¿Los petroleros de Minatitlán, una pieza del museo corporativista?

+ CLAROSCUROS, por José Luis Ortega Vidal

Zona Sur

José Luis Ortega Vidal - 2012-07-15

(1) Cuando Renato Tronco –actual alcalde de Las Choapas- dijo que quería ser candidato a diputado federal por el distrito XIV, sabía a lo que jugaba…

Al no obtener el abanderamiento del PRI se deslindó al mismo tiempo de la campaña de Enrique Peña Nieto.

Los petroleros de la Sección X encabezados por Jorge Wade, recibieron el apoyo para la candidatura de Noé Hernández González, pero también firmaron el compromiso de sacar adelante una votación copiosa a favor del abanderado por la Presidencia.

En el distrito XIV Noé ganó pero Enrique perdió y esa cuenta pasa a la deuda política de los petroleros minatitlecos.

Tronco jugó a ganar o ganar.

Como candidato a diputado pudo haber ganado más; desde luego.

Pero deslindado de esa opción y del compromiso de entregar buenas cuentas a Peña Nieto, también obtuvo cierto espacio político.

El de Las Choapas se disciplinó y ahora se la deben.

Y la factura por la derrota del candidato presidencial pasa a la caja política de la Sección X que ostenta dos posiciones importantes: la alcaldía en manos de Leopoldo Torres y la diputación federal con Noé Hernández.

¿Quién irá por la diputación local?

Leopoldo Torres la quiere –se sabe- pero las cuentas que han entregado los petroleros en el distrito XIV no son positivas.

Y aunque los petroleros puedan argumentar que una cosa es el municipio de Minatitlán y otra el distrito XIV, lo cierto es que ni a nivel municipal las huestes de Jorge Wade tienen un control absoluto que ostentaron en tiempos pretéritos.

Flavino Ríos, los comerciantes de la CANACO –divididos y todo- el sector popular que incluye a transportistas, taxistas, líderes en colonias populares, entre otros sectores, constituyen una buena suma ajena a la mano del STPRM.

Y fuera de la ciudad de Minatitlán; en la zona rural de este municipio y en municipios aledaños como Las Choapas, Ixhuatlán del Sureste y Moloacán, ni el sindicato petrolero ni el PRI tienen la garantía de ganar contiendas próximas así como así.

Si una lección dejan las elecciones del 2012 es que el electorado y la sociedad en general han evolucionado.

De tal modo que los partidos políticos y en particular las viejas estructuras del corporativismo -como los sindicatos- están llamados a adaptarse al cambio o morir de inanición electoral.

El último gran cáncer que vive la democracia mexicana es la compra-venta de votos.

Pero ese factor, además de incrementar cada vez más su costo, también está llamado a fenecer algún día no muy lejano.

En Nanchital las mujeres argumentaron “a mi marido lo obligan a votar por el PRI, por la chamba; pero a mí no…”

Esta voz surgida de familias petroleras también representa a Minatitlán y ya no digamos a Coatzacoalcos.

(2)

Las redes sociales fueron un factor novedoso en las elecciones del primero de julio.

No fueron un elemento definitorio en el resultado, pero pasaron lista de presentes.

Todos los actores políticos deberán adaptarse a la nueva realidad o verán su poder disminuido y diferenciado como ha ocurrido en esta ocasión.

Noé Hernández ganó, pero Enrique Peña Nieto y los candidatos del PRI al Senado de la República perdieron.

Y eso, en política, se paga.

Así de simple.

O don Jorge Wade, el STPRM and company se adaptan al cambio silencioso que vivimos a partir de la Revolución Tecnológica que sacude al mundo, o se convertirán en piezas de un museo al que parecen no visualizar, o no entender.

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