Paradoja sureña: con tanta agua y nos morimos de sed

+ CLAROSCUROS, por José Luis Ortega Vidal

Zona Sur

José Luis Ortega Vidal - 2012-08-12

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Uno de los problemas profundos que impide el desarrollo en México, consiste en nuestra falta de cultura para la planeación.

En nuestra vida los mexicanos estamos peleados con la organización y la planificación a corto, mediano y largo plazo, tanto en la obtención de recursos, como en su administración y aplicación.

Padecemos esta realidad en nuestra vida privada, pero también en nuestra circunstancia política.

Los tres niveles de gobierno y todos los partidos que los ejercen sufren del mismo síndrome: el del “ahí se va”.

A esta enfermedad la caracterizan síntomas como: “nadie lo ha hecho antes”; “mi trabajo ha sido el mejor”; “esta acción es histórica”; “no, olvida todo lo que hizo el anterior, partamos de nuestro proyecto propio”; “cámbiale el nombre, que ya no lleve ese color, que nadie vuelva a mencionar esa palabra”; “eso es asunto de ellos, que se chinguen”.

A la falta de planeación; a la mezquindad política que se convierte en torpeza administrativa; podemos sumar la ineficiencia y la ineficacia.

¿Son lo mismo eficiencia y eficacia?

No, no son lo mismo.

Eficiencia consiste en utilizar adecuadamente los recursos con los que se cuenta para realizar determinada tarea.

Eficacia, consiste en obtener el éxito en una meta específica.

Ambos conceptos co-existen; se apoyan; se necesitan; pero son distintos.

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Por ejemplo: en la sierra de Santa Martha se ubica el acueducto “Yuribia”, alimentado por arroyos que conforman un microsistema ecológico e hidrológico en una región que conforman los municipios de Soteapan, Mecayapan, Tatahuicapan y Pajapan.

El universo hidrológico de la Sierra de Santa Martha o de San Martín o de Soteapan, se alimenta de los ciclos de lluvias que anualmente se generan en el Sur de Veracruz.

A su vez, los bosques de la zona serrana co-existen con los arroyos y ríos serranos.

Mientras el mapa hidrológico alimenta a los árboles, éstos forman cortinas naturales que impiden el azolvamiento, contaminación y eventual desaparición de arroyos y ríos.

Son recursos que actúan con eficiencia: se ayudan mutuamente, se protegen y obtienen una meta común: sobreviven, se reproducen, producen un equilibrio mutuo.

Hacer un buen uso de los recursos es actuar con eficiencia.

Cumplir la meta deseada es ser eficaz.

La naturaleza ha sido eficiente y eficaz, además de generosa al darnos un recurso insustituible: agua pura.

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Y frente a ese ejemplo de la naturaleza, los hombres actuamos con torpeza.

La deforestación de la Sierra ha dañado el equilibrio ecológico en aquella región.

Cada vez hay menos árboles, como consecuencia de la ganadería extensiva.

Esta, surge como alternativa económica en unos casos y como producto de la codicia en otros.

Hay ganaderos que crian los animales suficientes para vivir pero hay otros que los crían en un afán de riqueza; aun cuando esto destruya la naturaleza.

Frente a esta realidad urge reforestar, pero al mismo tiempo es necesario atender la pobreza extrema en que viven miles de indígenas en Soteapan, Mecayapan, Pajapan y Tatahuicapan; además de Hueyapan de Ocampo, que en su área serrana es vecino de estas demarcaciones.

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El acueducto Yuribia da de beber a Cosoleacaque, Minatitlán y Coatzacoalcos; municipios sede de la franja industrial del Sur.

Hay otros municipios beneficiados como Chinameca y Oteapan, aunque allí la presencia industrial es menor.

Si atendemos al criterio de quién es el más beneficiado: podemos razonar que todos nos beneficiamos por igual, al satisfacer su necesidad vital de agua.

Si lo observamos en términos estadísticos, el municipio de Coatzacoalcos es el que más agua recibe y es la sede del corredor industrial más grande la región.

Le sigue en esa lógica el municipio de Minatitlán, luego Cosoleacaque y finalmente Chinameca y Oteapan, hasta llegar a los propios municipios de la Sierra, que se benefician también del recurso de que son sede.

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En concreto, no hay una conciencia clara sobre el desgaste del recurso hidráulico de la Sierra de Soteapan.

No entendemos, ni ciudadanos ni autoridades, la relación vital que tenemos con el universo ecológico, tan importante como el río Coatzacoalcos y la franca marítima de que somos vecinos.

De la concientización, debemos pasar a la planeación de su rescate y de su utilización eficiente.

Es un asunto de todos, aunque a la hora de abrir la cartera cada municipio deberá poner el dinero que las sumas y restas le determinen.

La reforestación de la Sierra de Soteapan ha sido hasta hoy un asunto mil veces mencionado; mil veces anunciado pero aún no se lleva a cabo.

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Otro ejemplo de la falta de planeación, de nuestra ineficiencia y de nuestra ineficacia, lo constituye el basurero de “Las Matas”.

Así como no cuidamos el recurso del agua, no somos capaces de hacer un manejo racional, inteligente y equilibrado de nuestros desechos.

En ambos temas, la irresponsabilidad incluye a gobiernos federal, estatal y municipales.

Pero también tenemos culpa los ciudadanos: indiferentes, inconscientes, ineficientes ante temas que nos incluyen y nos afectan.

En estos casos, tanto autoridades como ciudadanos andamos como “los bueyes de mi compadre”, cada quien jalando por su lado.

Ahora que pasó la tormenta tropical “Ernesto”, Coatzacoalcos se quedó sin suministro de agua potable durante unas horas; debido a que el acueducto Yuribia debió cerrarse ante la presencia del meteoro.

Vaya paradoja: en el Sur de Veracruz tenemos tanta agua y nos morimos de sed.

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