#AsuntosPúblicos: CONGRESO SIN MAYORÍA (EL PRÓXIMO)

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-06-17

Al concluir el cómputo de la elección para diputados de mayoría relativa en los 30 distritos del órgano electoral (OPLE), se confirma el tipo de gobierno dividido que regirá en el estado durante los próximos dos años, a partir de que tomen posesión de sus cargos; la legislatura se instala el 5 de noviembre y el gobernador rinde protesta el 1 de diciembre.

A diferencia del gobierno de Javier Duarte y de la segunda mitad del gobierno de Fidel Herrera en el que su partido (el PRI) unificó el dominio del Poder Ejecutivo y Legislativo, esta vez, el partido o coalición que ganó el cargo de gobernador, PAN-PRD con Miguel Ángel Yunes Linares, no controlará el Congreso del Estado.

Como resultado de la votación distribuida en tercios, ambos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, quedaron atrapados en un esquema de frenos y contrapesos mutuos, una división de poderes prevista constitucionalmente, pero que se hace efectiva en el pluralismo de la representación política. Cuando ninguna fuerza política tiene la mayoría legislativa necesaria para la toma de decisiones que implican la cooperación entre poderes.

Como es sabido, el Congreso del Estado se integra de un total de 50 diputados, de los cuales 30 son electos por el principio de mayoría relativa y los 20 restantes por la representación proporcional o plurinominales.
La distribución de fuerzas

De no haber cambios en las cifras por las impugnaciones de casillas, un estudio preliminar del OPLE proyecta una integración de diputados de 7 partidos, agrupados en tres bloques durante la elección.

La coalición PAN-PRD, si bien consiguió el mayor número de diputados de mayoría, 13 entre ambos y se proyecta tengan 8 plurinominales más, alcanzarían un total de 21 diputados, inferior a la mayoría absoluta (26 votos) que requieren para cualquier decisión legislativa ordinaria.

El PRI y sus aliados PVEM, Panal y AVE, obtendrán en conjunto un total de 16 diputados por ambos principios (9 de mayoría y 7 plurinominales), y Morena, sin aliados, obtuvo 13 diputados en total (8 de mayoría y 5 plurinominales).

El PAN tendrá como partido el mayor número de diputados (16) y le correspondería presidir la Junta de Coordinación Política, pero no podría tomar ninguna decisión, ni las de de mero trámite, así que todo en la legislatura pasará por la negociación.

Tan sólo PAN-PRD van a necesitar adicionales a los suyos 5 votos mínimos para cualquier decisión por mayoría absoluta (26); otra variante será que dicha mayoría la genere una alianza legislativa entre el PRI y aliados (con Morena tendrían 29 votos).

Extremadamente difícil de lograr será la mayoría calificada exigida por la legislación para una gran cantidad de decisiones, por ejemplo, para reformar la Constitución Política, contratar o reestructurar deuda pública, nombrar o remover a diversos servidores públicos –los titulares de órganos constitucionales autónomos, el contralor, los magistrados del Poder Judicial, etc.–, declarar la procedencia o desafuero, el juicio político, la calificación de causas graves para renunciar a ediles o declarar desaparecidos poderes en ayuntamientos, entre otros. Para estas decisiones necesitan formar un acuerdo colegiado de 34 diputados, las dos terceras partes de los integrantes del Congreso. ¿Cómo lograrían ese consenso?

Al PAN-PRD, con 21 diputados, le faltarían 13 más; el equivalente a toda la bancada de Morena o a casi toda la del PRI y sus aliados. Por otro lado, PRI y Morena no podrían alcanzar esa suma sin el agregado al menos de los 5 diputados del PRD.

Cooperación y bloqueos

Quedaron los poderes del estado en equilibrios muy difíciles. Por tanto, tendrán que llegar a acuerdos para evitar los bloqueos y la parálisis gubernamental. El ejercicio de las atribuciones del Poder Ejecutivo y del Legislativo estará condicionado en mucho a las negociaciones y acuerdos a que lleguen los actores políticos, ya que como se observó ninguna fuerza obtuvo hegemonía como resultado de las votaciones.
El único precedente que le asemeja es la legislatura 2004-2007, periodo en el que PRI y PAN compartieron de manera balanceada el Congreso, mientras que el PRI tuvo el Poder Ejecutivo. Sin embargo ahora el Poder Legislativo está más distribuido.

En noviembre que se instale la Legislatura se observará lo que es que cada fuerza vaya por su propio interés local. El primer jaloneo será el reparto de comisiones legislativas. A su tiempo se sabrá si las coaliciones que se formaron para las elecciones se mantienen en el Congreso, ahí el reparto es por partidos, no por coaliciones. Otro punto importante es si funcionará la disciplina partidista o se pondrán en venta los votos individuales, que seguro estarán muy cotizados.

Además la agenda y política legislativa se combinará con los intereses y asuntos de la estructura de poder nacional y los procesos electorales que habrán de darse el año entrante –los 212 ayuntamientos en el estado– y en 2018, tres elecciones federales (Presidente de la República, diputados y senadores) y las locales, de nuevo gobernador ahora para 6 años y diputados para tres años.

El gobierno dividido emergente de las pasadas elecciones tiene todo para terminar en un gran fracaso. Mientras se ponen de acuerdo y se bloquean, su ciclo estará acabando, sin logros. Un bienio perdido.

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