#AsuntosPúblicos: LLEGÓ LA HORA: ¿SACAN A DUARTE?

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2016-02-24

En este momento político es verdadera la frase hecha de que Javier Duarte como gobernador ha conseguido unir a los veracruzanos… en su contra.

Ayer arreciaron las versiones de la salida inminente del gobernador Duarte, en medio de una crisis múltiple en que mantiene su mido al estado, sin precedentes en la historia política y administrativa contemporánea de la entidad.

El cuadro de protestas entre diversos sectores sociales, agraviados en alguna forma por el gobierno de Duarte –la clase política, empresarial, sindicato, universitarios, pensionados, periodistas, campesinos y un largo etc.- muestra un escenario de ingobernabilidad, de derrumbe anticipado.


Otras veces ha habido rumores o exigencias de su renuncia, pero de un tiempo acá la salida es probable, tiene un final de precipicio, hundimiento y ruina financiera, política de seguridad; se ha convertido en un estorbo, un lastre político; por ello, no pocos actores –incluidos de su propio partido- juzgan urgente su salida para crear condiciones al rescate del estado.

El detonante de su último ciclo de ingobernabilidad y repudio general ha sido el reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que le imputa, bajo sospecha de corrupción, desvíos de recursos federales por 35 mil millones de pesos. Este nuevo escándalo se vino a combinar con el reconocimiento al interior del PRI de que su permanencia como desprestigiado gobernador –que no resuelven los problemas centrales del estado- arrastra al PRI y a su candidato a gobernador Héctor Yunes Landa hacia una inevitable derrota en junio próximo. El principal promotor de la alternancia política, del triunfo inaugural de la oposición en Veracruz, es el gobernador Javier Duarte.

¡Que rinda cuentas!

El viraje en el PRI hacia el gobernador Duarte se observó claramente desde la exhibición que hizo la semana pasada el auditor Juan Manuel Portal del gobierno de Veracruz como el peor del país en el manejo de los recursos públicos. A partir de entonces el candidato del PRI al gobernador, Héctor Yunes Landa, retomó la distancia sobre el tema de la corrupción del gobierno Duarte, ofreció castigar a los responsables, meterlos a la cárcel a los rateros –incluido el gobernador- un discurso equivalente al de la oposición –sobre todo al del candidato de la coalición PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares, quien ha hecho de la corrupción de Duarte y su oferta de cárcel, el eje de su propuesta política.

Metidos en la necesidad de deslindarse de Duarte, los del PRI ayer escalaron en su posicionamientos. No sé ve casual sino calculada la declaración del presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Concedida sólo a un diario, la nota causó el revuelo del día. La lectura entre líneas de esa declaración y los mensajes que estuvo enviando ayer Héctor Yunes son indicadores de que están preparando tirar el lastre Duarte. Le atribuyen a Beltrones decir que ”emplazó al gobernador Javier Duarte a rendir cuentas concretas y verdaderas ante los reclamos sobre corrupción que enfrenta”, añadió que al PRI le ocupan los señalamientos de actuación de gobiernos…y “es lo malo, lo sancionamos” (¿sancionarán a Duarte?). El otro punto fue manifestar su apoyo al candidato del PRI, Héctor Yunes, en sus declaraciones de pedir castigo ejemplar contra los responsables de los desvíos reclamados por la ASF. Y a la pregunta expresa de si seguirán respaldando a Javier Duarte, Beltrones dijo: “nosotros estamos respaldando a Héctor Yunes como candidato”, es decir, Duarte que rinda cuentas.

El momento de salida de Duarte –al menos la petición política- se percibe en los textos del candidato del PRI, sus twitters de ayer. Menciones a la ”ola gigantesca de exigencia de rendición de cuentas”, ”demandó la intervención federal para enterar a los veracruzanos lo que ha ocurrido con la aplicación de recursos en Veracruz”.

”Aplaudo el respaldo del CEN a la postura que he sostenido por meses. Insisto, es ahora o nunca. Llegó la hora de aplicar la ley, no podemos seguir siendo una vergüenza nacional. Que se aplique la ley”.
Por su parte, Javier Duarte niega que vaya a pedir licencia o que lo van a sacar, y hasta dice que él ”recomendó a Héctor que lo criticara”, como si le hubiera dado permiso, sugiriendo que es una farsa la exigencia de castigo para él. Además presume que su grupo político –el que perdió la sucesión- es el más fuerte.

Irónicamente defendió la permanencia de Duarte Miguel Ángel Yunes Linares, no quiere que se lo retiren: “quieren quitar a Duarte para proteger al PRI, no para hacer justicia a los veracruzanos”, si lo sacan de donde se va a colgar en la campaña.

Crisis múltiple

El optimismo y la sensación de logro sólo se refleja en el irreal discurso de Duarte y su próspera camarilla. Afuera están las carencias y crisis múltiples. Entre otras, una crisis financiera con rasgos de suspensión de pagos y quiebra; tiene empobrecido y paralizado al Estado; tampoco de Hacienda y Bancos le quieren dar, la reestructura de la deuda se frustró por la desconfianza en la contabilidad y el monto de gastar. Una crisis de inseguridad con la reaparición de la delincuencia organizada y luchas territoriales, colusión policiaca y desapariciones forzadas, una crisis de crisis de legitimidad y confianza, ha perdido bases de apoyo local y central, mantiene abierto numerosos frentes de conflicto, el desgaste de su palabra, nadie le cree; una crisis política al interior de su partido, disputó la sucesión y perdió, pero su descrédito pone en riesgo que el PRI retenga el poder del estado en las inmediatas elecciones; una crisis económica y social, falta de crecimiento e inversión, empleo y aumento de la pobreza. Y para rematar, una crisis de corrupción en su gobierno, la percepción general de enriquecimiento del gobernador, familiares cercanos y su pequeña camarilla; además, con el desvío de recurso corroborado por un órgano federal de la fiscalización de cuentas, la Auditoría Superior de la Federación.

Hay signos claros de incapacidad para mantener un gobierno, se observa la falta de legitimidad y eficiencia, ronda la ingobernabilidad.

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