+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-05-30
Comenzó el conteo hacia atrás para la jornada electoral del próximo domingo en que se elegirá gobernador del estado, esta vez, por excepción, para un periodo de dos años (al igual que diputados al Congreso local).
Al final de la competencia, ahora acortada por las nuevas reglas, que además se desarrolla con otro marco legal y autoridades electorales renovadas, encontramos ya perfiladas las candidaturas y partidos.
Aunque se registraron 7 candidatos, todas las encuestas y sondeos de intención y preferencia en el voto muestran dos espacios diferenciados del interés de los electores:
En la punta, una tendencia a distribuir la votación en un tercio; donde las recientes mediciones ubican a Héctor Yunes Landa, de la Coalición del PRI y aliados Para mejorar Veracruz (PVEM, Panal, AVE y Cardenista) con ventaja de hasta 5 puntos. El segundo lugar –que tendría una mención honorífica, pero inútil en el resultado político, pues el ganador se lleva todo, sólo hay un gobernador, se la disputan los candidatos de Morena –le dicen la revelación–, su candidato Cuitláhuac García, y el candidato de la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares. Al otro extremo, en la zona de descenso, va el cabús en que viaja el cuarteto poco comprado (Juan Bueno Torio, Alba Leonila Pérez, Víctor Alejandro Vázquez Cuevas y Armando Méndez de la Luz.
Cada proceso, su coyuntura
Cada proceso electoral tiene sus particularidades, propias de cada coyuntura, factores comunes a todos los candidatos y partidos, así como variables específicas que influyen positiva o negativamente. Cada uno su estrategia, sus acciones, alianzas y resultados.
En el actual proceso se reflejó, sin duda, el estado problemático en que se encuentra la entidad, sobre todo en sus finanzas quebradas, la grave inseguridad y la percepción de corrupción pública, por ello, el cuestionamiento al gobierno de Javier Duarte se constituyó en uno de los referentes de los candidatos y sus agendas de propuestas de gobierno.
Como en todos los procesos de lucha por el poder político hubo campaña negra, negativa o de lodo, espionaje, filtraciones a medios, acusaciones cruzadas, descalificaciones al órgano electoral, y una oleada de violencia criminal, signos de disputa entre cárteles por las plazas, mensajes electorales de los malos o pretensión de crear un clima de temor en la proximidad de las elecciones, debates entre candidatos, y también propuestas para salir del hoyo y mejorar las condiciones del estado.
Su lucha
Le pesó primero a Héctor Yunes Landa el gobernador estorbo de su partido y no le fue fácil marcar una distancia creíble de él, y generar confianza en que castigará el saqueo duartista, no obstante era sabido que no fue su candidato, sino su rival, incluso hay el precedente de una ruptura cuando el tema burla de la caña de pescar. Creció como candidato Héctor Yunes al principio en confrontación con el candidato del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, mostrando una superior solvencia moral como servidor público y como persona, pero después con demostración de alianzas de respaldo y la presentación de las propuestas más elaboradas y sólidas en los ramos de la administración pública, que permitirían recuperar el rumbo al estado.
Al candidato del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, se le fue todo en lo visceral, en su obsesión de poder y venganza; hizo de la denuncia de corrupción e ineptitud de Javier Duarte el eje de su discurso, y sólo de colateral blanco a su rival del PRI; se sirvió del espionaje para apoyar sus montajes mediáticos, aprovechando en uno de ellos para arremeter contra del candidato de Morena y su líder López Obrador, identificó la alianza de AMLO con el gobernador Javier Duarte. El problema de Yunes Linares es que gastó su discurso y perdió credibilidad; cayó en la monotonía acusatoria y además se desplomó ante la opinión pública y el electorado, al ser exhibido de enriquecimiento ilícito, pederastia, personalidad autoritaria y antecedentes como represor.
Y la revelación de la campaña, de desconocido a inflado prospecto, Cuitláhuac García, de Morena, a quien le hizo la campaña Andrés Manuel López Obrador, presuntamente con el apoyo económico y en medios por parte del gobernador Javier Duarte. En campaña atacaron preferentemente al candidato del PAN-PRD, al del PRI, igualándolos en la simplificación, “son lo mismo”, sólo a últimas fechas, luego que se señaló el trato “cálido”, han atacado al gobernador Duarte. En materia de propuestas los de Morena viven fuera de la realidad, es claro que no están preparados para gobernar, a lo mejor les sale bien la organización de mítines, y suena bien la demagogia retórica de López Obrador, pero de políticas públicas viables y realistas no tienen la menor idea; el populismo existe. Con todo, la alianza AMLO/ Duarte, palanca del crecimiento mediático de Morena y Cui no le alcanzará (por fortuna) para ganar la elección. Está inflado.
Los últimos días
El periodo de campañas electorales, tanto para gobernador como para diputados termina este miércoles; Veracruz es la joya de la corona de las doce gubernaturas estatales en juego, el próximo 5 de junio, los actores políticos le echarán todo; por el tamaño de su padrón electoral, el tercero en el país, Veracruz es clave como plataforma para la elección presidencial de 2018.
Viene el combate final, el de la jornada electoral el próximo domingo, la operación de las maquinarias partidistas o electorales, las estructuras y el voto duro harán la diferencia. Y luego, a los tribunales.