+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa-Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-02-29
Antonio Tarek Abdalá Saad, tesorero de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) del 6 de febrero de 2012 al 7 de enero de 2015 manejó el dinero público de modo obscuro y clandestino, bajo criterios de interés privado al servicio del jefe del grupo político en el poder, el gobernador Javier Duarte.
Por ello, ambos son los principales señalados de los desvíos del gasto federal revelado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que asciende a más de 35 mil millones de pesos, aquel como operador y éste como titular del Poder Ejecutivo del Estado.
Como se acredita documentalmente en la nota por separado, Tarek no ha librado las imputaciones de la ASF que ha determinado su responsabilidad directa en el daño patrimonial a la Hacienda Federal por casi 8 mil millones de pesos; esto sólo de los ejercicios 2012 y 2013, aparte lo que se le acumule por 2014, período que por sí solo es de 14 mil millones en observaciones de los recursos federales desviados.
Visto el desorden y la falta de comprobación de dinero público que le salpica, queda muy claro que Antonio Tarek Abdalá Saad estaba urgido de fuero. Ante la avalancha de acciones legales que tiene y las que vendrán requiere de protección especial para dificultar ser procesado por delitos cometidos por servidores públicos, como el peculado o el enriquecimiento ilícito (beneficiarios del flujo y baño de dinero en el que se ha visto involucrado en los años de su gestión), está implicado además en la denuncia de la ASF en la Procuraduría por simulación de reintegros de dinero a cuenta.
De la familia.
Su perfil personal y profesional no corresponde a la actividad política legislativa, de repente –cuanto ya se había llenado y llenado a otros las bolsas- descubrió su vocación, junto con su jefe –no de la política si no del encubrimiento-, el blindaje para la cacería que ya está abierta. Y lo hicieron diputado Federal por Cosamaloapan, donde por cierto se le apareció en campaña –cuentan que como su coordinador- El Ingeniero, el jefe de la plaza de un cártel que domina la región de Tierra Blanca, de los mismos que desaparecieron a los jóvenes de Playa Vicente.
El mérito de Tarek, como es sabido, no es más pero tampoco menos, la amistad con la familia del gobernador, particularmente lo es de origen de su esposa Karime Macías.
Hay versiones de que los conocieron en USA, en Arizona, donde Tarek dice haber estudiado ”prensa estratégica” o algo así; el mismo estado americano en el que alguna vez exhibieron una residencia atribuida a la familia del gobernador Duarte, valuada en 1 millón de dólares, dato que este refutó en su momento, y dijo ya a ver bendito aquel bien.
El caso es que por la relación Tarek pasa de ser un ejecutivo de una modesta empresa domiciliada en Xalapa, sheba Construcciones, a director de administración del DIF estatal al inicio del gobierno de Duarte, y de ahí el gran salto. Tesorero de la Sefiplan en febrero de 2012, a la salida del chilenoVicente Benítez, en aquel sonado episodio de las maletas de dinero decomisadas en el aeropuerto de Toluca, en medio de la campaña electoral de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República.
El eje del dinero.
La llegada de Tarek a la Sefiplan, si no instaurar un modo de relación directa del tesorero de la dependencia que recibe y distribuye los fondos públicos con el gobernador del estado, al menos lo consolida.
En los primeros cuatro años de su administración, Duarte opta por controlar el cajón la tarea de recolector y repartidora través del tesorero de la Sefiplan. Comienza con Vicente Benítez (Tomás Ruiz no manejaba el dinero), quien dura poco más de un año, en cambio Tarek se queda tres años. El tesorero es un funcionario que queda en el nivel 3 de la secretaría. No es secretario ni subsecretario, pero tiene más poder que estos sobre el dinero que sale.
Ni antes ni después fue así. Por ejemplo Carlos Agarra fue tesorero con Fidel Herrera, pero subordinado a Duarte, quien fue el operador del dinero como subsecretario y secretario. Y ahora, el que maneja el dinero, por cuenta del gobernador, es el secretario de finanzas Juan Manuel del Castillo, no el tesorero.
Hoy tiene fuero tarde, pero está más que señalado como tesorero de la mafia. El fuero temporal (será diputado hasta 2018) además removible bajo ciertas condiciones políticas y por la acreditación de pruebas de participación delictiva.
La exhibición de saqueo a los fondos públicos en Veracruz, un tema central de las campañas electorales y del próximo gobierno, tiene en la mira al gobernador saliente Javier Duarte. Su tesorero está también en la mira, la ASF lo tiene adentro por casi 8 mil millones de pesos. Y lo que se les viene encima por 2014, los 14 mil millones que ya les notificaron, tienen 30 días para la improbable solventación. Por tal desaseo y oscuridad y presunta corrupción, no pocos, incluido el Auditor Juan Manuel Portal, pide cárcel. Los días difíciles acabaron.