 12 mil millones de pesos, que seguramente se revelarán falsos.

Esta cuenta también reconoce la elevación de la deuda pública garantizada y registrada en la Secretaría de Hacienda. Aumenta en el rubro del pasivo no circulante en 4 mil 516.5 millones de pesos –asciende ahora a 42 mil 201 millones–, no obstante que en la exposición de motivos de la reestructura de la deuda bancaria aprobada por el Congreso del Estado el año pasado, se juraba que únicamente habría sustitución de garantías para liberar flujo de efectivo, así como renegociación de plazos y tasas, en teoría más favorables a los contratados; apareció el bulto en la cuenta.

Malabarismo con-table (dance)

Aunque no parezca porque no se vio al menos al exterior de la banda de Duarte, en 2015 el Gobierno del Estado recibió más dinero efectivo que el año previo. Ingresaron 107 mil 529.7 millones de pesos (5 mil millones más que en 2014). Y se pagaron efectivamente sólo 89 mil 221 millones de pesos, habría un remanente del ejercicio de 18 mil 307 millones de pesos (que no se encuentran).

El subejercicio presupuestal es notorio; aunque lo registran en 9 mil 374 millones de pesos, ya que toman como referente el concepto de devengado (que significa comprometido de pago), si se contrasta lo pagado con el presupuesto, resulta que no pagaron 23 mil 795 millones de pesos.
En cambio, aumentó el pasivo circulante en 9 mil 327 millones de pesos y el flujo de efectivo o dinero en cuentas se redujo en 6 mil 311 millones de pesos.

Seguir el dinero

El año pasado un grupo consultor contratado por el gobierno de Duarte para preparar la Entrega-Recepción le detectó un faltante en las cuentas gubernamentales de 2015 por un monto de 11 mil 125 millones 500 mil pesos, y le advirtió de las acusaciones que tendrían que enfrentar por desvío de recursos y el delito de peculado. Además le señaló el manejó contable fraudulento, la doble contabilidad por la que serían responsabilizados.

Ahora que ya no hay regreso, los contables de Duarte sacaron una parte del cochinero y lo acomodaron en el papel. Pero, ¿dónde está el dinero? Porque no está en obras, a las que sólo le aplicaron 2 mil 856 millones de pesos, la cifra histórica más baja en inversión pública; tampoco en derrama monetaria en el estado, como se sabe, cayeron en insolvencia y suspensión de pagos, ni en las asignaciones a las dependencias, ya que a todos los mocharon y les quedaron a deber.

Ya le tocará abordar el simulacro de rendición de cuentas a los auditores del Orfis que comprobarán las cuentas y su veracidad y harán las compulsas y revisiones de campo y la legislatura saliente, que todavía le tocará aprobar estas cuentas; pero también a los del nuevo grupo que llegará al gobierno.

En los esquemas de corrupción gubernamental como el operado por Duarte y su camarilla político-administrativa y socios empresariales, es aplicable la pista atribuida a garganta profunda del caso Watergate (Todos los hombres del presidente): “Follow the Money”, sigue el dinero. El grupo saliente del poder, como se ha comprobado, no puede esconder su enriquecimiento sexenal.

“¿Dónde está el dinero?” es, por supuesto, una pregunta retórica.

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