Un alto porcentaje de especies en peligro de extinción, nichos arqueológicos y áreas naturales protegidas han sido devastadas principalmente por la falta de recursos asignado por la federación para su cuidado y de la creación de una estrategia multidisciplinaria para su preservación, que en caso de no realizarla en pocos años se acabarán en su totalidad.
Zona Sur
- 2011-03-16
Un alto porcentaje de especies en peligro de extinción, nichos arqueológicos y áreas naturales protegidas han sido devastadas principalmente por la falta de recursos asignado por la federación para su cuidado y de la creación de una estrategia multidisciplinaria para su preservación, que en caso de no realizarla en pocos años se acabarán en su totalidad.
Así lo confirmó el antropólogo social del Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Julio Antonio Gómez Hernández, quien dijo que la protección de estos recursos naturales e históricos no debería ser responsabilidad institucional o de gobierno, sino de todos los sectores de la sociedad.
Indicó que, por su valor natural a nivel mundial, una de las zonas que requiere de mayor atención es la reserva ecológica de Catemaco y la Región de los Tuxtlas, ubicada en la zona Sur de Veracruz, que comprende de 155 mil hectáreas, la cual cuenta con 12 de los 14 pisos ecológicos que tiene el planeta.
Informó que la región de los Tuxtlas conserva el 60 por ciento de las plantas importantes en proceso de extinción a nivel mundial, misma que necesita protección inmediata para que no se pierdan.
Recordó que la SEMARNAT y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, creó desde hace 11 años, la dirección de la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, pero el trabajo ha sido mínimo, mismo que sólo ha permitido conservar el único 10 por ciento de selva que queda de este ecosistema.
“Este lugar requiere de una altísima atención, pero desgraciadamente, como lo hemos mencionado anteriormente, la burocracia es feroz, la inercia, los viejos modos de manado y de organización hacen que se vuelva difícil este trabajo”, asintió.
Dijo que el atrapar talamontes, traficantes de especies y piezas arqueológicas es una labor titánica, mismos que cada 24 horas desaparecen un árbol, un animal o un vestigio histórico, por lo que es necesaria la colaboración y participación de cada ciudadano, quienes con un trabajo planeado y preventivo y la aplicación del mismo logrará reducir tan alarmantes cifras.
Expuso, como otro ejemplo, que existen 450 mil 500 nichos arqueológicos en todo el país, de los cuales se atienden menos del 10 por ciento y de ese universo otro porcentaje igual recibe el apoyo económico real, lo que significa que sólo 4 mil 500 son protegidos por el gobierno.
Refirió que la estrategia de protección deberá de involucrar a todos los sectores y grupos involucrado en el resguardo de un bien patrimonial, tales como sociedad civil, instituciones educativas y gubernamentales, para una mayor cobertura y mejores resultados, medida que deberá aplicarse a nivel local, regional y estatal.
Acotó que uno de los ejemplos más palpables es el proyecto de preservación de Nanciyaga, proyecto particular en el cual se les ha dedicado una inversión millonaria pero se está logrando un gran resultado.
Precisó que esta medida coadyuvará a las dependencias federales y estatales que se encuentran limitadas no sólo política sino también económicamente, lo que les impide hacer una cobertura al cien por ciento de estos recursos naturales.
“No quiero ser un dedo acusador, pero sí, el trabajo público o institucional es bastante limitado o hay contradicciones, como el caso de los manglares, ley que tiene sus contradicciones y no los protege en su totalidad”, expresó el estudioso.