+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-06-30
El incidente ayer a las afueras del Congreso local parece una acción de provocadores, pero de ambas partes.
Como se ha difundido ampliamente, hubo una fricción callejera entre los manifestantes de los 400 pueblos, la organización campesina que comanda César del Ángel, apostados a la salida del Congreso, con el gobernador electo Miguel Ángel Yunes, su comitiva –El Cerillo Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN y Santiago Creel, y sus guardaespaldas. El grupo panista se retiraba hacia sus vehículos, después de una conferencia de prensa al interior del Palacio Legislativo, donde protestaron por las reformas y nombramientos que promueve el gobernador Duarte para blindar su salida, el paquete al que llaman de “impunidad” –entre estos el de fiscal anticorrupción– y piden a los actuales diputados que no lo aprueben.
Parece más una escena para llamar la atención nacional y tratar de involucrar a otros actores políticos en la jerarquía sobre Duarte, que pudieran frenarlo.
Según los videos en realidad no pasó a mayores, un lesionado por pedrada, gritos y empujones. Sin ánimo de minimizar las acciones hostiles de la multitud que apretujaba a Yunes y su comitiva, le gritaban asesino y corrupto, no se les olvida la cuenta que tiene con su líder César del Ángel, confinado en la Fortaleza de San Carlos, la prisión de Perote, fuera de proceso legal en el periodo en que Miguel Ángel Yunes fue secretario de gobierno, pero no se ve en ninguna parte la descripción que hace Anaya en su twitter de que fueron “brutalmente agredidos”. Tampoco se visualiza que pudo haber muertos. Suena a exageración.
Obvio que responsabilizaron al gobernador Duarte de la agresión. Y este, como aquel que tira la piedra y esconde la mano, dijo no tener nada que ver con los 400 Pueblos, del mismo modo que dice que las medidas para proteger su salida y los de su banda, y mermar los recursos que encontrará su sucesor, son decisiones soberanas del pueblo de Veracruz.
Yunes Linares, igual de exagerando, pidió de nuevo la intervención federal y desde ahora ya la renuncia de Duarte al cargo de gobernador y del Fiscal Luis Ángel Bravo.
Por su parte, los 400 Pueblos, en voz del diputado Del Ángel, del PRI, hijo de César, acusó a Miguel Ángel Yunes y a Anaya de haberlos provocado, dice que hicieron burlas y algunas mujeres de su grupo fueron golpeadas por los guaruras de los panistas.
Ni inocentes ni víctimas
No hay inocentes ni víctimas de uno y otro lado, es otro episodio de la rudeza de la transición entre el gobierno que sale y el que va a llegar, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes, cada quien con sus aliados, recursos y artimañas y estrategias en la disputa por definir el campo de poder en que se ejercerá el Poder Ejecutivo a partir del próximo 1 de diciembre. Es evidente que Duarte pondrá las barreras que pueda para evitar ser enjuiciado localmente, al igual que sus colaboradores implicados en desvíos de recursos y enriquecimiento. Del mismo modo, Yunes tiene el interés de impedir que con el control del Congreso que tiene Duarte le obstruya alcanzar sus metas de poder y venganza –meter a la cárcel a Duarte y a su banda–, trata de desarmar los candados antes de que los pongan, porque después no tendrá fuerza política para hacerlo.
Como la profecía que se autoverifica –por que se actúa para realizarla– la advertencia de Yunes en la carta al Presidente de que interviniera para parar a Duarte ya que podría provocarse “una reacción de la sociedad que puede salirse de las vías institucionales”.
Si de llamar la atención se trataba, algo consiguieron ya los panistas al victimizarse. El secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, “reprobó” la agresión de la que fueron objeto Ricardo Anaya y Miguel Ángel Yunes en Veracruz. Sostuvo que las autoridades ministeriales deberán castigar a quienes resulten responsables de los “inaceptables hechos”.
Ante los acontecimientos, el fiscal del estado, Luis Ángel Bravo, también anunció la apertura de la “carpeta de investigación de los hechos”. A ver si dan con el que tiró la piedra y escondió la mano.
Portilla va, Deantes después
estará candente la sesión de hoy en el Congreso local. Con los ánimos caldeados por la disputa sobre las decisiones legislativas de última hora y el teatro de resistencia del gobernador electo Yunes Linares y el cerillo Anaya, la agenda del día lleva aprobar el nombramiento de Francisco Portilla Bonilla por un periodo de cinco años como Fiscal Especializado en Combate a la Corrupción. Anoche casi tenían los 34 votos de diputados que necesitan para el nombramiento –dicen que les faltaban dos, y que no estaban tan difíciles, que no son de grapas sino de varios kilos por voto. En cambio Deantes como comisionado del Instituto de Acceso a la Información (IVAI) se atoró; no de tanto que engulló en los puestos, sino por impugnaciones legales que presentaron algunos aspirantes. La Junta de Coordinación Política subsanará las causas y tratará de sacarlo antes de que se vayan.
Que puntada de Javier Duarte en sus declaraciones y comunicados, eso de querer hacer discursos de estadista o prócer de la patria: “No permitiremos ni chantajes ni presiones en las decisiones soberanas de Veracruz” (a propósito de sus imposiciones y reformas pro impunidad). dice el absolutista Javier, “la Soberanía soy yo” (hasta el 30 de noviembre, por fortuna).