+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-04-14
En un escenario de competencia electoral que no pocos observan adversa para Héctor Yunes Landa, el candidato a gobernador de la coalición para mejorar Veracruz (PRI-PVEM-Panal, AVE y Cardenista), resulta peligrosa la división en uno de sus partidos aliados.
Por eso habría que considerar el costo de la fractura en el partido Alternativa Veracruzana (AVE), hecha pública ayer con la salida de uno de sus líderes, el diputado, Francisco Garrido, debido a las desavenencias con el dirigente formal Alfredo Tress.
Vista aisladamente y en tiempos de bonanza electoral, podría desdeñarse esta escisión, al fin y al cabo en todos los procesos electorales, os partidos, durante la asignación de posiciones, experimentan descontentos y rupturas, y se reciclan e intercambian membrecías y chaquetas.
Pero en un final muy cerrado como podría ser el resultado de la elección de gobernador, la suma de los votos de los partidos pequeños haría la diferencia.
Las dos últimas elecciones de gobernador se han definido por escasa diferencia entre el candidato del PRI y del PAN (con sus respectivos aliados en coalición). En 2004, Fidel Herrera ganó por poco más de 25 mil votos a Gerardo Buganza, y en 2010, Javier Duarte superó a Miguel Ángel Yunes Linares (ahora de nuevo candidato a gobernador) por casi 80 mil votos (79 mil 472 votos), el 2.55% de diferencia).
Claro que hay particularidades en cada elección; en las dos pasadas, en el PAN estaba en Gobierno Federal y manejaba los programas de clientelismos social, y ahora, gobierna en el país el PRI, pero no es ninguna ventaja, y la variable de situación, el descontento con el gobierno del estado y la debilidad del candidato del PRI.
Así las cosas, los votos que se vayan con la fractura del AVE podrían hacerle falta a Héctor Yunes Landa a la hora del conteo final. En vez de Tress, se queda con 1.5 en su Coalición.
AVE DE ESCISIONES
El Partido Alternativa Veracruzana (AVE), como se recuerda, procede de una escisión partidista, viene de las entrañas del partido de Dante Delgado Rannauro, hoy Movimiento Ciudadano (MC), antes Convergencia; Alfredo Tress, sobrino político de Dante Delgado, deserta al partido por el que había sido diputado local, auspiciado desde el Gobierno del Estado (todos son de Córdoba). Así se facilita la constitución y registro del AVE como partido político estatal. Participa por primera vez en elecciones en 2013 para ayuntamientos y congreso del estado. La bolsa del AVE es de alrededor de 200 mil votos, y en porcentaje 6.5% del total. Ganó la presidencia en 16 municipios y ningún distrito de mayoría, sólo acreditó un diputado plurinominal, precisamente Francisco Garrido, tenido como segundo de a bordo hasta que dejó de entenderse y negociar con Alfredo Tress.
CADA QUIEN SU JUEGO
En la sucesión de gobernador, Garrido y Tress jugaron dentro del horizonte oficial distinta carta Yunes; Garrido se alineó con Pepe Yunes, quien finalmente se reservó; mientras que Tress con su compadre Héctor Yunes, de ahí que al salir como candidato del PRI, de inmediato trepó al AVE a la coalición; delira que será secretario general de gobierno.
Dice Garrido que con él se van 70 u 80 mil votos, y que aún no han decidido como jugarán en la elección en curso, pero es obvio que se han fracturado de la coalición. La queja es la falta de reconocimiento de Tress a los fundadores y líderes regionales y municipales, es decir, la cuota de candidatos de la coalición se la engulló Tress y además cedió lugares para que el PRI ecredite a sus candidatos como si fueran del AVE, un truco común para jugar con los números de la asignación.
Dice que uno de los puntos de quiebre fue la candidatura para diputado por Emiliano Zapata, donde el grupo Garrido impulsó a Eduardo “Tato” Vega Yunes, ex panista y sobrino de los dos candidatos a gobernador, a quien traía firme, adoptado además por los del PRI. Pero dicen que lo tiraron, y que irá una recomendada del ex gobernador Fidel Herrera; la alcaldesa de Paso de Ovejas, Ana Rosa Valdez, que metió la mano por ella el cónsul de Barcelona, porque quiere mucho a la muchacha (y a su marido, Adolfo Domínguez, El Fofo, también). Ella y el marido se han alternado la presidencia municipal; ahora quieren también pasarse la diputación local.