+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2016-01-05
Los que esperaban la celebración del histórico acto agrario este miércoles 6 de enero en Veracruz como escenario para captar las señales del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, acerca de la línea en el PRI para su candidato a gobernador, se quedarán con las ganas.
El presidente decidió no acudir a conmemorar el 101 aniversario de la Ley Agraria promulgada en Veracruz por Venustiano Carranza con la que inició el reparto de tierras a campesinos carentes de ellas y la restitución a las comunidades que habían sido despojadas antes de la Revolución.
Puntual vino durante sus primeros tres años, restaurando al nivel ceremonial el viejo rito del PRI desdeñando por las presidencias panistas Fox-Calderón, que servía para representar la alianza del Estado Mexicano con el campesino, su incorporación como base de apoyo al régimen post revolucionario: el enclave de masas como sector del PRI y la organización de los ejidos, no para producir, sino para votar.
En alguna ocasión, según el anecdotario al acto agrario de Veracruz escenificó el destape. En 1992, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari destapó a Patricio Chirinos Calero, su secretario de Desarrollo Urbano, con sólo invitarlo a la gira y tratarlo con deferencia; lo llamó a subir al avión presidencial a su regreso. Eso fue todo. Los rompe códigos de la política no necesitaban más,
Esta vez Peña tuvo algo mejor que hacer y no habrá mensaje cifrado ni signos.
Su ausencia interrumpe la recién restaurada liturgia, lo equipara a la era panista. Tendrá alguna explicación. Quizá ya se convenció que el agrarismo es obsoleto, que los seudo líderes son caciques y de cualquier forma deben jalar o que el clientelismo rural va a la baja y al final de cuentas la Reforma Agraria ya acabó. No se sabe si en el cambio de agenda influyó que había norte en Veracruz o que los pensionados, os de la UV o algunos de la cauda de acreedores saldrían a protestar por los pagos pendientes. Además, en cuanto a la línea de quién será el candidato del PRI a gobernador, que los calientes y acelerados se aguanten a la convocatoria, que ya debe estar por salir.
A propósito, los que se sienten parte del equipo ganador de la bianual micro gubernatura, propalan que festejarán la nominación este 14 de febrero; la adoratriz de Chayanne y el devolvedor de la caña de pescar, cuentan efusivos a quien quieren escucharlos que su santo patrono tendrá su Anunciación, será revelado el día del amor y la amistad, fecha que como coincidencia es el de San Valentín, también día de gansters.
LOS TRES REYES
A falta de Peña vienen tres emisarios suyos del gabinete presidencial. El secretario de Gobierno, Miguel Ángel Osorio Chong, el de Hacienda, Luis Videgaray, y el de Agricultura, José Calzada Rovirosa, éste ex gobernador de Querétaro, donde perdió la plaza el PRI y sin embargo se le recompensó con una secretaria de estado. Extraño y posiblemente un caso irrepetible.
De cualquier forma, la clase política del PRI veracruzano, los actores de la sucesión, estarán presentes, y por supuesto que habrá signos, pero no presidenciales.
EL TERCO
En el extranjero hace tiempo que se esfumó la buena imagen inicial y las expectativas de cambio que despertó el gobierno de Enrique Peña Nieto. Ayer el New York Times lo vapulea en su página editorial. Desde el título, “México resiste tercamente a la rendición de cuentas”, la editorial exhibe la simulación y el encubrimiento en tres casos emblemáticos de su gestión: la millonaria Casa Blanca, construida y financiada a su esposa por un contratista de su gobierno, la represalia a los periodistas que lo revelaron y la torpeza de encomendarle a un subordinado la investigación que obviamente no encontró nada ilegal o falto de ética. La segunda fuga del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán de una prisión de lata seguridad, como se sabe, conseguida con la construcción de un túnel sin que ningún funcionario “se percatara de ello. Y el tercero, el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en 2014 en Iguala, Guerrero, en el que la verdad histórica oficial de la incineración de los cuerpos fue refutada por un grupo internacional de expertos de la Comisión Internacional de Derechos Humanos.
El momento mexicano quedó atrás. Para la editorial del prestigiado diario americano Enrique Peña Nieto no será recordado como un líder transformador sino como un político que eludió en cada ocasión la rendición de cuentas.