+ Al parecer Omar se apestó demasiado vendiendo comida japonesa y por obrar mal, se le pudrió el tamal nipón.
Zona Centro
REDACCIÓN - 2016-05-09
Cuando se dieron a conocer las grabaciones sobre las propiedades millonarias de la familia de Miguel Ángel Yunes Linares en Nueva York, éste dijo que era falso y que su hijo Omar (el que aparece en varios audios haciendo negocios millonarios pocos claros) sólo se dedicaba a los changarros de venta de sushi.
El sushi, como todos sabemos, es pescado crudo y otros menjurjes envueltos en arroz. Pero al parecer Omar se apestó demasiado vendiendo comida japonesa y por obrar mal, se le pudrió el tamal nipón.
Sin duda Yunes Linares no esperaba que lo que el llama negocios lícitos inmobiliarios, se convirtieran en la peor pesadilla para su campaña. Que mientras acusa a todo mundo de corrupto, su hijo el chiquito anduvo haciendo travesuras comprando inmuebles millonarios en Nueva York y otras partes de México, lo que le ha repercutido de manera negativa en su imagen al choleño.
Así, de la nada, el que vende sushi resulta que tiene más propiedades que el nopal.
Tampoco es que Yunes Linares sea conocido por ser una blanca e inocente palomita y no puede deslindarse tampoco de las transas de hijo. Uno de los audios también menciona que le tocaría una “rentita” por miles de dólares, también en otra propiedad en Nueva York. Su mismo vástago lo dice y lo empina.
Dice un viejo dicho que es muy difícil ocultar dos cosas: lo rico y lo pendejo.
Hoy por lo pronto, en la columna del periodista Francisco Zea, en Excelsior, este detalla sobre la manera en que Yunes Linares “disimula” sus riquezas: “Me consta algo sobre Yunes, cuando fue acusado por Gordillo de robar mil millones, él respondía que nunca fue un hombre rico, estaba en Radio 13. Me enseñó su camioneta, una Ford Expedition, muy vieja. Mientras hablaba el cínico, en su pulsera se exhibía un Audemars Piguet de no menos de 30 mil dólares. Los políticos creen que los periodistas somos pendejos y los ciudadanos más. ¡No tienen progenitora!”.
Sencillamente es injustificable la vida ostentosa, de riqueza y lujos que la misma familia de Yunes Linares ha presumido durante años a la vista de todos. La gente no es tonta para creer que todo sea fruto del esfuerzo de humildes changarros de comida japonesa.