+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-06-27
A medida que pasa más tiempo sin que el Gobierno del Estado cumpla con la obligación de transparencia financiera, es más evidente su maniobra para ocultar la cuenta pública de 2015.
Vino a recordar el incumplimiento el informe de junio de la calificadora HR Ratings, donde emite una calificación con observación negativa a las finanzas de Veracruz.
Al evaluar su situación crediticia y de transparencia advierte factores de riesgo, debido a los altos niveles de endeudamiento, pero también a “la falta de información correspondiente a la cuenta pública de 2015, así como al primer trimestre de 2016”, omisiones que podrían ocasionar vencimientos anticipados de créditos y afectaciones a participaciones federales en garantía, ya que al menos 3 contratos crediticios de Veracruz establecen esa obligación de transparencia, con la que no se ha cumplido.
Tampoco han cumplido con las leyes internas de transparencia y acceso a la información.
No se ve casual el ocultamiento en este periodo de fin de sexenio, sobre todo cuando ya se ha revelado públicamente la falsificación de la contabilidad gubernamental.
Ya no es un secreto que la contabilidad del gobierno de Javier Duarte es falsa, que desde hace varios años se practica la doble contabilidad para aparentar equilibrios financieros, obtener mejores calificaciones de riesgo crediticio, engañar del cumplimiento de covenants, compromisos o cláusulas financieras, ej., austeridad, control del gasto y eficacia recaudatoria; evitar reconocer el tremendo déficit real en que sumieron a las finanzas del estado con políticas de gasto irresponsables.
Como es sabido (aquí se difundieron en su momento los documentos fuente), un grupo de trabajo integrado por un despacho externo que coordinó trabajos preparatorios del proceso de entrega-recepción del Gobierno del Estado detectó en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) la falsificación de las cuentas públicas; incluso advirtieron al gobernador Duarte de la gravedad de esa situación y de las implicaciones delictivas de no corregir esa práctica recurrente de alterar los estados financieros: registrar ingresos inexistentes, omitir el registro de pasivos, inventar disponibilidades bancarias para encubrir faltantes y desvíos (se documentó un desfalco de 11 mil 125 millones de pesos en las cuentas de 2015).
En la caja negra
Bajo ese escenario de presunción delictiva en la cuenta pública, al cumplirse el tiempo legal, el secretario de Finanzas y Planeación, Antonio Gómez Pelegrín, entregó la cuenta de 2015 al Congreso del Estado el pasado 31 de marzo. Sin embargo, a pesar de que en la legislación vigente de la materia en su artículo 8 –de las obligaciones de transparencia– dispone que los sujetos obligados deberán publicar y mantener actualizada al inicio de año o dentro de los 20 días naturales a que surja alguna modificación… fracción XVII: “las cuentas públicas estatal y municipales…”, a esta fecha la cuenta de 2015 no se ha hecho pública.
Siguieron el procedimiento para la fiscalización, la Comisión de Vigilancia del Congreso la remitió al Orfis y está en marcha la comprobación y emisión de observaciones, pero todo en caja negra.
Se sabe de que se retuvo la publicación de la cuenta pública por razones de especulación electoral; para esperar el resultado y actuar dependiendo de quien ganara, al parecer se había proyectado disminuir la falsedad de la información financiera; no se sabe hasta qué punto, aunque uno de los involucrados en el proceso revisor comentó que pretendían reconocer pasivos no registrados anteriormente del orden de 60 mil millones de pesos (adicionales a la deuda pública registrada en SHCP, de alrededor de 50 mil millones de pesos).
La doble contabilidad, a unos meses de caer en los enemigos
Ahora que ya saben que el próximo gobernador será el peor enemigo de Duarte y de Fidel Herrera, Miguel Ángel Yunes Linares, y de que el PRI ya no tendrá la mayoría en el Congreso, deben estar muy apurados en algunos trabajos de drenaje y limpieza. Podrán unos meses más evitar transparentar la cuenta pública, pero hay plazos perentorios que ya no podrán contener. Se deberá conocer el documento cuenta pública 2015 que presentaron al Congreso una vez que se apruebe el dictamen del Informe al Resultado de la Fiscalización.
La previsión del cambio de legislatura establece para el interés del grupo de Duarte que el informe del Orfis lo apruebe el actual Congreso, no el siguiente, donde ninguna fuerza tendrá la mayoría, pero el PRI se quedó debajo del PAN. Por eso la reciente reforma a la ley de fiscalización, a fin de que el Orfis no esté limitado a la primera quincena de octubre para entregar el informe y lo haga cuando lo tenga listo, pero que lo dictamine y apruebe la legislatura actual, favorable a Duarte.
Lo que sí es claro es que tarde o temprano los sucesores tendrán acceso a la cuenta real. Al contrastar las cuentas presentadas estos años con las históricamente existentes no podrán negar que han falseado las cuentas gubernamentales en múltiples formas y de modo reiterativo, la doble contabilidad –por un lado, la verdadera, reservada, y por el otro, la maquillada para afuera–, se hizo una institución corrupta pero instaurada por los propios funcionarios del estado.
Hasta el límite intenta el gobierno de Duarte tapar el desorden financiero y el saqueo, como si no se fuera a conocer una vez fuera del poder, a partir del 1 de diciembre, cuando el próximo gobierno, de oposición, asuma el Poder Ejecutivo y tenga acceso a la información contable de las finanzas del estado. Rendirá sus secretos (a voces) la doble contabilidad y el saqueo.