CLAROSCUROS

Columna del periodista José Luis Ortega Vidal

Zona Sur

- 2011-11-26

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El secuestro y crimen de la doctora Ydalia Aurelia Solís Juárez -ginecóloga que desempeñaba su profesión en Minatitlán- ha sacudido no sólo a la petrolera ciudad asentada junto al río Coatzacoalcos.

Todo el Sur de Veracruz está conmovido por este suceso: triste, cruel, inenarrable, inhumano, profundamente doloroso.

Hasta ahora, hay cinco personas detenidas en torno a este caso y el nombre de una de ellas añade más sacudimiento a una historia por sí misma dramática.
El doctor José Geraldo Noriega Santiago -esposo y hoy viudo de la víctima- ha sido y es señalado por los presuntos coautores materiales de la muerte de la doctora Ydalia.

De los cuatro detenidos, dos han declarado ante las autoridades ministeriales que el doctor Noriega Santiago –también ginecólogo- tuvo contacto con ellos para “contratarlos” y “encargarles” un “trabajo”: el secuestro y posterior muerte de su cónyuge.

En las propias declaraciones de los inculpados, aparece un quinto cómplice que habría sido el primer contactado por el esposo de la hoy occisa.

Sólo que el testimonio de ese testigo no se puede obtener porque también fue asesinado, en circunstancias y por motivos que hasta ahora se desconocen.

¿La muerte de ese quinto cómplice está ligada al caso de la doctora Ydalia?
No hay versión oficial al respecto.

Los detenidos bajo el cargo de coautores materiales del secuestro y asesinato de la ginecóloga minatitleca son: Abías Salomé Salomé, Jonathan Garduño Martínez, Ulice Cruz Álvarez y Sixto Cruz Gómez.

De manera específica, Abías Salomé Salomé y Sixto Cruz Gómez son quienes señalan –mediante sus declaraciones ante el Ministerio Público- al doctor José Geraldo Noriega Santiago como la persona que los contrató y les dio órdenes.
Ambas declaraciones están integradas a la Investigación Ministerial: MIN1/475/2011, a cargo de la Agencia Primera Investigadora de Minatitlán.

Existen dos personajes más en la historia: a uno sólo se le identifica como “Richard”; se sabe que era originario de Juanita, en el municipio de San Juan Evangelista y que murió en el municipio de Ciudad Isla.

De acuerdo a las declaraciones firmadas con que cuenta el Ministerio Público:
“Richard” es quien le habría recomendado al doctor Noriega Santiago a sus “amigos” para “el trabajo” que necesitaba.

Fue dicha persona, dice Sixto Cruz, “quien le dio mi teléfono al doctor”.
Durante los primeros días de agosto, Sixto Cruz y Abías Salomé sostuvieron un encuentro en el estacionamiento del centro comercial Soriana, en Minatitlán.
Allí, ambos dialogaron con un tercer cómplice, apodado “el negro”.
Dicho individuo se encuentra prófugo.

Sobre su identidad, localización y el papel que jugó en el secuestro y asesinato de la doctora Ydalia, no se han dado a conocer los pormenores.
Es un quinto coautor del crimen, se sabe.

En la plática de Soriana “el negro” pidió hablar directamente con el doctor Noriega, se cuenta en la declaración ante la fiscalía a cargo de esta investigación.

También se afirma allí que hubo una entrega de 500 mil pesos de parte del señalado como autor intelectual.

Una entrega más, de un millón de pesos, se daría cuando se cobrara el Seguro de Vida de la doctora Idalia.

¿Dónde está el dinero entregado?

¿Quién torturó y baleó a la ginecóloga?

“El negro” – se afirma- es la pieza que falta para conocer a fondo estos pormenores.

¿Existe un adelanto de éstos?

Se afirma que sí; pero ese adelanto sólo lo tiene la Procuraduría de Justicia y no lo hace público para no entorpecer la investigación.

¿En base a qué se detiene al doctor Noriega Santiago?
De momento, sólo se cuenta con el dato de que su captura se fundamenta en los testimonios de dos coautores materiales.

