+ Que nunca imaginaría que el capo más poderoso del mundo tendría que buscar a la que salía en “Muchachitas”.
Zona Centro
REDACCIÓN - 2016-01-14
Estaría chido que la esposa del Chapo Guzmán, hija del extinto capo Nacho Coronel, se presentara con la Señorita Laura con el tema “Mi marido me engaña con una actriz de Televisa”
Que ahí se presente con sus mejores garras, fotografías de sus niñas con su changuito, contándole a la conocida momia peruana, entre lágrimas, cómo su esposo ha estado cortejando a esa actriz de apellido Del Castillo, ahora gringa, casi casi ya en la élite de Joliwud porque Televisa le queda ya muy chico.
Que nunca imaginaría que el capo más poderoso del mundo tendría que buscar a la que salía en “Muchachitas”.
Que de repente invitaran al susodicho y a la Kate al escenario… “¡Que pase el desgraciado!”… No sin antes que pasen videos de Don Joaquín ligándose a la hija del Erik del Castillo, acá en plan romanticón: “Te cuidaré más que a mis ojos, chequetetaaaaa”
Y así todo el teatro mientras no se aclara quién lo dejó fugarse y quién lo ha protegido durante todos estos años. Que así siguiera la nueva telenovela sin que se aclare la red de corrupción y el poderío económico del sinaloense y por qué no se ha extinguido.
Así que continúe toda la farsa de memes, redes sociales, noticias sobre la relación sentimental de narco con la actriz, sin que se aporte nada relevante para el desmantelamiento de su cártel.
Y es que al Chapo le pasó lo que a todo varón. Le pasó lo mismo que el cuento de Polo-Polo sobre la ranita que le mocharon las pompas por sentarse en las vías del ferrocarril y regresó a rescatarlas: perdió la cabeza por unas nalgas.