+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-06-08
No libera al gobernador Javier Duarte de su responsabilidad política por la derrota sin precedentes del PRI en las elecciones locales del pasado domingo, que ese mismo día en otros 6 estados de la República ese partido haya sido arrollado electoralmente; derrotado como se sabe por el PAN, el PRD o su coalición en 7 de las 12 elecciones para gobernador en disputa; en 4 de estos estados gobernados históricamente por el PRI –entre ellos Veracruz (Durango, Tamaulipas y Quintana Roo)– no se había producido una alternancia en el poder de partido político.
La vapuleada nacional al PRI en elecciones estatales sólo apunta a que hay un factor común que refuerza la reprobación o rechazo a la clase política local del PRI, señalados de ineficientes, corruptos e incapaces de atender los problemas centrales de la población; el similar rechazo o retiro de apoyo de la población al Gobierno Federal que preside Enrique Peña Nieto de extracción del PRI, a 3 años y medio del inicio de su gestión.
A nivel nacional es la mayor derrota del PRI en elecciones locales desde que éstas son competidas (a partir de fines de los noventas), paradójicamente ocurren cuando dicho partido ocupa el Gobierno Federal, contrastando además con el resultado favorable que obtuvieron en las elecciones de diputados federales el año previo.
A dos años de renovación de Presidente de la República, la recomposición del mapa político nacional y el evidente hartazgo por la marca PRI manifestado por los electores de las entidades, plantean el tema de la duración del ciclo del PRI en la Presidencia de la República, así como el signo que podría tener la nueva versión del péndulo de la alternancia.
La duración del ciclo
La primera alternancia política nacional, la histórica inaugurada en 2000 que desplazó por primera vez al PRI de la Presidencia de la República, consumada por el PAN (Vicente Fox) duró 12 años, dos periodos presidenciales; acabó Felipe Calderón devolviendo el mando federal al PRI en 2012. Durante este lapso de primera transición, el PRI se mantuvo electoralmente en los gobiernos estatales; precisamente desde los estados, a través de uno de sus ex gobernadores, reconquistó el poder central.
El primer ciclo de alternancia se cerró con un hartazgo al gobierno bisexenal del PAN, de la corrupción a los persistentes problemas de desarrollo, a la extrema violencia desatada en el combate a la delincuencia con el Ejército en las calles. En su nuevo ciclo el PRI se ve agotado. Un reformismo estéril que no se traduce en bienestar colectivo, la crisis económica jalada por el mercado internacional arrastra al país, con un recorte brutal al gasto público, devaluaciones, deuda, crecimiento económico mínimo, concentración de la riqueza, falta de empleo, aumento de la pobreza, corrupción de altos funcionarios públicos. Si de algo sirve el voto, ahora es para pasar la factura por los agravios sociales a los gobernantes y partidos, el día de las elecciones.
Los signos del rechazo a los gobiernos del PRI, a su estilo corrupto de hacer política, están más que marcados. El PAN y el PRD tampoco son los santos, eso ya se sabe, son igualmente corruptos, sólo que no están ahora en el poder, el voto castiga al que lo ejerce, ejercer el poder y no dar los resultados que la población espera o desea; nunca la acción gubernamental alcanza, pero hay niveles de satisfacción y excesos de incompetencia intolerables. Ya le tocó la oportunidad al PAN dos periodos, el PRI retornó al agotamiento del PAN, cuál será el sentido del siguiente mandato presidencial, el de 2018. De eso se trata la política de los próximos dos años, a partir de los reacomodos de poder producidos este fin de semana en el país. ¿Podrá el PRI mantenerse en el poder federal si se reconstruye en el país?, ¿el avance de la derecha PAN con su asimilado socio ex de izquierda, el PRD, anticipan un retorno ahora en coalición?, ¿o seguirá el crecimiento de la nueva izquierda populista, con la tercera postulación de su caudillo mesiánico que arrastra a las masas, Andrés Manuel López Obrador, y el péndulo irá a la extrema izquierda?
La reconstrucción del PRI Local
Todavía no asimilan la magnitud de la derrota, aún no han dejado el poder, pero se les desvanece, se irán con plazo fijo; el último día de noviembre, los del Poder Ejecutivo y los primeros días de ese mes, los del Congreso local.
El desconcierto, la perplejidad y el derrotismo prevalece entre los priistas, están todavía pasmados. Ni aquí ni el plano nacional se ve una estrategia de reconstrucción, la proyección de nuevos liderazgos, cohesión del grupo y preparación para actuar como contrapeso al bloque PAN-PRD, que viene con actitud revanchista. Se les ve que llegarán a tomar el estado como botín de guerra, a poner en práctica el spoil system, es el estilo del próximo gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
Los que se van a quedar todavía están estudiando las lecciones de la elección; esperan la línea del centro, donde andan políticamente extraviados. El candidato a gobernador derrotado, Héctor Yunes, seguro reaparecerá en el Senado, aunque en su discurso de aceptación de resultados adversos adelantó que será oposición, habrá que verlo, si no fue sólo un mensaje de adiós; el otro senador del PRI, Pepe Yunes, este lunes en twitter envió a todos un excelente inicio de semana, buen día (mal empieza la semana al que ahorcan en lunes), no se ha pronunciado sobre la derrota ni ha anunciado como va a actuar. Los diputados federales, miembros de la camarilla rapaz repudiada en el estado, no tienen cara para asomarse.
Ahora que no tienen cabida las camarillas de Fidel Herrera y de Javier Duarte, que Héctor Yunes fue derrotado, no se ve la cabeza ni las acciones del nuevo liderazgo del PRI en Veracruz.
Preparando maletas
Los que van de salida, encabezados por el inminente ex gobernador Javier Duarte, preparan su plan de fuga, un lugar dónde esconderse, que no tenga tratado de extradición.
La celebración cívica de la alternancia que mal escenificó ayer Javier Duarte, es de antología para la parodia; absolutamente falsa y sin que nadie se la crea.
Al margen de los detalles de color, como su sonrisa y mensaje hueco, y su baja de peso, está enflacando (a los veracruzanos que viven en la pobreza) y la sonrisa congelada de Karime, contrastan los rostros adustos, de duelo de sus colaboradores; la comadre Yolanda Gutiérrez, que tendrá que rendir cuentas por la mano larga que ya le metió a los recursos de la Secretaría de Protección Civil, Gabriel Deantes que no pudo alcanzar fuero, Alberto Silva que ya no servirá para las escaramuzas con Yunes Linares, porque las posiciones se invirtieron. Las sonrisas fingidas de la pareja ocupante aún de la Casa Veracruz, no puede ocultar lo que todos saben: viven ya su peor pesadilla. No pocos se congratulan con su derrota (7 de cada 10 votaron en contra del PRI), en verdad quisieran verlos en la cárcel y que devuelvan lo que se presume robaron al estado.