¿En qué se fundamenta el encarcelamiento de Abías Salomé Salomé, Jonathan Garduño Martínez, Ulice Cruz Álvarez y Sixto Cruz Gómez?

Primero, en testimonios de testigos del ataque a la doctora Solís.
Luego, en el interrogatorio y aceptación de la culpa de los coacusados.
Dos de ellos, como secuestradores.

Dos más, en calidad de operadores para el manejo del cadáver de la víctima; es decir para ir arrojarlo donde finalmente fue hallado.

(2)

Una sociedad tan golpeada como la nuestra, lo menos que puede tener son dudas.
Hoy en día, dudar es una forma de sobrevivir.

Eso es entendible, respetable y saludable.

¿Son culpables los cinco detenidos, incluyendo en dicha cifra a un ginecólogo exitoso?

Es una buena pregunta.

¿Cuál es su respuesta?

He ahí el trabajo de las autoridades.

Una, la Procuraduría de Justicia, investiga. Si tiene elementos, detiene. Si cuenta con bases jurídicas, consigna el caso a un Juez.

Esto, es lo que ha ocurrido hasta el momento.

Los detenidos son ciudadanos mexicanos con todos sus derechos vigentes. Nadie, que se sepa, se los ha negado.

Un principio del derecho en que se fundamentan nuestras Leyes, establece que todos somos inocentes hasta que se compruebe lo contrario.

Por ello, al escribir historias como ésta, los periodistas debemos usar siempre el sustantivo: presunción.

La alusión a siete personas involucradas en esta historia, parte de una presunción.

Todos, son presuntamente culpables.

Del mismo modo actúa la Procuraduría de Justicia.

Sus encargados presumen la culpabilidad de estas personas, las han investigado y aún las investigan.

Los representantes de la PGJ han detenido a los presuntos delincuentes y conforme a derecho los han puesto en manos de un Juez.

El Juez respectivo determinará si los elementos presentados por la Procuraduría son suficientes para hallar culpables a los acusados.

De ser así, primero les dictará Auto de Formal Prisión y se entrará en los alegatos jurídicos de los abogados de ambas partes: la fiscalía que representa al Estado Versus la Defensa.

Finalmente habrá una sentencia a favor o en contra de los investigados, detenidos y puestos a disposición de la autoridad judicial.
Hay que esperarla.

(3)

¿Y la doctora Idalia Solís?

He ahí un punto muy importante.

Ella, una doctora respetada, exitosa, madre de familia, miembro notable de la sociedad minatitleca, ya no está con nosotros.

¿Por qué no está?

Porque la secuestraron y la mataron de un balazo en la cabeza.

¿Eso es una presunción, o es un hecho?

No. Eso no es una presunción. Su asesinato y su ausencia, son hechos
contundentes, reales, concretos.

El final de la vida de la doctora Idalia es un suceso terrible, cruel, difícil de aceptar, lamentable, triste, que nos da testimonio de lo frágil que es la
vida.

También nos muestra que todos somos potenciales víctimas de un final que nadie desea.

En respuesta a la ausencia de la doctora Idalia, es que se abrió una investigación ministerial y hay detenidos y se busca al “negro”, el presunto coautor prófugo.

(4)

Los periodistas no somos fiscales y tampoco somos jueces.

Es importante recordar eso en cada momento del desempeño de nuestra labor.

Simplemente somos narradores de sucesos, de hechos, de historias;
fundamentalmente de historias humanas.

El proceso histórico del lamentable final de una mujer que ya está en manos de Dios, sigue su curso.

Hay que vigilar su desarrollo. Contarlo. Narrarlo. Describirlo. Detallarlo. Cuestionarlo.

Finalmente, deberemos ofrecer los pormenores sobre su final.

Esa es nuestra labor.

La de las autoridades procuradoras de justicia es investigar, obtener pruebas y presentarlas ante la instancia que aplica la justicia.

La tarea del juez, precisamente consiste en juzgar.

La de los abogados de los acusados, es defenderlos.

Hasta ahora, aprecio, cada quien está desempeñando el papel que le corresponde.

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