#AsuntosPúblicos: EL ROUND DE LA BASIFICACIÓN, LO QUE QUEDA DE FUERZA

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-07-15

El round de la basificación, como se le conoce a la reforma a las leyes del servicio civil de carrera, lo ganó ayer el gobernador Javier Duarte y su grupo legislativo frente al amenazante gobernador electo Miguel Ángel Yunes y su bancada minoritaria en el Congreso local.

La tensión y posiciones irreductibles entre los grupos políticos en tránsito a cambiar lugares en la estructura de poder del estado, polarizada esta vez por la decisión del grupo en el gobierno de excluir de la categoría de confianza a subdirectores, jefes de departamento y de oficina, achicando el tamaño del botín de guerra partidista del reparto discrecional de cargos, en 7 mil trabajadores, tuvo ayer una resolución política y legal en favor del grupo de Duarte.

Sabido el desgrane que ha tenido la bancada legislativa del gobernador Duarte, la merma que sobrevino a su declive, y la dificultad ya manifiesta de alcanzar en el Congreso la mayoría calificada (34 votos de 50), destaca que aún mantenga de su lado a 29 diputados (PRI-PVEM-AVE) que ayer aprobaron las controvertidas reformas. Al menos 5 de los antes aliados se le fueron ayer. En contra votó Jesús Vázquez y en abstención Mónica Robles, Francisco Garduza y Ricardo Ahued, éste ya de plano por la libre; seguro se fue ahora con el PAN, el diputado Chaquerratón Gutiérrez de Velasco, a quien Duarte le regaló la curul plurinominal. Los panistas que ahora no son más que 9 diputados emularon al antiguo radicalismo del PRD, la toma de la tribuna al estilo López Obrador, se apejaron con cadenas; al final eludieron la votación que tenían perdida.

Regreso al juego

La victoria de Duarte y su bancada, pese las amenazas de excomunión, juicio político, denuncia penal y linchamiento en redes del apocalíptico y des-integrado Yunes Linares, los pone de nuevo en la ruta de intentar seguir gobernando en algunos espacios.

La muestra de signos políticos vitales del gobernador Duarte es relevante en términos de verificación de los actores que siguen en la escena, ya que a principio de semana se le vio tambaleante y no pocos vaticinaban la inminente caída (los primos Yunes, Héctor el candidato del PRI a gobernador derrotado, y Miguel Ángel, del PAN-PRD, gobernador electo, pidieron su renuncia, canción a dueto con única voz, se unieron en el oportunismo y las ansias de precipitar la transmisión del mando, la cual constitucionalmente se produce hasta el 1 de diciembre).

Luego del revés que recibió Javier Duarte esta semana del presidencialismo priista en su pacto con las dirigencias del PAN-PRD, que generó versiones de su salida del cargo y le obligó a retirar los nombramientos anticorrupción más por disciplina y temor al castigo que por el dudoso e improvisado recurso de inconstitucionalidad de la PGR, el aún gobernador de Veracruz se repone en el espacio del Congreso local, uno de sus últimos reductos de influencia política.

Ajustarse a la disminuida fuerza

Pero tendrán que ajustarse a su nueva fuerza. Ya no se ve que vaya a conseguir la mayoría calificada, así que quedarán, entre otros, los nombramientos de magistrados del Poder Judicial para la sala en materia familiar recién creada; ni pensar que vaya a salir el nombramiento absurdo de Gabriel Deantes como comisionado del Instituto de Acceso a la Información (IVAI). Ilusorio igualmente es creer que vaya a pasar la iniciativa de reforma constitucional que hoy enviaron de la Oficina del Gobernador al Congreso para aumentar de 10 a 15 años el periodo de nombramiento de magistrados y abrir la posibilidad de la inamovilidad. Menos con esa interpretación de que se trata de una “armonización” a la Constitución de la República y por lo consiguiente no requiere de dos periodos de sesiones consecutivos del Congreso y que sería suficiente con el actual periodo, apegándose al procedimiento simplificado de reforma constitucional; un desgaste inútil.

Si les quedan todavía 29 votos, con eso sí les da para aprobar los fideicomisos que administrarían los ingresos del impuesto del 3% a la nómina y para pagar los adeudos contraídos con proveedores y contratistas, que asciende a 12 mil millones de pesos.

Yunes Linares, obviamente, está promoviendo se rechace esa iniciativa, pero detrás de sus truculentos argumentos no está más que el interés personal de caerle a esos recursos y desconocer una deuda con empresarios de Veracruz que es institucional del Gobierno del Estado, no personal del Javier Duarte.

Ayer el secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pellegrín, se reunió con los diputados integrantes de las comisiones legislativas que analizan el asunto, la Comisión de Vigilancia que preside Francisco Garrido y la de Hacienda del Estado, presidida por la diputada Mariela Tovar. Este tema podría entrar antes de que termine el actual periodo ordinario y como va, incluso la próxima semana.

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