#AsuntosPúblicos: EL “INOCENTE” JAVI-LOLO Y SU NEGACIÓN DE LA REALIDAD
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-08-11
Javi-lolo no convence a nadie, se hace tonto solo. La larga entrevista a modo al aún gobernador Javier Duarte transmitida ayer en el programa matutino de radio que conduce Ciro Gómez Leyva, permitió no sólo al entrevistado explayarse en sus versiones, condensar a gusto sus múltiples mentiras, sino también al auditorio que tuvo la paciencia de seguirlo, o a los que leyeron la sinopsis, corroborar los perniciosos efectos de la adversidad política, el aislamiento y la negación de la realidad en el gobernante que se precipita al vacío “en la decrepitud de su pinche poder”.
Sumido el gobierno de Duarte en una crisis de gobernabilidad, con un estado en ruinas que contrasta con la riqueza ostensible y señalada del mismo gobernador, su familia, amigos y secuaces, su negación de lo evidente, más que querer tapar el sol con un dedo, muestra que el gobernador perdió contacto con la realidad y con la percepción que los demás (fuera del círculo espejito) tienen de sus opiniones y gobierno. Negar lo que no le agrada podría, como mecanismo de defensa, nivelarle la ansiedad y la neurosis, con ayuda del medicamento, pero esos cuentos nadie se los traga ya.
Escenario terminal
El escenario final del gobierno de Duarte difícilmente podría ser peor. Incapaz de resolver los sabidos problemas de finanzas públicas en quiebra que paralizan la mayor parte de las funciones institucionales, entre éstas la nula obra pública y la suspensión de pagos a proveedores y contratistas; el riesgo recurrente de colapso en varias dependencias –entre éstas el IPE, que agota sus reservas técnicas en los pagos incompletos a pensionados, o el OPLE, abandonado a su suerte, sin poder pagar servicios ni sueldos desde hace dos meses–; la creciente violencia delincuencial, la guerra de cárteles por las plazas y las implicaciones de los cuerpos policiacos, las desapariciones forzosas y la imparable violencia contra comunicadores; el destape de numerosos frentes de la corrupción en la camarilla gobernante; la mayoría de indicadores socio económicos estatales negativos –crecimiento, inversión, empleo, pobreza–, en medio de una transición a la alternancia partidista, después de perder su partido el PRI por primera vez la gubernatura en junio pasado, ante la inexorable entrega del poder a su peor enemigo, Miguel Ángel Yunes Linares, con quien sostiene una feroz pugna por las condiciones en que habrá de verificarse la transmisión del mando, con varios paquetes de denuncias e investigaciones en su contra de la Auditoría Superior de la Federación por desvíos de recursos por 35 mil millones de pesos, del Sistema de Administración Tributaria por la contratación favorecida de una red de empresas fantasmas, y de enriquecimiento ilícito del propio gobernador a través de presta nombres –hay bienes aquí y en el extranjero a nombre de sus parientes cercanos, o uno de casos de escándalo, las mansiones de su secretario de seguridad Arturo Bermúdez en Texas, por las que renunció–; el abandono claro del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y la nueva dirigencia del PRI que preside Enrique Ochoa, desde donde mandan mensajes de que Javier Duarte es sacrificable para darle credibilidad al Sistema Nacional Anticorrupción.
El derrumbe de Duarte se contiene con alfileres. Apenas con el calendario sexenal que marca el fin el 30 de noviembre –si no lo echan antes– y lo que queda de su bloque legislativo (ya no le da para mayoría calificada, sólo para decisiones de mayoría absoluta), pero que se acaba el 5 de noviembre. Fuera del poder, tendrá que rendir cuentas, ahora sólo rinde cuentos, como los de la entrevista de ayer.
Los cuentos de Javi-lolo
Entre los más risibles y bobos están los de la edad de la inocencia. Duarte dice no haberse dado cuenta de la existencia de la red de empresas fachadas, comercializadoras de todo, creadas en el periodo de su gobierno a las que sus colaboradores de Sedesol, SEV, DIF, Protección Civil, entre otras les dieron contratos multimillonarios por adjudicación directa o por invitación, empresas fraudulentas a las que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) trae en la mira por la comisión de delitos fiscales.
De antología como pieza para contar a idiotas el relato de Duarte sobre la compra de inmuebles en Woodlands, Texas, de su hoy ex secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez. Admitió Duarte en la entrevista saber de las mansiones, que se lo informó “Arturo”, pero como le dijo que lo haría con ingresos procedentes no del servicio público sino de otras fuentes, lo vio correcto, puesto que le tiene gran confianza y sabe que es un hombre honrado “que se ha fajado los pantalones” contra la delincuencia. No se le hizo nada extraño que comprara a nombre de él y de su esposa 5 mansiones valuadas en más de 2.5 millones de dólares, tampoco que los hermanos de Arturo adquirieran en el mismo fraccionamiento campestre de lujo otro tanto de residencias, algo así como 5 millones de dólares, una inversión cercana a los 100 millones de pesos.
Al mismo nivel para retardados, la versión light de su patrimonio. Su declaración en versión pública que se asume convincente sólo porque se acompaña de la hipnótica marca verbal: “te lo digo Ciro mirándote a los ojos” (a ver un serio): “No tengo propiedades en el extranjero ni prestanombres, la casa no es mía, los bienes (frente a los que se conduce Duarte como dueño cumpliendo el supuesto normativo que tipifica el enriquecimiento ilícito) son de personas “que tienen todo el derecho a tener propiedades” (y a ocultarlas), como su cuñada Mónica Macías Tubilla y su concuño José Armando Rodríguez Ayache; respecto a los departamentos de la Torre Pelícano o las residencias de Woodlands, en la sección Duarteland. Todo es a causa de “La mentira infame”, calumnias de Yunes Linares desafiando las evidencias y presunciones, simplemente “te lo digo Ciro mirándote a los ojos”, ¡vaya ridiculez!
De plano en franca comedia de pastelazo la puntada de que tendrá que trabajar a partir de que deje el cargo de gobernador. Que no se fugará cual Porky, porque ya adelgazó y que sí tiene visa (y también mastercard).
En melodrama, La engañada, que Peña Nieto no lo abandonó, con la variante masoquista, el freno de la PGR del blindaje a modo anti corrupcción (celebro que me pegues, porque eres tú), el guión “cierro mis ojos”, no veo el repudio del PRI nacional, la canción “Yo no fui”, él no perdió la elección, no fue su responsabilidad, sino de los·errores de “estrategia” del candidato y la dirigencia del PRI. En fin, Javi-lolo es inocente… se hace tonto solo.
Salió de la burbuja
No se sabe qué hizo salir a Duarte de su aislamiento depresivo, quién le aconseja que salga a escena cuando es sabido que lo repudia la población; quizá sea para no dejarle todo el espacio al otro ejemplar de psicopatología política, el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes, quien quiere comerse la torta de Veracruz antes del banquete. Tal vez lo mueva la puya de alcoba, su familia, por la exposición de ellos como parte de la corrupción, merecido dicen.
Por ahora –si es que no lo quitan antes– que siga divagando, no le falta mucho para que empiece a rendir cuentas. Especialmente cuando se resuelvan las acciones de dependencias federales, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la Procuraduría General de la República. Entonces veremos si Javier Duarte puede demostrar que no saqueó al estado junto con su banda de rapaces, ineptos e irresponsables, como se le juzga.