#AsuntosPúblicos: EL PRI SIN CABEZA (NI PIES)

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-06-21

Aunque en ocasiones excepcionales el grupo dominante lo sostenga, es usual que renuncie el dirigente de un partido político derrotado en las elecciones; en lo inmediato alguien tiene que cargar visiblemente con el fracaso de la organización en su trayecto al poder, por eso la renuncia de Manlio Fabio Beltrones como presidente del CEN del PRI, presentada ayer al Consejo Político Nacional de ese partido, se ve obvia después de que el pasado 5 de junio ese partido tuvo el peor de sus reveses en elecciones en los estados.

Como es sabido, el PRI perdió 7 de las 12 elecciones de gobernador disputadas y cedió la alternancia partidista por primera vez en 4 de ellos, incluido Veracruz, colocándose en una posición debilitada frente al ascenso de las oposiciones, la coalición de derecha PAN-PRD y el creciente partido de la izquierda Morena, una alerta clara de que está en serias dificultades para retener el poder federal –Presidente de la República y Congreso de la Unión– en las elecciones federales en 2018.

En el convencional discurso político priista, cuidadoso de las jerarquías, no se vaya a ofender el presidente y sus cercanos, Beltrones apenas esbozó generalidades y alusiones a las causas de la derrota del PRI. Sin poner nombres a los responsables refirió que el rechazo de los electores a la marca era un mensaje a las políticas públicas equivocadas, a políticos que incurrieron en excesos, que pobres partidos, resienten lo que sus gobiernos hacen. No faltaron las indirectas al “extravío de corrientes políticas”, la extrema conservadora fascista y la izquierda extrema. El clamor por la rendición de cuentas y contra la corrupción, claro, sin señalar a nadie, que eso es del mal gusto.

En el acto partidista, otro ceremonial con lenguaje críptico, no se encontró realizado el objetivo de la convocatoria, supuestamente evaluar las causas de la derrota. Nada de autocrítica a su actuación en los procesos selectivos de candidatos, a la consentida permanencia de gobernadores tenidos como lastre (Javier Duarte, entre ellos) que anticipaban la derrota, tampoco a la indolencia del Gobierno Federal en dejar correr los problemas financieros y de seguridad, el tecnocratismo de contraer el gasto y la inversión, la falta de timing en iniciativas presidenciales; además de las competencias y pugnas internas en el gabinete federal que pudieron haber incidido para descarrilar a Beltrones del escenario sucesorio. El caso es que ayer se despidió Beltrones, exhortando a su partido a que se debate su situación y futuro en la próxima asamblea nacional, que no tiene fecha, por lo pronto, en tanto hacen una designación permanente de nuevo líder, le sustituye, por estatutos, la secretaria general, Carolina Monroy Del Mazo, la prima de Enrique Peña Nieto.

SIguen en shock

En Veracruz no han salido del shock. La caída (previsible pero negada antes de que sobreviniera) provocó la dispersión y que afloraran de nuevo las soterradas pugnas internas entre los principales grupos locales.
Las causas de la derrota, cuando más se han analizado, de manera parcial y facciosa, según el grupo y su interés, obviamente soslayando la responsabilidad propia y achacándola a otros. Del dinero dispersado y perdido para la operación electoral todos acusan al otro de haberlo robado –la misma canción de todas las elecciones– con la diferencia de que cuando ganaban eso no importaba.

Se sabe de lamentaciones en privado, pero no hay un proyecto visible de reconstrucción ni liderazgo. Al candidato perdedor Héctor Yunes no hay muchos que ahora le reconozcan que debería encabezar la reconstrucción, tampoco que tenga asegurada la candidatura en segunda oportunidad en 2018, y el otro senador, Pepe Yunes, no da color.

Concentrados en el blindaje y la contención

El grupo del gobernador Duarte, aún en el poder, perdedor también de las elecciones y principal factor del rechazo del electorado, se ocupa del blindaje y los candados.

Lo único que se ve es su política de contención al grupo de Miguel Ángel Yunes Linares –PAN y PRD–, gobernador electo, quien pretende desde ahora ejercer poder. En la resistencia lo traen a raya, limitado por los diputados del PRI, ostentando la ventaja de la mayoría calificada que el siguiente gobierno no tendrá, le dejarán clavados los funcionarios que puedan. También rebotan a los legisladores electos PAN-PRD en su pretensión improcedente de ejercer desde ahora o tener injerencia en las decisiones legislativas; fricciones que marcan el tono ríspido que tiene la alternancia y renovación partidista de poderes.

Lo quedó del priismo es una estructura de poder que se desvanece. Hoy están dando la batalla fácil, ahora que tienen los instrumentos de gobierno en el Ejecutivo y el Legislativo.

El problema es que no tienen una estrategia para actuar como oposición una vez que concluya el actual gobierno, dentro de 5 meses y días; ni han resuelto la renovación del liderazgo, menos cuál de los grupos y a través de quién o quiénes, podrían constituir una dirigencia representativa de consensos.

Más difícil será, por la falta de expectativas de poder y recursos en el plazo próximo, y con la necesidad objetiva de reposicionarse en las elecciones de junio próximo de ayuntamientos y tratar de disputar la revancha el poder del estado dentro de dos años.

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