COATZACOALCOS: Entre clases de historia, un concierto de Byron y desmayos...llegó Morena.

El mismo discurso, diferente plaza, otro municipio, mismo actor

Zona Sur

- 2011-05-21

Eran las 17:00 horas y el que se dice ser “El presidente legítimo” no llegaba al parque Independencia de Coatzacoalcos.

Doña Francisca Castillo, seguidora del “Peje”, había viajado del vecino municipio de Minatitlán. Llevaba más de una hora sentada en una de las bancas de esta plaza popular, en donde el calor provocado por los más de 40 grados centígrados hacían que el sudor le escurriera entre las grietas de su piel acumuladas durante más de 65 años.

El “Peje” no llegaba y Byron amenizaba. Doña Francisca seguía esperando cada vez más sofocada.

Ella y más de “mil gentes”, entre personas de la tercera edad, niños y adultos, fueron “invitados” a viajar en camiones de distintos municipios del Sur, para venir a Coatzacoalcos a ser parte del “Movimiento de Renovación Nacional” que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

La explanada se estaba llenando, si… de vendedores de platanitos y chicharrones, de triciclos de raspados, de promotores de “Omni-Life”, de vendedores productos “legítimos” como libros, revistas, de banderas, pines, suvenires oficiales que patrocinan la campaña de “MORENA”, ajá…y que más.

Transcurrieron ya 40 minutos y el cansancio provocado por el Sol venció Francisca. Nadie, de los de arriba del estrado se percató de su pausa.

Su vecina de banca sentía, cada vez más, una pesada carga en su hombro. Alguien se recargaba sin pudor sobre ella. Francisca se desmayó. Nadie se dio cuenta.

Mientras en la Plaza, algunos ondeaban la bandera de Convergencia, otros más añoraban al “Peje” en el PRD, ambas telas, con diferentes escudos clamaban un poco de sombra, no era emoción, sino calor el que hacía que ondearan de lado a lado las telas.

Una mujer con un seno de fuera y amamantando al bebé, le decía a sus otros dos hijos que pronto llegaría Obrador, que después de eso irían a comprar sus zapatos: “Espérame hijo, toma agua y no te desesperes”.

Campesinos de las comunidades calmaron su hambre de horas con chicharrones y plátanos, que comían sentados en las escalinatas del parque.

De repente, tres hombres se movieron entre los grupos del lugar. Llevaban cargada a Francisca totalmente desmayada, sudando y sin sentido. “Una ambulancia, un doctor. Esta mujer no reacciona”. Los solidarios lo sentaron el piso de los bajos del Palacio.

Los organizadores del evento y seguidores del ex candidato a la presidencia de México, aguardaban igual que todos en el estrado, bajo la refrescante sombra que el pueblo no podía gozar.

La ambulancia de la Cruz Roja llegó, Francisca, recargada en un pilar, dijo sentirse mejor, que lo único que tenía era calor. Con medidor de presión en mano, el paramédico la atendía.

Sólo esbozó una expresión en su rostro y dijo: “Ya llegó”. Byron dejó de cantar mientras recomendaba a los presentes provenientes de muchas comunidades rurales entrar a “Google” y bajar sus canciones. ¡Que tipo!

En una camioneta, totalmente climatizada y con seguridad, Andrés Manuel López llegó al estacionamiento del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, subió las escaleras e inició con su papel de político: saludos de manos, abrazos y besos.

Fue el único momento que Francisca pudo ver a quien por más de una hora había esperado.

La valla humana se formó. “El Peje” pasó en medio, saludaba, la gente lo buscaba para darles peticiones. Los ancianos no se pararon, sentados sólo se mantuvieron expectantes. Una mira a lo lejos también se mantenía expectante.
Subió al estrado. La madre seguía con el seno de fuera y su hijo mamando.

Algunos seguidores molestos reclamaron a Andrés Manuel que sus custodios eran prepotentes, corruptos y soberbios, por no dejarlos pasar a saludarlo, que era a lo que habían venido.

“El Peje” llego al estrado. Medios y los organizadores del evento aguardaban. Inicio el Show, así como las clases de historia.

Todos escucharon durante 50 minutos el discurso en donde Benito Juáres, Hidalgo y Morelos estuvieron presentes. Demagogia hueca, gris e incluso carente de populismo de Andrés Manuel. Las clases de historia fueron buenas.

Doña Francisca no alcanzó mucho, no vio todo desde el piso del estacionamiento en donde sus compañeros la dejaron sólo alcanzó a escuchar una vez más las promesas de campaña del 2006.

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