MÉXICO: Asilos del DF, sin ley que rija su operación
En muchos de estos lugares su personal carece de especialización o capacitación para poder tratar a los adultos mayores.
Nacionales
- 2011-05-24
Los asilos para personas de la tercera edad en el DF no cuentan con ley que rija su operación y que dicte los principios básicos que deben poseer estos lugares para atender a esta población, tampoco hay un registro de cuántos operan en la capital ni cómo; muchos de ellos incluso carecen de especialización y capacitación para poder tratar a los adultos mayores.
Según el diputado Carlo Pizano, integrante de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Asamblea Legislativa del DF, la legislación para los albergues donde habitan adultos mayores es un “gran pendiente”, e incluso hizo un parangón de estos lugares con los centros de adicciones, pues no existe jurisdicción que los regule y no se sabe cuántos hay en la ciudad.
Existe una violación latente a los derechos de las personas de la tercera edad, pues el gobierno a través de sus instancias correspondientes, como la Secretaria de Desarrollo Social, no ha tenido la iniciativa de hacer un censo para ubicar estos albergues y a partir de ello crear políticas públicas enfocadas a este sector, e incluso realizar visitas periódicas para vigilar que no se violen las garantías de esta población, lo cual es muy común, pues la mayoría de los ancianos que habitan en estos espacios son dependientes debido a su situación de vulnerabilidad.
Según cifras oficiales, en México 40 por ciento de los adultos mayores de 80 años presenta algún tipo de discapacidad, y por consecuencia, son dependientes.
En entrevista, Ana Gamble Sánchez, coordinadora de Gerontología del Instituto para la Atención de Adultos Mayores del Distrito Federal, indicó que hay varios tipos de albergues, los que están incorporados a la Junta de Asistencia Privada (JAP), que se encargan de verificar que los albergues tengan las condiciones para brindar servicio según lo estipula la Ley de Instituciones de Asistencia Privada para el DF, y los que no están registrados ni cuentan con permisos, que surgen ante la necesidad de albergar a personas mayores.
Las instituciones de asistencia privada son entidades que con presupuesto propio y bienes de propiedad particular, generalmente están conformadas como fundaciones o asociaciones. En el Distrito Federal, la JAP agrupa a 405 instituciones donde se atiende a más de un millón y medio de personas de escasos recursos al año, pero no todas son adultos mayores, hay albergues para niños, mujeres, etc.
“Hay unos que son inhumanos, por lo que debemos hacer un trabajo importante para poder tener más injerencia en eso, porque finalmente cubren una necesidad: la de crear espacios para personas mayores y poco a poco tenemos que vincularnos más, antes de juzgarlos, debemos apoyarlos con capacitación y recomendaciones”, indicó Gamble.
La Sedeso también cuenta con albergues dedicados a personas de la tercera edad a través del Instituto de Asistencia e Integración Social. En entrevista, el secretario Martí Batres indicó que en ocho albergues se reciben adultos mayores, pero hay dos destinados a esta población, uno en Cuautepec donde hay varones, y el de Villa Mujeres donde se reciben ancianas.
“En total tenemos 957 personas adultas mayores, de esas 631 son hombres y 326 mujeres; el rango de edad es de 60 a 96 años, todos en situación de abandono”.
Además señaló que tienen convenios con 40 instituciones de asistencia privada vigilados por la JAP.
Sin embargo, cuando se le preguntó si sabía cuántos asilos existen en el DF y a cuánta población asciende, contestó que no conocía los datos con precisión.
Claves
Diagnóstico en 2000
• El último gran estudio que se realizó sobre la calidad de vida de los adultos mayores en las instituciones de albergue en la Ciudad de México, que data del año 2000, fue elaborado por los especialistas Luis Miguel Gutiérrez Robledo y Jorge Reyes Guerrero.
• En él se contabilizó 115 asilos registrados en el área metropolitana y el DF, y señaló claras deficiencias en estos lugares.
• El documento destacó que “poco o nada se ha hecho en el mismo sentido en lo que concierne a las instituciones de cuidados prolongados, para los cuales no existe una norma oficial mexicana que asegure un mínimo de calidad asistencial en un ámbito sumamente heterogéneo”.
• Además se advirtió de la inexistencia acerca de una definición adecuada sobre las características y los objetivos que estas instituciones deben ofrecer para resolver las necesidades de sus asilados y, por tanto, brindar cuidado adecuado.