Productores de QR y Campeche buscan venderlo a EU, Canadá y México en 2012
Nacionales
- 2011-10-05
Chicza, el chicle orgánico producido y transformado por mayas del sureste de México, ha logrado ingresar a 14 países de Europa y a partir de 2012 iniciará su proceso de comercialización en Estados Unidos, Canadá y México, afirmó Manuel Aldrete, director ejecutivo del Consorcio Chiclero.
El Consorcio Chiclero presentó esta goma en 2007, en la feria Internacional de Productos Orgánicos (Biofach) de Europa, y quedó entre los 20 primeros productos más novedosos de este foro. En 2009 inició las pruebas de mercado y en 2010 la comercialización con las primeras 50 toneladas.
Este año esperan cerrar con una venta de 75 toneladas en los 14 países de la Unión Europea, además de Israel y Líbano, en un formato de tableta de 30 gramos. “Un promedio de un millón 80 mil tabletas están enviándose a Europa, para comercializarse a través de mil 500 puntos de venta, sin contar el Medio Oriente”, dijo.
A partir de 2012 iniciará una nueva fase: la comercialización en Estados Unidos, Canadá y México, simultáneamente, pero a través de una nueva presentación que será un “formato americano”, con un peso de 16 gramos, es decir, menos gramaje que el de Europa y más económico, aseveró. Los primeros sitios a donde se llevará serán California, Washington y Chicago
“El chicle Chicza no es un producto masivo, sino selectivo, por su calidad y precio está dirigido a mercados verdes y orgánicos, es consumido por gente que sabe qué se está llevando a la boca”, subrayó.
Las estadísticas refieren que un promedio de 150 mil toneladas de chicle plástico se consumen en el mundo, que en su mayoría terminan pegados en las calles, lo que ocasiona un gran problema de contaminación en las ciudades, explicó. De esto, dijo, apenas 1% es chicle orgánico.
2 mil productores
El Consorcio ha integrado a gente oriunda de las comunidades chicleras, a trabajadores de las cooperativas de productores de Quintana Roo y Campeche, y profesionistas.
Son 2 mil productores mayas de Quintana Roo y Campeche los que conforman el consorcio, aglutinados en 54 cooperativas chicleras.
La compañía cuida que todos los productores ganen en la medida del volumen que producen. Los colaboradores, explicó, cuentan con prestaciones como seguro social y gastos funerarios en caso de deceso. Otra de las ayudas que se les dan a los mayas es la entrega de becas para estudios profesionales de sus hijos, además de buscar dar empleo a personas de la tercera edad.
“La única diferencia con una empresa privada, es que aquí las ganancias se redistribuyen y se busca mejorar el nivel de vida de sus socios”, afirmó.
Son 1.3 millones de hectáreas de selva certificadas las que se utilizan para producirlo, y más de 8 mil árboles de chicozapote, de donde se extrae el látex, refirió.
El árbol de chicozapote forma parte de la selva del estado y no se corta, sino que se cuenta con programas de regeneración, por lo que una planta llega a vivir hasta 300 años, indicó.
“La idea era lograr una integración orgánica, estructural, que funcionara, que integrara, que vinculara a todos los que tienen que ver con esta actividad, para poder consolidar una asociación y construir nuevos modelos, proyectos y productos”, afirmó.
Manuel Aldrete recordó que fue contratado en 1993 por el gobierno del estado para realizar un diagnóstico de la actividad chiclera, donde utilizó como metodología la realización de talleres participativos, con discusión pública abierta, hasta llegar a la construcción de una figura formal y clara.
En un principio fueron seis cooperativas chicleras las que se unieron a este proyecto a través del Plan Piloto Chiclero, que fue como un ensayo, y posteriormente se fueron sumando las demás organizaciones de productores de Quintana Roo y Campeche.
“Las nuevas generaciones no conocen el chicle orgánico, saben de la goma de mascar sintética que ha tenido su auge desde los años 70’”, agregó.
Las virtudes de esta goma es la textura distinta a la sintética, además de ser natural y biodegradable. Los sabores naturales son menta, limón, hierbabuena y tutifruti. “Chicza es historia, es medio ambiente, empleo, seguro y comunidades empoderadas”.