+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-04-06
Dándose aires de transparencia y honestidad (con H –no me digan que de Héctor), 4 de los 7 candidatos a gobernador del estado, Héctor Yunes Landa, del PRI y otros, Miguel Ángel Yunes Linares del PAN-PRD, Juan Bueno Torio, candidato independiente y Armando Méndez de la Luz del MC, se adhirieron a la iniciativa tres de tres, como se conoce al requerimiento a servidores públicos y aspirantes a cargos de elección de hacer públicas tres declaraciones: la patrimonial, de interés y fiscal.
Promovido el supuesto reto a políticos como una prueba de confianza por el Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO) y Transparencia Mexicana y con el propósito de ofrecer a los ciudadanos el acceso a información personal de gobernantes o aspirantes, como una forma de control o racionalidad de voto, en la práctica el resultado deja mucho que desear.
Aparte de que está basado en el principio de que el declarante manifiesta lo que quiere y existen diversas formas de ocultar el patrimonio, al menos a nombre directo, el diseño de formatos facilita la omisión de bienes y sus valores.
POR SUS INGRESOS DECLARADOS NO LOS CONOCERÁS
De los pocos renglones claros es el de los datos de ingresos de declarantes y de su cónyuge. Como dato curioso, Bueno Torio, que como se sabe se hizo muy rico en Pemex Refinación, resulta con su pareja con los mayores ingresos anuales “declarados” (él con 1 millón 843 mil pesos, ella 763 mil pesos, 2 millones 606 mil pesos al año, más de 200 mil cada mes), sigue Miguel Ángel Yunes Linares y cónyuge; inmensamente rico de cargos públicos, de donde ha salido para todos los bienes y negocios de la familia. Declara ingresos propios anuales de 1 millón 315 mil 412 pesos; en total anual, un millón 645 mil; mensuales, 137 mil pesos. En tercer lugar Héctor Yunes Landa y esposa, él con un millón 804 mil pesos y su señora sin ingresos -¿será que Pronovias no deja o se la lleva al baile (de Chayanne) la comadre Yolanda. Al cuarto lugar de este ranking, Armando Méndez de la Luz, quien declara ingresos por 285 mil pesos anuales, es decir , 23 mil pesos al mes; lo trae Dante Delgado, quien se queda con la tajada del león a pan (dauzón) y agua, quien se queda con la tajada del león; y de su esposa (Dulce Dauzón), declara 379 mil 318 anuales, casi 32 mil pesos al mes; ¿es que ya no deja la cadena de panaderías Dauzón?
Otro renglón de datos directos son los bienes inmuebles y muebles del declarante, donde se pide anotar el origen, valor y fecha de adquisición. Todos aquí se van muy bajito. Por ejemplo Yunes Linares reconoce un departamento de 100 metros cuadrados de construcción en Estados Unidos, sin identificar lugar, adquirido a crédito (eso dice) en 2001 a 382 mil 900 dólares, ¡una ganga!, un yatecito Tiara de todos conocido (hasta en las playas de Cancún, allá por el hotel Solymar, adquirida en 2003 en 2 millones de pesos ¿otro ofertón!) Bueno Torio sólo manifiesta una casa propia en la Ciudad de México adquirida en 1977 en 650 mil pesos, baratísima. Héctor Yunes, 2 casas en Xalapa de 2 millones y otra en Boca del Río de 5 millones 204 mil pesos.
¿Y EL RESTO DE LA FORTUNA?
Se sabe a medias, y lo permiten los defectos de diseño del formato y el procedimiento que carece de controles. Los bienes inmuebles y muebles de los cónyuges no se cuantifican en precio ni se detallan. Por ejemplo, Bueno Torio enlista sin especificación 13 propiedades (2 en el extranjero) a nombre de su esposa; Héctor Yunes dos inmuebles a nombre de la suya, pero la mejor cubierta es de sociedades en la que participan los declarantes, por ejemplo, Yunes Linares tapa los datos de su residencia en El Estero, calculados en 30 millones de pesos, con la leyenda “las casa que habito es propiedad de la empresa Veracruzana de Bienes Inmuebles SA de CV de la cual soy dueño del 50% de las acciones y el 50% restante es de mi esposa”. Sí, pero ¿cuánto costó y cómo se adquirió?, el mismo tratamiento sigue para vehículos automotores, otros bienes inmuebles, eso sí muy puntual la joyería y las obras de arte de 4 millones de pesos, “ha sido adquirido paulatinamente desde 1975, año de nuestro matrimonio”.
Tampoco se revela el patrimonio en cuentas bancarias o inversiones financieras, el mismo formato admite que únicamente se ponga algunos de los 3 posibles rangos, menor o igual a 100 mil, entre 100 mil y 500 mil, sin poner ningún tope, más que 500 mil pueden ser cifrados exorbitantes. Por ejemplo, Bueno Torio presenta 26 cuentas de inversión, sin que se sepa cuánto hay ahí. Yunes Linares 2 inversiones mayores de 500 mil pesos, sin límite.
Obviamente no hay renglón para los presta-nombres, ni para aquellos bienes que sin estar a nombre propio se conducen como si fueran suyos, porque en la realidad lo son.
Por otro lado, la declaración de intereses, la segunda, es una relación de empresas con las que está relacionado directamente, y tercera, la fiscal no es más que la carátula de la recepción de la Secretaría de Hacienda.
SOBREVALUADOS
La declaración tres por tres está sobrevaluada. Aunque algunos no sin inseguridad podrían pensar que hay una buena disposición de los declarantes al publicar información económica personal que legalmente no están obligados a revelar, el formato y procedimiento, con diferencias y ausencias de controles, facilita la simulación. Abre una ventana –el sitio web del IMCO, tresportres.com- para que los políticos pasen por transparentes sin serlo, o serlo a medias. Y ganen una opción publicitaria, en la página su foto, y en campaña electoral podrán difundir que ya son tres de tres.