#AsuntosPúblicos: TIERRA BLANCA, COMO AYOTZINAPA

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa-Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-03-03

La investigación coordinada del gobierno Federal y la Fiscalía del Estado sobre la desaparición forzada de los 5 jóvenes de Playa Vicente, que fueron levantados por la policía estatal el pasado 11 de enero cuando transitaban en la carretera de Tierra Blanca, arribó desafortunadamente a un desenlace trágico e indignante.

El mes pasado, luego del hallazgo de restos humanos en el rancho El Limón en el municipio de Tlalixcoyan, que según peritajes algunos correspondían a dos de los desaparecidos, esta semana la confesión revelada de Rubén Pérez Andrade, el octavo policía del estado implicado, presenta una narración completa que corrobora las dos muertes mencionadas y el mismo destino para los otros tres jóvenes.

El Subsecretario de Gobernación en Derechos Humanos, Roberto Campa Cifrián, confirma la confesión del policía estatal: todos fueron asesinados, quemados, molidos en un molino de caña y tirados al río que pasa por el rancho El Limón.

Esta confesión es clave para esclarecer los hechos, aunque no quedan claros los motivos. Confirma la versión de que fue la policía del estado la que interceptó al grupo de jóvenes en la gasolinera (porque les parecieron sospechosos!!!) y los entregaron a su comandante Marcos Conde Hernández, y éste los condujo ante sus jefes criminales –presuntamente “El Ingeniero” Navarrete (detenido)-, donde los interrogaron y posteriormente asesinados. Así de simple y cruel la historia del grupo de 5 jóvenes -4varones y una mujer- de entre 16 y 27 años que regresaban de una fiesta en el puerto de Veracruz y se dirigían a su pueblo, Playa Vicente, cuando tuvieron la mala fortuna de pararse a cargar gasolina en Tierra Blanca y toparse con la Policía del Estado de Veracruz. La Fuerza Civil del Generalísimo Bermúdez, inamovible e impune en el reino decadente de Duarte.

NO SE PUDO TAPAR

El vergonzoso caso de corrupción en la Policía del Estado no pudo ser silenciado. Sus elementos y actores lo hicieron visible. Primero, una grave violación de derechos humanos y su similitud con el precedente de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, desaparecidos en Iguala, Guerrero en 2014, hechos que, como se sabe, provocaron una crisis política que desbarrancó al entonces gobernador Ángel Aguirre, desgasto al PRD y exhibió debilidades del estado mexicano en la protección de los derechos humanos que se remarcaron en noticias y organismos a nivel internacional. Y segundo, no menos importante, debido a la presión de los familiares de las víctimas que, debe decirse, forzaron la investigación y aportaron las pruebas iniciales: videos privados y testimonios que apuntaban a la participación de la policía del estado.

Abierto el caso en los medios e instancias institucionales, intervino la Secretaría de Gobernación a través del subsecretario Roberto Campa en el contacto con los familiares y enlace con la investigación ministerial; actúo de inmediato la Fiscalía-, capturo a 7 policías-, mandaron a la gendarmería a Tierra Blanca y “capturaron” al jefe de la plaza, “El Ingeniero Navarrete”, dueño del rancho El Limón, que se paseaba como Juan por su casa, y hasta patrocinaba campañas electorales del PRI (promotor del voto de Tarek Abdalá para diputado por Cosamaloapan), y del PAN, supuestamente del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Ya hay casi una verdad histórica 2, pese a que los familiares todavía quieren agotar el peritaje de los argentinos para aceptar la versión oficial que los da por muertos. Por ahora se tienen los hechos, aunque el móvil de que los confundieron con miembros de alguna banda rival no es muy claro.

Por otro lado, Campa no ha dejado de sostener la semejanza entre los casos Ayotzinapa y Tierra Blanca. Aparte de la colusión policía con grupos criminales, el método de eliminar cadáveres es el mismo. La diferencia es numérica. Aunque falta saber cuántos cadáveres más se cuentan al final en el rancho El Limón.

EL CONDE DE BERMÚDEZ

No se ha agotado y dará mucho de qué hablar la actuación del comandante del grupo policiaco criminal en Tierra Blanca, el policía del estado Marcos Conde Hernández y su relación con el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Conde ha sido relacionado con la desaparición en todas las plazas de seguridad pública en las que trabajó, Veracruz , Boca del Río, Cardel y Tierra Blanca.

Además ayer el presidente municipal de Playa Vicente, Abdón Márquez, que es del PRI, en entrevista de radio buscada porque uno de los jóvenes asesinados era su empleado particular, señala que el policía Marcos Conde practicaba el abuso policiaco, la ejecución de personas –relata la detención de un tipo que portaba ilegalmente uniforme policiaco, que fue regresado muerto vestido de civil en frente del palacio municipal-, lo que hizo del conocimiento personal al secretario Bermúdez y por oficio le pidió lo cambiara de plaza. Cuenta que frente a él, Bermúdez preguntó a uno de sus empleados en que escala de resultados estaba el comandante Marcos Conde de 1 a 3, respondiendo el interlocutor que en 3. Con lo que dio fin el acuerdo con Bermúdez.

Habría que saber de qué resultados estaba hablando y si hacía sonar la caja registradora.

Si como dice Campa deben romper la cadena de la impunidad, tendría que buscar la razón por la que Bermúdez sostenía a Conde a pesar de sus antecedentes de policía violador de derechos.

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