+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-04-25
El mayor valor de la nota que hoy publicamos sobre el desfalco del gobierno de Javier Duarte del orden de 11 mil 125 millones 500 mil pesos, detectado por el grupo consultor para el programa de cierre con base de datos internos proporcionados por los servidores públicos de la Secretaría de Finanzas (Sefiplan) y la Contraloría del Estado es la confiabilidad de la información, los datos duros, el documento oficial que lo sustenta.
No son rumores ni presunciones, proceden de fuentes internas del Gobierno del Estado, de sus áreas de contabilidad gubernamental, Egresos y Tesorería, corresponde a la contabilidad real, la que con datos falseados entregan al Congreso del Estado y al Órgano de Fiscalización Superior (Orfis).
Los custodios de la contabilidad verdadera ante el programa de cierre instruido por el propio gobernador Javier Duarte para preparar su entrega este año, el documento se produjo, exhibieron las insostenibles finanzas estatales y el faltante multimillonario –entre otras muchas irregularidades-, quizá les haya servido de referencia para conocer el tamaño del desorden que acusaron en su indolente y rapaz gestión financiera; pero como suele suceder, el documento los rebasó, se filtró a la prensa
La importancia de que se conozca el estado real de las finanzas del estado y los abusos cometidos con el patrimonio público, justifica ampliamente su revelación.
EL FALTANTE (LO QUE DUARTE SE LLEVÓ)
La cifra está en miles de millones de pesos, no hay error. De ese tamaño es el saqueo.
Su determinación, como estado de resultados, es bien simple, comprensible, hasta con ejemplos de peras y manzanas. Aritméticamente simple, permite entender la magnitud del daño patrimonial. Si recibieron 80 mil millones de pesos y pagaron 54 mil millones, debería de haber 26.3 mil millones y sólo hay 15.2 mil millones. ¿Qué pasó con el resto, los 11 mil millones de pesos? ¿Quién se quedó con él? Se lo llevó y no precisamente el viento.
Cabe aclarar, para evitar confusiones, que el concepto del faltante o desfalco en el estado de resultados es diferente a los conceptos de pasivos, deuda, déficit o cantidades requeridas de solventación. No es lo que se debe y no se ha pagado, ni la deuda contratada, no son pasivos, tampoco es un faltante para equilibrar el presupuesto, no tiene que ver con las cantidades me reclama la Auditoría Superior de la Federación (ASF) el Gobierno del Estado; es parte de los 35 millones de pesos por los el Auditor de la Federación, Juan Manuel Portal, quiere ver en pensión a Javier Duarte y a su banda. Es evidencia nueva de la sustracción que ha hecho el gobierno de Duarte a los recursos públicos. Pruebas contundentes de que los han usado para fines distintos a los que están dispuestos, muy posiblemente en su beneficio personal; situaciones que tipificaría como se lo advierte tus consultores, además de las faltas administrativas, el delito de peculado, por disponer como servidores públicos del dinero confiado en administración para el provecho propio o ajeno; un delito que en Veracruz tiene penalidad de cuatro a 15 años de prisión.
LOS RESPONSABLES
Identificados los hechos lícitos, sería materia de investigación oficial establecer las responsabilidades de los servidores públicos involucrados. Los imputables son de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), donde se localiza el desfalco; por sus funciones la subsecretaría de egresos; el año pasado, período directo de los hechos presuntamente delictivos, despacharon dos titulares: el embarrado Carlos Aguirre ocupó el cargo hasta mayo, y su sustituto, Jorge Jaramillo Macías, el oscuro, quien ya hacía como Director de Contabilidad Gubernamental, la chamba sucia de la falsificación contable o doble contabilidad; el Subsecretario de Finanzas y Administración, Juan Manuel del Castillo, tesorero real de la banda , manejador del dinero y la maleta en efectivo por instrucción directa del gobernador, hasta hace unos días en el cargo, hoy en la búsqueda del fuero legislativo como candidato a diputado, Como que sabe lo que hizo y sus consecuencias; el tesorero dependiente de él, Arnulfo García Fragoso, aspirante a suplir a su ex jefe. Dos secretario de finanzas, Mauricio Audirac, hasta marzo, y Antonio Gómez Pelegrín, quien lo sustituyó y lo hizo cómplice a partir de ese momento. No escapa de responsabilidad Javier Duarte, se le registra interceptando el dinero personalmente en la Sefiplan, además del incumplimiento de sus atribuciones como gobernador, concretamente la que le impone el artículo 46, fraccione VIII de la Constitución Política del Estado. Es claro que no se ocupe de ”Cuidar que los fondos públicos estés bien asegurados, y que su recaudación y distribución se hagan con arreglo a la ley”.
LO QUE ENCONTRARÁ EL NUEVO GOBIERNO
El desfalco del gobierno de Duarte es comprobable, si se quiere desde ahora.. Por ejemplo, la Comisión de Vigilancia del Congreso y el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), que tienen competencia para la comprobación de cuentas y ya que se comprometieron a verificarla doble contabilidad en la Cuenta Pública de 2015, podría investigar directamente el faltante detectado por el grupo técnico del programa del cierre. Bastaría que ordenaran auditorías de ingresos-gasto y compulsa del estado de cuenta para atraparlos.
De no hacerlo, de cualquier forma al cambio de gobierno no habrá como taparlo.
La información de que hoy se revela es un anticipo de lo que encontrará el nuevo gobierno, de la ruina después del saqueo. Hoy todos los candidatos ofrecen sancionar a los corruptos, vamos a ver si el que gane de los Yunes -Héctor del PRI o Miguel Ángel del PAN-cumple sus promesas de combate anticorrupción, ¿los obligaran a devolverlo que se llevaron?, ¿los metería a la cárcel?, ¿los inhabilitaran? Ya veremos. Lo cierto es que la corrupción del gobierno de Javier Duarte y su fallida administración, el enriquecimiento de él y su camarilla, su incumplimiento e incompetencia, son los temas centrales de los candidatos en campaña electoral para Gobernador. Y no es para menos, si tiene el estado en bancarrota, pero él y su élite gozan la bonanza; ellos sí vivieron un gobierno próspero, ¿cómo no?, si esos 11 mil millones de pesos -y fracción- del desfalco al presupuesto público, es lo que Duarte se llevó.