Ductos de Pemex “invaden” comunidad

Autoridades y vecinos acusan que la paraestatal colocó la tubería cerca de las viviendas

Nacionales

- 2011-11-21

Como una “bomba de tiempo” es definida la situación que viven los habitantes de la comunidad de La Estancia, en Querétaro, donde casas y escuelas viven en eterna convivencia con ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) que no han recibido mantenimiento.

Al menos así lo señala el delegado municipal, José Héctor Olvera Verde, quien reconoce que ninguna estancia ha logrado realizar un manual de protección o protocolos de seguridad en caso de alguna contigencia.

Al contrario de casos como Hidalgo, donde existen 117 asentamientos irregulares que llegaron después de instalados los ductos; en La Estancia, Querétaro, la población y las autoridades locales dicen ser víctima de una invasión peligrosa; sus registros cuentan que hace más de 40 años los ductos fueron colocados a unos centímetros de los hogares y centros escolares.

Uno de los poliductos en la comunidad, el que pasa por la banqueta de cinco cuadras de la calle Reforma, transporta gas natural y es el que mayor preocupación les genera “pues supuestamente el gas natural no huele; no se puede saber si hay alguna fuga o algo”, sostiene José Héctor Olvera.

Pero además, dice el funcionario municipal, estos conductos de combustibles tienen más de cuatro décadas y nunca se les ha dado mantenimiento porque para hacerlo se tendría que levantar el empedrado de la calle y derribar los muros de las casas.

“Argumentan (Pemex) que es una zona federal y que no se debió de haber metido las redes de agua, luz, drenaje y nada, pero eso le corresponde al municipio; ¿nosotros, qué? Pemex metió los ductos después de que se construyeron las casas”, revela Héctor Olvera.


Peligro latente

De acuerdo con los señalamientos de la ruta que sigue la red de Pemex, ésta pasa apenas a dos calles de distancia de donde se encuentra la escuela primaria “Justo Sierra” y el jardín de niños “José María Arteaga”; a cuadra y media de uno de los tianguis de la comunidad, y a un metro de alrededor de 60 viviendas de la referida calle Reforma.

El otro ducto pasa por la vía principal de la comunidad, la Avenida de Las Torres, sobre la cual se encuentran una docena de negocios, entre carnicerías, tiendas de abarrotes, una vinatería y un puesto de jugos, cuyo propietario utiliza una de las señalizaciones de Pemex para atar el lazo que sostiene el hule que cubre su expendio.

Diariamente, niños y adultos esperan el camión de servicio público en una de las señalizaciones de la paraestatal donde se lee: “ductos de alta presión bajo tierra. No cavar. Pemex”.

El potencial peligro se incrementa con los robos de combustible en esos ductos, que en el municipio de San Juan del Río suman 32 en el presente año. La mayoría de ellos se concretaron muy cerca de esta comunidad; tres, a dos kilómetros de la población.

Tanto el titular de la Unidad Municipal de Protección Civil, Elías Ortiz Unzueta como el delegado municipal, coinciden en que quienes realizan estos robos son gente conocedora del sistema de la paraestatal; es decir, es personal de la empresa, técnicos que estuvieron en ella o que están en combinación con operadores de la misma.

“Una fuga acabaría con todo y no nada más con la comunidad (La Estancia), se llevaría a San Juan del Río, Loma Linda, El Rosario y Casa Blanca… nos termina a todos”, reflexiona José Héctor Olvera.

La comunidad de La Estancia se ubica a la altura del kilómetro 170 de la autopista Querétaro-México. A su alrededor se localizan las comunidades mencionadas, en tanto que la ciudad de San Juan del Río está a 20 kilómetros.

“Urge resolver esto que es algo muy grave; ahora sí que las autoridades competentes deben ponerse las pilas porque después, vamos a querer remediar las cosas cuando ya suceda una desgracia”, dice.


Analizan la situación

A fines de septiembre el delegado de la Secretaría de Gobernación en Querétaro, Juan Carlos Oceguera Mendoza, se comprometió con los vecinos de La Estancia a buscar el acercamiento con Petróleos Mexicanos a fin de atender la demanda de la población que pide un manual que les diga qué hacer en caso de alguna contingencia, y dar mantenimiento a las estructuras.

Aceptó que la población corre un riesgo elevado por lo que a la brevedad se instalarán mesas de trabajo y diálogo. “Es una calle que tiene un ducto y se va a revisar con la institución precisa, que es Petróleos Mexicanos; se levantará una mesa de diálogo para ver a qué acuerdos se puede llegar... vamos a ver de qué manera se les puede apoyar porque es una preocupación de todos los habitantes”, dijo en aquella ocasión.

Ese día, Juan Carlos Oceguera se comprometió con los vecinos del lugar a que en una semana regresaría junto con personal de Pemex, para platicar con los habitantes de La Estancia y, de manera conjunta, decidir qué hacer.

Días después, el 11 de octubre, el sub Gerente de la Dirección Corporativa de Pemex, Óscar Oliva, se reunió con el secretario de Gobierno en el municipio de San Juan del Río, Eliseo Pérez Sánchez, y con el Director de Gestión de Emergencias del estado, Gerardo Quirarte Pérez, a fin de plantear “una agenda interinstitucional que los lleve a elevar los niveles de seguridad de los ciudadanos, así como en el aspecto patrimonial de la paraestatal”.

Según se informó en un comunicado de prensa de la presidencia municipal sanjuanense, “se establecieron compromisos con la finalidad de avanzar en las estrategias que conduzcan a frenar el desarrollo o crecimiento de asentamientos humanos sobre ductos de Pemex pues ponen en riesgo latente a los núcleos habitacionales al vivir sobre los ductos de la paraestatal”.

Óscar Oliva se comprometió a incrementar la vigilancia en las áreas donde más robos se registran.

El delegado municipal en La Estancia, José Héctor Olvera, asegura que no ha tenido contacto con funcionario alguno. “Sería lamentable que pasara una desgracia pues ni el municipio ni las otras autoridades hacen algo”.

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