+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-05-06
En la elección por tercios a Gobernador del Estado que se anticipa cerrada –como lo han sido las dos precedentes, 2010 y 2004- el ya no muy remoto 5 de junio, será importante observar cómo se desempeñan en sus nuevas posiciones los tres principales competidores: el que hoy ha tomado la delantera y empieza a despegar Héctor Yunes Landa, candidato del PRI y sus 4 aliados; Miguel Ángel Yunes Landa del PAN-PRD, quien perdió el impulso inicial, se desaceleró, y el que se acerca a convertirse en el segundo lugar, Cuitláhuac García, candidato de Morena.
Según las más recientes encuestas de intención del voto para gobernador, conocidas por los interesados en el tema, Héctor y Cuitláhuac vienen creciendo en la preferencia de los electores, mientras que Miguel Ángel está a la baja. Al menos eso registró el mercado de los votos de la semana.
Los otros cuatro candidatos tienen un rol estratégico que ganar, sobre todo 3 de ellos –coincidentemente ex panista-, Pipo Vázquez, Alba Leonila Méndez y Juan Bueno Torio: tratar de fragmentar el voto de la oposición y actuar como tiradores del que llaman traidor al PAN, Yunes Linares. El séptimo (ni sello ni día) candidato de esta numeración, el solitario Armando Méndez de la Luz, de Movimiento Ciudadano (MC), como fiel burócrata del partido cuyo dueño es Dante Delgado, sólo le apuesta a obtener el 3% de la votación para que MC gane con las prerrogativas a partidos políticos.
ESTRATEGIAS
Aparte del discurso ”fórmula mágica” para en 2 años Mejora (PRI…), Rescatar (PAN…) y Regenerar (Morena) Veracruz y los convencionales actos de reunión de distintos tamaños con simpatizantes y aliados recorridos por el estado, hay dos elementos directos adicionales que para los candidatos tienen especial importancia, uno es de operación electoral, clave en el resultado el día de la jornada; el trabajo de la maquinaria partidista, la movilización de votantes y la defensa de sus votos, algunos en la especulación, fantasía y recreación del idílico pasado mapachista describirían el manual del fraude electoral –del carrusel y el taco de votos a la adulteración de actas y el algoritmo cibernético- un clásico que se dice agotado y obsoleto. El realismo de la jornada electoral concede el valor a la estructura de operación electoral, hay votantes que van por su cuenta y medios, pero a otros muchos hay que reclutarlos y ponerlos en las urnas. Además, y eso lo registran los incidentes de la jornada, hay acciones de choque u obstrucción entre partidos rivales. Por eso la elección es también un duelo de maquinaria y estructura electoral partidista.
LA IMAGEN DE CANDIDATO
El otro tiene que ver con la imagen construida y proyectada por el candidato, matices de discurso para personificar en la percepción del elector, su imagen electoral. De Héctor Yunes se destacaría, por un lado, su pretensión de desmarcarse sin ruptura del gobierno de Javier Duarte, mostrarse autónomo y rival de éste, miembro de otra corriente dentro del PRI, como intento de contrarrestar la imputación del candidato del PAN de complicidad y encubrimiento. Por otro lado, el contraste planteado con su principal rival presentando cualidades de las que el otro carecería, lealtad, modo austero de vivir frente a enriquecimiento ilícito, turbiedad, traición y opulencia del candidato del PAN, Yunes Linares, metido en escándalos públicos por esos temas.
Miguel Ángel Yunes Linares, del PAN-PRD, se fabricó su imagen totalmente centrada en el descredito y reprobación del gobierno de Javier Duarte, como el vengador que los encarcelará, es decir, basado en su sentimiento primario de repelencia alimentado el deseo de venganza por los males que se padecen. Sin embargo, pronto se le agotó el rendimiento de ese discurso e imagen y sin fortaleza propia de imagen positiva, no resistió cuando se actualizaron los expedientes de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, represión, las numerosas traiciones políticas, la primera fuga del Chapo Guzmán y de su implicación en el caso de pederastia y pornografía infantil en Cancún.
El tercer hombre es un caso extraño de mimetismo, como un Zelig de Andrés Manuel López Obrador, es un desconocido fuera de Xalapa, donde se le conoció cuando ganó arrolladoramente las elecciones de diputado federal en 2015. Su carencia discursiva es alarmante y sus propuestas irrealizables y fuera de lugar, como la reversión de la reforma educativa y ahorrar decenas de miles de millones de pesos del estado con sólo echar tijera a la alta burocracia y cancelar los aviones, viajara en burro.
Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, le han hecho la campaña electoral, éste como rock star del populacho y Cuit de su telonero, AMLO no sólo lo apadrina, se clona en él, lo metiza, la gente no lo conoce menos lo reconoce, lo identifica con AMLO y la marca Morena. A diferencia de los otros dos mencionados, que tienen una figura propia, con relativa independencia del partido o partidos que lo postulan, para Cuitláhuac su fortaleza son el AMLO y el partido Morena.
Con todo, se ha colocado al tercer lugar y crecido, algunos lo inflan de más y hasta lo ven de gobernador, lo que no se ve realista, como el jardinero con suerte o Mr. Chance (Being There).
RUTAS ALTERNAS
Como recursos alternos, para beneficiar la campaña de Héctor Landa desde algún lugar de las sombras refrescan la historia negra de Miguel Ángel Yunes Linares para que se siga cayendo (incluido en el golpeteo el mismo AMLO), una línea que seguro se intensificará, pegan en blandito; mientras que desde la coalición PAN-PRD fabrican las nuevas versiones del “oro molido”, por cierto muy defectuosas (episodio I: Baquedado-Raúl Zarrabal, episodio II: supuestamente Héctor Yunes-Enrique Ampudia y el diputado del PRI por Chicontepec, Édgar Diaz), churrazos de radionovelas. A la desesperada buscan tener elementos para apoyar las impugnaciones de su no remota derrota electoral