EU capacita a diplomáticos en tácticas contra el crimen
Eludir retenes falsos, detectar a espías, conducir vehículos en medio de un ataque y aplicar torniquetes en caso de resultar heridos, son algunos de los objetivo del curso que imparte el Buró de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado.
Nacionales
- 2011-05-14
Como sus compañeros en Bagdad, Islamabad y Kabul, los diplomáticos de Estados Unidos en el norte de México ahora deben saber manejar armas y eludir retenes. También, escapar de secuestradores. Incluso, detectar a espías del crimen organizado y hasta aplicar torniquetes en caso de ser baleados.
Luego del asesinato de una funcionaria en Ciudad Juárez y un agente de ICE en San Luis Potosí y tras varios ataques armados a sus consulados en ciudades como Monterrey, el gobierno de Estados Unidos determinó entrenar a su personal diplomático en México en “tácticas de defensa personal”, para ayudarles a resistir, escapar y hasta derrotar a narcotraficantes en caso de un intento de secuestro o atentado.
Mediante un curso reservado hasta ahora a las embajadas de Estados Unidos en Yemen, Irak, Pakistán, Sudán y Afganistán pero que en el año reciente se ha extendido por vez primera a México, Washington decidió capacitar a sus diplomáticos en el norte en tareas más propias de un policía o un soldado: asistencia médica de batalla, conducción de vehículos bajo fuego y manejo y familiarización con armas, incluidas ametralladoras AK-47, pistolas Beretta y rifles de asalto M-16.
“La sección de entrenamiento del Buró de Seguridad Diplomática proveyó capacitación (especial) por primera vez a personal estadunidense que ha sido transferido al norte de México en 2010. El curso familiariza a diplomáticos estadunidenses y sus parientes con armas, atención médica de emergencia, detección de vigilancia y artefactos explosivos improvisados”, destaca el reporte anual del Buró, presentado en marzo pasado.
Conocido como Entrenamiento para Amenazas en Asuntos Extranjeros (FACT por sus siglas en inglés), el curso se suma a un escalamiento de las medidas de seguridad y precaución de Washington en México, que en meses recientes ha ordenado la evacuación de personal no esencial, reforzado sus instalaciones consulares contra coches bomba y contratado a guardaespaldas para proteger a funcionarios clave.
El entrenamiento es ofrecido por el Buró de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado en un centro de capacitación ubicado en Virginia, durante lo que se conoce como Crash-Bang Week (La Semana de Choques y Disparos). Son siete días durante los cuales se enseña a una persona a disparar, curar heridas y esconderse.
Pero no sólo se entrena a los diplomáticos en uso de armas. Según el Departamento de Estado, los módulos de detección de vigilancia y artefactos explosivos improvisados permitirán a sus funcionarios identificar de antemano si personas que trabajan para el crimen organizado les han tendido emboscadas para tomarlos como rehenes o si han dejado trampas en vehículos cargados de explosivos, como los utilizados en Ciudad Juárez y en Hidalgo en meses recientes.
El reporte, del que MILENIO obtuvo una copia, destaca que este tipo de entrenamiento sólo se ofrece a diplomáticos asignados “a tareas de riesgo crítico”, algo que hasta ahora sólo se había extendido a funcionarios desplegados en países del Medio Oriente, el cuerno de África y Asia Central, donde Estados Unidos mantiene operaciones militares.
Con la excepción de Colombia, nunca había sido utilizado en el Hemisferio Occidental.
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Cuando lo transfirieron a México como nuevo encargado de seguridad regional de la embajada de Estados Unidos, en febrero de 2007, Mark Hunter, un ex militar que desde 2005 había controlado la vigilancia de la Zona Verde en Bagdad, bromeó con sus compañeros sobre la tranquilidad que le trajo el cambio de aires.
“Son vacaciones para mí. Puedo salir a la calle”, dijo Hunter, quien dejó el cargo año y medio después, en 2009. Cuatro años más tarde, el panorama para sus compañeros, al menos en entrenamiento, no es tan relajado como al principio del sexenio.
“Nuestra oficina de seguridad ha proveído de entrenamiento de seguridad y atención médica al personal en consulados como Ciudad Juárez, Nogales, Nuevo Laredo, Matamoros, Monterrey y Tijuana”, expuso el Buró de Seguridad Diplomática.
Algunos funcionarios estadunidenses que ya han tomado el curso de la semana Crash-Bang describen la experiencia como intensa pero útil. Mike, un ex oficial que estuvo asignado a la Zona Verde de Bagdad, lo narra así en su blog.
“Mi curso incluyó una parte de manejo, durante la cual aprendí la forma adecuada de embestir un auto estacionado. También aprendí a disparar la carabina M-4, un rifle AK-47 y la pistola SIG. Pero lo más valioso fue el entrenamiento médico, dirigido a heridas más serias que las que se incluyen en un curso de primeros auxilios”, escribió.
Un diplomático estadunidense recientemente asignado a Tamaulipas, cuyo nombre es Andrew, lo describe así: “Los primeros dos días y medio los pasé aprendiendo cómo sobrevivir un secuestro y entrenamiento médico. Ahora, si tienes una hemorragia masiva en una de tus extremidades, puedo aplicar un torniquete rápidamente. También puedo sellar cualquier perforación en un torso”.
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La descripción ofrecida por Andrew se liga con otro aspecto de los cursos FACT: evitar un secuestro.
“Pasé dos días manejando con un instructor, aprendiendo a hacer cosas con el coche que jamás había hecho. Interesantemente, la mayor parte de tus instintos al manejar son erróneos y no sirven en un momento difícil. Me han dado el suficiente conocimiento que puede realmente salvar mi vida si me atrapan manejando en México o si me encuentro con un retén falso o un ataque vehicular de esos narcotraficantes”.
Precisamente, del reporte se desprende que el inicio del entrenamiento vino poco después del asesinato de Lesley Enriquez, la funcionaria del consulado estadunidense en Ciudad Juárez que en marzo de 2010 fue atacada por miembros de la pandilla de Barrio Azteca, perseguida en su camioneta varias cuadras antes de ser abatida a tiros cerca de la frontera con Estados Unidos.
Al respecto, el Buró de Seguridad Diplomática revela en su informe que el gobierno estadunidense ha creado un plan de acción en caso de que un funcionario diplomático sea secuestrado.
“Tenemos que estar preparados por si estadunidenses son secuestrados por cárteles de la droga. El Buró sostuvo una conferencia de recuperación (de personal plagiado) en la Ciudad de México en 2010, atendida por 45 expertos en recuperación de 16 agencias del gobierno de Estados Unidos”, se expone.
Y es que, determinó Washington, “es necesario coordinarnos con las autoridades mexicanas si la violencia estalla”.