+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-05-19
En contraste con los golpes demoledores que ha recibido el candidato a gobernador del PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, la exhibición y cuestionamiento de su inmensa riqueza ilícita, lavada a través de sus hijos y empresas fachada, y de sus vínculos con la pederastia y la pornografía infantil, que causan desconfianza y repulsa social, lo que explica su caída en la preferencia electoral, sus acciones de defensa y contraataque han sido muy débiles.
En su defensa a la ya muy comentada actitud de victimizarse, ni quien se lo crea a él que se ha dedicado a la guerra sucia, y la muestra de los papeles de la impunidad –los documentos que obtuvo con sus relaciones políticas– se ha agregado un reto curioso; de película, someterse al polígrafo (ya van dos veces que lo ofrece), una anacrónica evocación de la guerra fría para detectar a los espías o infiltrados, que no es más que un aparato agarra bobos, sin valor jurídico probatorio contundente; no mide la verdad –no penetra a la conciencia– sino las reacciones fisiológicas y por lo tanto un mentiroso lo burla. A eso se atiene, como cinicazo que es. ¡Échenme al polígrafo y verán!
En cuanto a la ofensiva, una vez que agotó el discurso directo de las acusaciones a Duarte y a su gobierno, lo que se ve le ha quedado es la línea del espionaje, las grabaciones de audio a agentes rivales, aunque con rendimientos insuficientes.
Encubierto el espionaje ilegal a rivales políticos con el membrete de la recepción de las grabaciones en su “Vigilante de Campañas”, han sacado 3 episodios entre los más conocidos. Les vamos a hacer un hoyo cabrón, interpretado por Alejandro Baquedano, ahora ex delegado federal de Prospera de la Sedesol,
destituido del cargo pese a que en este periodo del proceso electoral no están permitidos la incorporación de clientes al padrón de beneficiarios, cabeza ofrecida por el Gobierno Federal a la coalición PAN-PRD para mantener la mesa en paz.
Las estelares Deantes
Y El momento del Oso Yogi con dos capítulos, Acércate un poquito Morena (no muerdo) y Baraja de cambio, de a 20 mil y en el papel de Gabriel Deantes, el mismo Gabriel Deantes, certificado por el perito, una de cal por la que van de arena.
Las dos grabaciones, de corta duración, instantáneas, se notan desenlatadas (y no de cabeza de lata). Presentado por la coalición PAN-PRD como evidencia de un arreglo entre el PRI y Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, lo que no se deduce del audio, sino de la interpretación del presentador J. Mancha, la voz Deantes argumenta la conveniencia de “acercarse un poquito a Morena”. Del contexto se aprecia que la conversación se grabó una vez que se dio la coalición del PRD con el PAN, ya que es evidente el coraje osezno al PRD –dicta consigna a los traidores “traerlo a vergazo con fiscalización”.
Ayer con el acompañamiento anodino de Santiago Creel, quien se solidariza con el desprestigio de su candidato y amaga al Gobierno Federal de que el PAN podría romper relaciones por la “guerra sucia”, Miguel Ángel Yunes, aún no repuesto de la vapuleada por pederasta, presentó la segunda radio novela del Oso Yogi.
El argumento desvergonzado de Deantes, que lo pinta en oportunismo, plantea en realidad la compra política de la impunidad, como que debe estar preocupado por su pellejo, aunque hay que precisar, es totalmente inviable financiera y políticamente. No se duda en que se le haya ocurrido e incluso que lo haya planteado al gobernador Javier Duarte y quizá hasta se entusiasmaron, pero hoy está fuera de agenda y lugar.
La premisa es aprovechar el control político del gobernador sobre el Congreso del Estado para obtener la aprobación de créditos por 20 mil millones de pesos, “un vergazo de dinero” (en el fálico vocabulario de Deantes), pero no ejercerlo, sino dejarlo al “cabrón de dos años, si es Héctor o Pepe (huella temporal de la grabación, antes de que el PRI eligiera candidato), obviamente si gana el PRI, dice Deantes, si no, que se rasquen como puedan. La propuesta indecorosa es la baraja de cambio, “le decimos al sucesor: quiero salvoconductos y posiciones”.
Dice Duarte, quien no desmintió fuera la voz y el argumento de su Secretario de Trabajo, que una contratación de deuda después de las elecciones está prohibida por la ley de disciplina financiera, además de que las pláticas de café de cualquier funcionario no pueden ser consideradas estrategias de gobierno”.
No deja de ser una conversación tonta de su secretario de Trabajo, que por Duarte no tendrá mayores consecuencias, al fin que todo le solapa. Al final del día, es gente nuestra, se le ha oído decir, del cleptoso Deantes. A ver qué opina de esto el candidato del PRI a gobernador, Héctor Yunes Landa. En su esquema Deantes no obtuvo ni salvoconducto ni posiciones, se le cayó la candidatura a diputado por Zongolica. Ya tendrá tiempo de llamarlo a cuentas, con su vómito negro, se pueden financiar obras sociales.
La bomba… tamaulipeca
Revelada ayer la grabación como la gran bomba, no llega ni a bomba yucateca, será Tamaulipeca, origen del enriquecido Deantes.
Es irrisorio creer que alguna institución del sistema financiero del país le va a prestar 20 mil millones de pesos al quebrado gobierno de Duarte, que se lo va a autorizar la Secretaría de Hacienda y que conforme a la nueva Ley de Disciplina Financiera, pasaría la barrera bicamaral del Congreso de la Unión dada la alerta sobre el elevado nivel de endeudamiento del estado. Se debe recordar que el año pasado el Congreso aprobó la reestructura financiera de la deuda bancaria del Gobierno del Estado –21 mil millones de pesos–, operación basada en la sustitución de garantías sin aumentar monto de la deuda, este proceso se empantanó. La Secretaría de Hacienda nunca lo liberó y Banobras apenas participó con recursos mínimos.
Si ese era el mega explosivo de Miguel Ángel Yunes, se ve que ya se quedaron sin parque. Va cuesta abajo.