#AsuntosPúblicos: ACUSACIONES CRUZADAS: OFICIO DE CÍNICOS

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-08-09

El cínico es capaz de negar lo que es evidente a la vista de todos. Similarmente corruptos y abusadores del poder público, ambos con más que presunciones de haberse enriquecido en los cargos oficiales, el gobernador saliente Javier Duarte y el gobernador electo Miguel Ángel Yunes, con un cinismo del tamaño de sus respectivos patrimonios, persisten en sus acusaciones mutuas en las instancias ministeriales y medios de comunicación por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, creando las escenas de color y parodias que acompañan esta fase previa a la transmisión del poder del estado en Veracruz. El mecanismo de defensa y simulación es obvio: el corrupto es el rival, el acusador es un hombre honorable, que hizo su fortuna a base del trabajo (de otros, del presupuesto público). Al ladrón, al ladrón (señala a otro, el ladrón).
Aunque no es nueva la estrategia de denuncia y exhibición de la riqueza del enemigo en el enfrentamiento entre las cabezas de las dos bandas o grupos políticos de corte corrupto y mafioso, diferenciados sólo por etiqueta o marca, la pugna viene escalando, dada la prolongada transición, la pertenencia a partidos políticos adversarios, así como por las rencillas generadas en sus previas batallas, y a las personalidades de los actores involucrados, especialmente al perfil egocéntrico y autoritario de Yunes Linares.
La nueva batería de acusaciones, cada quien en su perspectiva, busca influir en las condiciones en la que se entregará y recibirá el poder del estado el primero de diciembre. En el juego de intereses Duarte procura modificar los escenarios institucionales del modo más conveniente para cuando no esté –los candados y blindajes que se puedan–; mientras que Yunes busca bloquear que dispongan anticipadamente de recursos, se hagan nombramientos transexenales o le impidan acceso a información o bienes. El golpeteo mutuo con toda su teatralidad y arguende se inserta en la estructura política mayor, son también montajes, no tanto para el auditorio local, al que tienen saturado con sus monótonas actuaciones, sino para la cúpula o elite central. A Yunes y al PAN les funcionó la denuncia y apelación a Peña Nieto para frenar a Duarte en las designaciones a modo, de funcionarios anticorrupción, pero quieren más, ya que falta mucho todavía para la entrega del Poder Ejecutivo, poco menos de 4 meses, y hoy son sólo mirones. Por su parte, Duarte, trata de defenderse con un contra ataque permitido, se ve, por el Gobierno Federal; la denuncia a Yunes en la PGR, como sea acumulada a otras en contra del gobernador electo –las de Manuel Espino, los 400 pueblos y los diputados federales del PRI–, que pondrían eventualmente a Yunes Linares, expuesto a la acción penal sea del Ministerio Público federal o de la Fiscalía del Estado, aquí más sencillo, ya que en el estado el gobernador carece de fuero.
El punto es que ambos tienen las condiciones para estrenar el enjuiciamiento del Sistema Nacional Anticorrupción.

Fortunas injustificables

Ninguno de los dos, ni Duarte ni Yunes, tienen cara para ocultar su patrimonio, simular declaraciones de bienes que encubren su origen en los cargos públicos o que omiten o disfrazan los poseídos a través de presta nombres o sociedades anónimas. La declaración 3 de 3 es todavía una vacilada.
El inmenso capital amasado por Yunes Linares a partir del servicio público es bien conocido, desde sus pasos iniciales en el Gobierno del Estado, en dos ciclos, donde hizo sabidos negocios hasta las trácalas del ISSSTE (y del Turissste), además de en todos los sitios por los que cruzó, ASA o las prisiones federales. Hace ya tiempo que se le ha exhibido y denunciado, si bien en el marco de la competencia política ha sido con evidencias de los bienes, de los que tiene a su nombre o los adquiridos a través de su hijo Omar –el encargado de la lavandería familiar– y de las varias empresas de su familia. De origen modesto, hijo de artesano fabricante de escobas en Soledad de Doblado, un pueblo próximo al puerto de Veracruz, Yunes Linares, desde el servicio público, se ha servido para acumular una fortuna de magnate. Su ancestro fabricaba escobas, él barre con el presupuesto público.
Por su parte, Javier Duarte, en apenas dos sexenios, el de Fidel Herrera y el suyo, se forró para varias generaciones, salpicando de oro como Midas a sus familiares y amigos íntimos. Aparte de otros prestanombres, los que no tienen salida en sus burdas simulaciones, se cuenta a su cuñada Mónica Macías Tubilla y a su concuño José Armando Rodríguez Ayache, peca de ingenuo pretender que éstos tuvieron ingresos propios suficientes para comprar departamentos de lujo frente al mar en la Torre Pelícano en Boca del Río –espacios que ocupa Duarte– y mansiones en Woodlands, Houston, Texas, donde Duarte compró una acción en su Country Club, o que las joyas y monedas de la familia se las obsequió su suegra Jazmín Tubilla, dato que, dicen, le valió una gritoniza doméstica.

Bermúdez: la caída

Sostenido a capa y espada por Duarte a lo largo del sexenio en numerosas críticas a su desempeño como secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez se desplomó con la exhibición en Aristegui Noticias de 5 residencias de su propiedad valuadas en 2.5 millones de dólares en Duartelands, o sea, Woodlands, Texas.
No lo tumbaron los desaparecidos del sexenio, los señalamientos de complicidades con los cárteles, el aumento de los secuestros, la recomendación de la CNDH por las violaciones de derechos a Gibrán y sus compañeros, víctimas de desaparición forzada, como los de los casos de Tierra Blanca y Papantla, las represiones a manifestantes –maestros y pensionados–, ni la golpiza a los jóvenes universitarios.
Cayó no por rapaz sino por descuidado y torpe. En la era de la información global creyó que podía esconder en Woodlands, Texas, USA, sus bienes a nombre propio y de su esposa. No le agarró golpe a su jefe, los hubiera puesto a nombre ¡de su cuñada o de su concuño! No se le ocurrió tampoco otra ingeniosa salida que ¡se los regaló su suegra!

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