+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-02-19
El informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al gasto federalizados de 2014 se anticipaba negativo para el Gobierno del Estado, pero al divulgarse este miércoles resultó un impacto mayor; como si los hubieran descontado con cifras, el gobernador Javier Duarte y su círculo cercano se pasmaron.
Colocado en línea el informe completo de la ASF desde el mediodía del miércoles, de inmediato se divulgaron los datos duros sobre el gobierno de Veracruz: el monto de observaciones de 2014 con probable daño patrimonial por 14 mil millones de pesos, pero además, presentado en una tabla comparativa nacional con acumulación, acusado un nuevo efecto. No sólo mostró al gobierno de Javier Duarte como el peor del ranking de las entidades federativas, sino además con un monto elevadísimo, hasta en tanto no comprueben el buen uso de esos recursos. Este monto imputado representa el 36% del presupuesto total del estado para 2016, que es de 98 mil millones de pesos.
Con ese agujón sumado a la doble crisis de insolvencia financiera y de seguridad, no supieron qué hacer. No hubo control de daños de la información, ausentes del espacio público, Pavón dormido en sus laureles del edificio Olmo, y hasta los twitters, frenético en ocasiones, ahora, como los mariachis, callaron. Ni pio dijo.
Calentaron las respuestas y las dejaron enfriar, la lluvia de ideas se secó. Y no se duda la sombra del Auditor Portal, más enojón que el santo Papa, se les impuso.
La inacción y el aislamiento en que vive en su etapa terminal, tuvo un costo; en las ediciones de ayer, la estocada se fue hasta la empuñadura.
EL DÍA DESPUÉS
En la madrugada del jueves, cuando las ediciones de medios impresos cerraban o habían cerrado, llegó a las redacciones un trasnochado boletín, que por su demora no se publicó en ninguna parte.
Atributo a la Contraloría del Estado, a cargo de García Guzmán, el comunicado abordo los puntos centrales de las cifras generales del informe del látigo Portal, pero sin fuerza ni credibilidad. Sostienen que los 4 mil 770 millones de las denuncias por simulación de reintegros se aclararon oportunamente; que los 3 mil 148 millones de los “supuestos” requerimientos por procedimientos resarcitorios, desconocen su origen e integración (¿What?). Por los 13 mil 456 millones pendientes de solventar del periodo 2011-2013, hay un calendario acordado con la ASF para seguir comprobando. Y los más actuales, los 14 mil 47.1 millones, apenas se los van a notificar, y entonces comenzarán a comprobar.
Ayer también el gobernador, que tuvo actividad pública, aludió al informe, eludiendo meterse al tema, tratando de explicar que las observaciones no significan manejos ilegales y que ya andan en la comprobación “coordinada con la Auditoría Superior de la Federación”
CONTABILIDAD FICCIÓN
Dirán misa, lo cierto es que el informe de la ASF deja mal parada otra vez a la administración de Duarte. Las declaraciones de su gobierno no refutan los datos oficiales de la auditoría. Que lo diga bajito, no se vaya a enterar Portal, porque les revira. Los trae en salsa desde que se enteró que acá habían sacado dinero supuestamente para cooptarlo; 50 millones enmaletó Audirac, repartió una pizcacha entre los de abajo, a los que despidió Portal cuando se enteró.
Para rematar se enfureció Portal de que le quisieran ver la cara con la simulación de reintegros, un cómodo truco que ya no se permite hacer; la práctica viciosa viene de la era dorada de la licuadora, todos los fondos a las cuentas centrales de la Sefiplan con distribución a caprichos (del jefe y el operador de finanzas), los toma todos de un año, que fingían reponer, sólo para fines de inmediata contabilidad, con los del nuevo ejercicio; llevan doble contabilidad y afuera muestra el estado financiero ficción.
ALGUNAS PERLAS
Una selectividad de los nuevos casos que traen atravesados con la ASF tendría que escoger los más cuantiosos. Si tomamos tan sólo las Observaciones que aisladas suman más de mil millones de pesos en un pequeño grupo, sacamos casi los 10 mil millones de pesos por solventar. Por ejemplo, del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB), el resultado 2, con pliego de observaciones, señala un daño patrimonial, perjuicio o ambos por mil 67 millones de pesos (más intereses) “por existir una diferencia entre el monto transferido por la TESOFE al estado contra los pagos realizados a la cuenta de la SEV de los cuales se desconoce el destino de los recursos” (¿Dónde quedaron?); El resultado 15 de este mismo fondo exige aclaración por 2 mil 739.8 millones de pesos, cantidad que fue retenida por el Gobierno del Estado y no entregados al SAT por concepto de Impuesto Sobre la Renta; el resultado 16, por 1,060.1 millones de pesos, retenidos y no entregados al ISSSTE por concepto de Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR); estos resultados con otros de menores cantidades representan casi 5 mil millones sin comprobar en el FAEB:
El Fondo de aportaciones para el fortalecimiento de las entidades federativas, sólo en un resultado con pliego de observaciones, el resultado 7 presume un daño patrimonial de 1,980 millones de pesos por el pago de sueldos y salarios de maestros estatales de la SEV, erogaciones de gasto corriente que no son financiables con ese fondo.
Otro más. Por los recursos federales transferidos a través del acuerdo de coordinación de la Secretaría de Salud y el Gobierno del Estado hay una imputación de 2 mil 683 millones de pesos. El resultado 2, con pliego de observaciones presume daño patrimonial o perjuicio a la hacienda federal por 1,472 millones de pesos por la falta de transferencia de los recursos de la cuota social y la aportación solidaria federal 2014 y de la Sefiplan al régimen estatal de protección social en salud; de esta cantidad no se proporcionó evidencia de la documentación que acredite el ejercicio y aplicación de recursos. Hay otro posible daño por 254 millones por concepto de transferencia de la cuenta de Salud a la Sefiplan, como se financiaba Audirac; otros 783 millones de pesos que no se habían devengado y 173 millones de pesos de facturas a un proveedor que no tiene alta en el Sistema de Administración Tributaria.
No la tiene fácil. La ASF vuelve a exhibir el desorden financiero y administrativo del gobierno de Duarte. La contabilidad falsa es ya muy conocida (y documentada). Sin dinero para pagar compromisos –cunden los manifestantes- ni credibilidad, con señalamientos de desvíos y enriquecimiento de su camarilla, sigue en caída libre