+Columna de Eduardo Coronel Chiu, escrita en Diario AZ, Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-03-31
La revelación del documento interno del Gobierno del Estado que se reconoce y ejemplifica de la contabilidad en que han incurrido en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) durante el gobierno de Javier Duarte, publicado en este medio el pasado martes, provocó de inmediato diversas reacciones, sobre todo entre los exhibidos y aquellos que tienen responsabilidades en la verificación de las cuentas.
Nadie se atrevió a cuestionar la autenticidad del documento publicado, el cual detalla la adulteración de las cifras; por ejemplo, reporta una cuenta bancaria 4 mil 436 millones de pesos, cuando sólo tiene 2 millones 400 mil pesos –o inflan arbitrariamente otras cuentas en porcentajes exagerados-, con el objetivo de engañar a las firmas calificadoras y ocultar a los veracruzanos el estado real deficitario, mostrar una situación financiera ficticia.
Y esa es la cuenta pública que están obligados a rendir con transparencia y legalidad, razón por la cual, en el mismo documento, se advierte a los servidores públicos de los actos delictivos que han cometido y el registro de ser denunciados por la falsificación de documentos, abuso de autoridad e incumplimiento de un deber legal.
MUCHA PREOCUPACIÓN Y MUTIS
En la esfera del gobernador, se sabe hubo “mucha preocupación” (hasta que le contaron el siguiente chiste), más que nada interrogantes de cómo pudo haberse dado la filtración; cómo y de quién obtuvimos el documento citado, porque obviamente que saben que es auténtico y confiable, por eso no pueden desmentirlo. De ahí que Los mariachis y twitters callaron. Los de Finanzas se sumieron, como aquel que se ve descubierto en la flagrancia del delito, nada de a muertito hasta que les llegue el llamado a cuentas por falsificar información pública.
El contralor del estado, Ricardo García Guzmán responsable de supervisar el control interno y la confiabilidad de la información financiera, se desapareció de la ciudad y el auditor del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), responsable de comprobar las cuentas públicas, Antonio Portilla, se encerró en reservarse su opinión sobre el asunto. Luego se supo que se había convocado a una reunión en el Orfis para abordar el tema.
UNA INVESTIGACIÓN ESPECIAL
Finalmente agarró la papa caliente el presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso, el diputado Francisco Garrido, del partido local AVE. Declaró estar dispuesto a investigar la doble contabilidad, la falsificación de cifras financieras y que ya había instruido al auditor general del Orfis para que se haga una investigación especial de ese punto dentro de la fiscalización de la cuenta pública 2015, que precisamente hoy será entregada en el Congreso del Estado.
CUENTA 2015, EL MISMO CUENTO
La cuenta pública que hoy llevará el actual secretario de Fianzas, Antonio Gómez Pelegrín, si va como se presume, con la inercia de los años anteriores, estará maquillada, llena de datos falsos, manipulados deliberadamente para dar la apariencia de relativo equilibrio financiero presupuestal. Es una cuenta insostenible en los hechos y en los registros verdaderos, los que a la sombra contienen los datos del terrible déficit, el abuso y desorden en aplicación de los recursos, los pasivos impagables, y los dineros incomprobables, las huellas del peculado.
No es difícil corroborar la situación descrita en el documento interno que revela la falsificación contable. Todos lo saben, cualquiera lo supone, pero lo importante es probarlo con evidencias. Ya las aportamos con una muestra de los documentos internos. El trabajo de fiscalización del Orfis, instruido por la Comisión de Vigilancia del Congreso, no debería tener problemas para detectar las cuentas falsas, bastaría con practicar algunas visitas domiciliarias o de campo, además de revisiones de gabinete a las cuentas para atraparlos, como lo hizo con facilidad el grupo de preparación para la entrega-recepción con vista al cierre. La verdad es que todos lo saben.
Podría tener un voto de confianza la investigación que realizará el Orfis para la Comisión de Vigilancia del Congreso, en ello se juegan también su prestigio y futuro político, ya que el grupo responsable de la quiebra del estado y las cuentas falsas entregará el poder el 1 de diciembre a un nuevo gobernador. Es imposible que el nuevo grupo que asuma el gobierno y en particular la Sefiplan, no detecte, además de la malversación contable. Sólo un milagro de impunidad los salvaría. Porque las pruebas sobran.
EN LA MIRA
Apenas termine el sexenio, deberán cuidarse por lo que les resulte de la falsificación de cuentas los de la Sefiplan. Los que han sido secretarios de Fianzas, Antonio Gómez Pelegrín, Mauricio Audirac, Fernando Charleston y Tomás Ruiz, subsecretarios de Egresos, Carlos Aguirre y Jorge Jaramillo Méndez; de Fianzas y Administración, Juan Manuel del Castillo, Edgar Spinoso y Gabriel Deantes, y los tesoreros Tarek Abdalá y Arnulfo García Fragoso. En la concatenación no se salva ni el gobernador, responsable de asegurar el buen uso de los recursos públicos.