Personal del OPLE se quejan de la secretaria del consejero presidente

+Personal de ese organismo se quejan de la secretaria particular del consejero presidente Liz Mariana Bravo Flores se está tomando atribuciones que no le corresponde.

Zona Centro

Darío Pale - 2016-05-18

Por si los problemas del Organismo Público Local Electoral (OPLE), fueron pocos ahora personal de ese organismo se quejan de la secretaria particular del consejero presidente Liz Mariana Bravo Flores se está tomando atribuciones que no le corresponde al firmar circulares que no son de su competencia.

Los trabajadores quienes por obvias razones omiten los nombres por temor a represalias dieron a conocer que desde su entrevista ante el INE como aspirante a ocupar un puesto como consejera electoral del entonces IEV, ya dejó entrever su don de persona no grata al referirse a los medios de comunicación “chayoteros” y faltos de ética.

Pero fue a su llegada al órgano electoral, bajo la capa de asistente personal del recién nombrado presidente del Consejo General, José Alejandro Bonilla Bonilla, cuando su necesidad de poder se puso de manifiesto. Pronto se ganó la antipatía de trabajadores de las áreas operativas, como Administración, Informática, Comunicación Social, Ediciones y Capacitación, por su poco tacto al tratar con el personal y porque su desorganización y desconocimiento del ámbito electoral dieron como resultado la duplicidad de trabajo y de esfuerzos, con llamadas telefónicas en plena madrugada para girar órdenes a nombre del Presidente del Instituto Electoral.

Poco después fue nombrada titular de la reciente Unidad Técnica de Comunicación Social y su prepotencia armó fiesta, dado que en su afán por cumplir los caprichos del señor Presidente no desempeñaba a cabalidad sus nuevas obligaciones.

Su ya conocida actitud frente a los medios se agudizó, sólo hay que recordar que el día de la instalación del Consejo General, con lo cual dio inicio al proceso electoral local 2015-2016, no sólo atendió de mala manera a los reporteros sino que su necesidad de controlar todo entorpeció el trabajo de los medios.

Sólo basta mencionar que en lo que muy pretenciosamente llamaron “Sala de Prensa” no había ni mesas ni sillas para el gremio de la información mucho menos computadoras o contactos eléctricos para quienes llevaron su propia laptop.

El punto culminante de su estadía fue cuando acusó a todo su equipo de colaboradores en Comunicación Social de haberle hurtado una cantidad de dinero que nadie supo donde quedó o si realmente desapareció, de aquella hazaña aún persiste un procedimiento administrativo iniciado por la Contraloría Interna de esa institución, dicen que la mano dura del presidente paró toda acción.

Cabe señalar que a la primera oportunidad tiró la toalla y la “propusieron” como titular para la Unidad Técnica de Editorial. Obvia decir que nunca pudo publicar volumen alguno, pues a todas luces ocupó ese puesto por imposición de su todopoderoso presidente.

Pero como lo que la naturaleza no otorga, las influencias no dan, pronto renunció, otra vez, a su puesto para ir a… pues claro, junto a su presidente estrella.

Aquí, se ha dedicado a pasar por encima de personas y de instancias legales, como la Junta Ejecutiva, la única con la atribución para cambiar horarios y adscripción del personal.

Ha metido a su personal en la nómina de estructura y de personal de confianza; gente sin disposición para trabajar en equipo ni con la capacidad para desempeñar su puesto, cuando hay personal que viene trabajando por contrato desde hace algunos años.

Por último giró un memorándum, firmado en su calidad de asistente personal del presidente, en el cual obliga al personal a cubrir horario corrido y guardias los fines de semana, a pesar de que su puesto no le otorga dichas atribuciones.

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