COATZACOALCOS: ¡Viva Ignacio Zaragoza! ¡Viva la Batalla de Puebla! …Ah chingá: ¿Y la bandera?

+ Al desfile que conmemora la batalla de Puebla de 1862 acudieron todos: menos la bandera

Zona Sur

- 2011-05-05

Al desfile que conmemora la batalla de Puebla de 1862 acudieron todos: menos la bandera…

Ah chingá, observó un testigo recién llegado allí, junto al estrado de autoridades civiles, militares y los etcéteras que suelen ocupar los asientos oficiales…¿Y la bandera?
Mmmmm…No sé, quizá como hay mucho viento no la colocaron…le respondieron…

Lo cierto es que el asta, imponente, larga, larga, larga, lucía solitaria, solitaria, solitaria, justo enfrente de los contingentes de niños, adolescentes y adultos que desfilaban en memoria de la única batalla que le hemos ganado a los franceses en las múltiples ocasiones que nos hemos enfrentado a ellos…

Pero eso sí, fuera del detalle de la ausencia tricolor, estaban todos en ese gigante portentoso que es el malecón de Coatzacoalcos…

Todos…

Incluso la vista hermosa del mar bravío y norteado; la escena del barco valiente que abandona el puerto y atraviesa las escolleras para lanzarse a destino abierto; el viento ligero pero aún fuerte que da sus últimos coletazos en un mayo que será de calores infames…

Todos…

Los regidores que se juegan a picarse la panza, como Cornelio y Víctor Pulido…
El regidor gordito que suele asumir una posición de brazos abiertos y firme con cara de ¡No faltaba más…como que soy la autoridá…!
Los niños de las primarias que inspiran ternura y que desfilan como el chorrito de Cri-Cri: se hacen grandotes y se hacen chiquitos.

Tiernos porque unos van erguidos y orgullosos de desfilar y sentirse ciudadanos…y otros van aun medio dormidos por la desmañanada y son delatados por la camisa afuera del pantalón y el pelo alborotado…

Las madres hermosas, todas; bellas por el simple y profundo hecho de ser madres y que van allí con el cachetón de unos tres meses durmiendo en el canguro; con la chamaca de 10 años que no desfiló y tampoco se pudo quedar en casa; con la comadre, con la vecina…

Son como hormiguitas esas madres y van desfilando a un costado del contingente y pasan por debajo del estrado y les importa un demonio si hay bandera o no…

Porque las madres del 5 de Mayo en Coatzacoalcos viven su propia batalla: la de cuidar y criar a sus hijos como lo hacen cada día…

También van algunos padres…pocos.
Han de ser maestros -observa el reportero-…

Y como no trabajan hoy, ni mañana, ni el lunes y seguramente tampoco el martes…

Pero hay más: el profesor erguido que se toma su papel como debe ser: muy en serio…

El maestro galán con playera de rayas gruesas y azules, pantalón blanco, zapato blanco y la barba y el pelo bien pintados; es una suerte de profe metrosexual región cuatro, pero el hombre va firme junto a sus muchachos que lucen en el desfile…

También, claro, va el maestro del chicle…

¿Chicle a las 9 de la mañana?...

Mmmmm, la cara y el chicle lo hacen sospechoso: ese maestro parece que anda crudo…Y su contingente, claro, es un relajo…

Portentosa, pasa la banda de los delfines, orgullo de la secundaria general número 2 y bien organizada con sus tubas, clarinetes, trompetas, tambores, trombones…

Bien, muy bien; animan el desfile y dan cátedra de responsabilidad educativa…

Están los reporteros y reporteras y está el director de la Administración Portuaria Integral que sale corriendo y es perseguido por los periodistas y huye cual divo de televisión…

Ufff…finalmente lo alcanzan y da la entrevista obligada.

No faltó el chamaco del Servicio Militar Nacional que llegó tarde y fue observado por los soldados que ya lo verán el sábado y seguramente le aplicarán unas 50 sentadillas por irresponsable…Y desde luego, otras 50 largartijas…

Y…bueno, tampoco es para tanto…

Tampoco faltó el carpintero que llegó tardísimo con los letreros de SEDENA y SEMAR…

Uta’ pa’ carpintero…Si hubiera luchado contra los franceses esa batalla se habría perdido…

El desfile dura unos 45 minutos…

¿Cómo lo viste? Le pregunta un testigo a otro.

Desordenado, deslucido, es la respuesta.

Sí, coincide…

Pero en fin, Zaragoza no se podrá quejar allá en el cielo de los héroes que nos dieron patria y libertad, donde su alma debe estar feliz y satisfecha…

En Coatzacoalcos se le recordó ayer y aunque el desfile fue flojo, estuvo lleno de color y se hizo con buenas intenciones…

Y no obstante que en el inicio del desfile se presentaron algunas gotas de esas que conocemos como “espanta flojos” le reportamos a don Ignacio que nadie se rajó…

Como el general Zaragoza y los Zacapoaxtlas en 1862 aguantaron a pie firme los guamazos de los franchutes en la guerra de intervención, ayer en Coatza todo mundo aguantó vara durante el desfile…

Todos, excepto la bandera…

Pero es que…nadie la puso.

Aunque habrá sido culpa del viento…

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