Dragado de río San Agustín brinda seguridad a cientos de familias

Sofía Fernández Merlín, vecina de El Paso, reconoce el buen trabajo del Gobernador

Zona Sur

REDACCIÓN - 2012-03-23

Con la inauguración de la segunda etapa de dragado del río San Agustín, doña Sofía Fernández Merlín reconoce en el gobernador Javier Duarte de Ochoa su preocupación por encabezar los trabajos de desazolve del afluente para salvaguardar la vida de las familias de El Paso, en el municipio de Saltabarranca.

“Qué bueno que el Gobernador está trabajando por nuestro municipio, con su apoyo, nuestro pueblo ya no está en el olvido”, agradeció doña Sofía, quien junto a su familia, integrada por su esposo y sus tres hijos, conocen el San Agustín a la perfección, por lo que sin temor a equivocarse asegura que con estos trabajos, la crecida del río ya no inundará sus hogares.

Las tareas realizadas en el río gracias al programa Adelante, protegerán sembradíos y ganado de las fuertes corrientes y desbordamientos en temporada de lluvias, pero sobre todo, han renovado en los lugareños la esperanza de vivir sin temor y dejar atrás las amargas experiencias que han sufrido, esperan que ante la preocupación del Gobierno del Estado no vuelvan a ocurrir.

“Con la sacada de arena del río y con el muro de contención que están construyendo tenemos más seguridad y tranquilidad, ya no le vamos a tener miedo a la creciente”, aseguraba la ama de casa, pues ha sido testigo junto a su familia de anteriores inundaciones, “el agua nos llegaba hasta la panza, se metió a nuestras casas. Estuvo muy feo, perdimos todas nuestras cositas”.

La obra inaugurada en su segunda etapa fue festejada por pescadores, cañeros y agricultores en el marco del programa Un día, una obra Adelante, con lo que decenas de hectáreas de sembradíos de caña garantizan ser bañadas por las aguas del San Agustín, así también los pescadores de la región confían en abundantes pescas propiciadas por la profundidad de la corriente.

“De un solo golpe el Gobernador nos trajo seguridad para nuestras familias y trabajo a nuestros esposos, para que estén mejor nuestros hogares”, agregó doña Silvia, pues su esposo, Rafael Quezada Romero de oficio campesino y pescador, ha encontrado en la obra un sustento para su familia, pues desde hace cuatro meses forma parte del equipo encargado del desazolve.

“Desde que mi esposo entró a trabajar en el dragado tenemos una entradita de dinero a la casa. En esta chamba hay muchos jóvenes que están trabajando, que tienen ganas de salir adelante, esta es una prueba de que el Gobierno está apoyando con trabajo”, reiteró.

La vida de los habitantes de El Paso cambiará radicalmente, pues los lugareños aseguran que la actividad pesquera y turística se estaba perdiendo con la poca corriente del río y las toneladas de arena que sobresalían de sus aguas, situación que confían, cambiará para beneplácito de quienes viven directamente de las bondades del afluente o de quienes simplemente, disfrutan del paisaje que ofrece a su paso.

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