+ Por 500 pesos, un migrante de origen guatemalteco fue 'comprado' por una banda a policías de Tultitlán y posteriormente muerto a golpes y pedradas.
Nacionales
- 2011-08-17
Un migrante de origen guatemalteco integrante de la Caravana Paso a Paso hacia la Paz fue "comprado" por una banda de jóvenes a policías de este Municipio y posteriormente muerto a golpes y pedradas.
Julio Cardona fue acusado de robo por sus agresores, quienes, para vengarse, pagaron a los agentes 500 pesos a cambio de dejarlo en "libertad" y así poder hacer justicia por propia mano.
Cardona participó en la organización de la Caravana Paso a Paso hacia la Paz, que viajó de Centroamérica a la Ciudad de México del 23 de julio al 2 de agosto.
La noche del sábado 6 de agosto pasado, narró el activista Irineo Mojica, dos jóvenes de la colonia Lechería que se encontraban ebrios fueron asaltados cerca de la Casa del Migrante San Juan Diego, ubicada en la calle Cerrada de la Cruz.
Tras sufrir el atraco, las víctimas interceptaron a la patrulla municipal 203, que en ese momento circulaba por la zona, y pidieron auxilio a los uniformados para detener al delincuente.
"Un testigo que estaba arriba del puente alcanzó a ver cómo la Policía viene a buscar al ratero y levanta al equivocado. Se lo lleva con los chicos (asaltados) y como estaban bien ebrios no sabían si era o no era", detalló Mojica.
El Padre de la parroquia San Francisco de Asís Chilpan y responsable de la Casa del Migrante, Hugo Montoya, indicó que Cardona fue subido a la patrulla.
"Los policías lo suben pero no lo entregan (al MP), sino que lo pasean, se dice. Los jóvenes que asaltaron son de la comunidad. Se juntaron y dieron 500 pesos por el migrante. Lo golpean hasta que lo matan", relató el sacerdote.
Sueño americano
Cardona, quien participó en la Caravana Paso a Paso hacia la Paz, que viajó de Centroamérica a la Ciudad de México del 23 de julio al 2 de agosto, tenía la intención de llegar a Boston, donde lo esperaba un conocido que le conseguiría trabajo. Era la primera vez que viajaba a Estados Unidos.
El sábado 6 de agosto, recordó Montoya, el joven se había comunicado por teléfono con su papá a su natal San Marcos, en Guatemala, para decirle que estaba a la espera del permiso que le otorgaría la Cancillería mexicana para poder estar libremente en el País.
"Su papá le dijo: 'no, no te esperes, si tu deseo es continuar, continua'", apuntó.
Como a las 10:00 horas, el guatemalteco salió del albergue con la advertencia de que se tenía que llevar sus cosas y continuar su viaje, pues ya no sería recibido. Intentó despedirse de Angy, una hondureña de 21 años con la que había hecho amistad, pero no lo pudo hacer porque se estaba bañando.
"Como yo andaba un poco malita del pie, él me andaba de la mano, y bueno, no sé, todo el resto del día pasamos juntos. Me hablaba mucho de su familia, de su papá. Con muchos se portó muy bien. A él no se le miraba nada malo", señaló la joven.
Cardona no abordó ninguno de los trenes que pasaron ese sábado. Se fue hacia la vía José López Portillo y en uno de los semáforos comenzó a pedir dinero a los automovilistas.
"Él volvió por mí, volvió a preguntar por mí, porque me había prometido una tarjeta (telefónica). Me dijo: 'te voy a regalar una tarjeta para que le hables a tu familia' y entonces le dije: 'qué buena persona eres'", explicó Angy.
"No me dejaron salir. Nada más de ahí, de la puerta, se asomó y me dijo adiós y que me cuidara".
Pesadilla mexicana
El joven guatemalteco llegó alrededor de las 21:00 horas con otros tres centroamericanos al restaurante bar "La Casa de Manolo", a cuadra y media de la Casa del Migrante.
Los migrantes ocuparon la mesa que estaba justo en la entrada del baño y comenzaron a pedir cubetazos de cerveza.
"Lo recuerdo bien porque fue él el que pagó, como 500 pesos. Se tomaron cuatro cubetas. Era el más tranquilo. Los otros luego luego me querían besar y me agarraban la mano. Además, cuando les dije que ya iba a cerrar, el me dijo: 'no cierre señora', como que ya presentía algo", narró Nati, la encargada del lugar.
Cardona y sus compañeros salieron del bar a las 2:45 horas y cruzaron la calle para irse a dormir frente a la Casa del Migrante.
Instantes después llegaron los mexicanos que habían sido asaltados con los policías y comenzaron a increpar a los centroamericanos, exigiéndoles que les devolvieran sus pertenencias.
"A mí llegaron los mexicanos y me empezaron a jalar. Me dieron un golpe. Yo, como estaba drogado, me asusté, nada más los miré y me encogí. No les dije nada y me dejaron", comentó Melvin, un hondureño que se encontraba en el lugar.
El padre Montoya indicó que, de acuerdo con algunos testigos, el asaltante le quitó las carteras a los jóvenes mexicanos, extrajo el dinero que había en ellas y las dejó tiradas.
"Casualmente, este migrante, Julio Fernando, se encontró la cartera. Lo único que se quedó es con la credencial del IFE, creyendo que eso lo iba a proteger hacia el futuro. Se hizo la redada y lo agarraron con el IFE. Eso es lo que se dice", agregó.
Patrulla 203
En su parte de novedades, los policías Jorge Homero Hernández Cruz y Omar Sandoval Guerra, tripulantes de la patrulla 203, no reportaron ninguna detención en Lechería ni la denuncia de algún asalto en la localidad.
"La tarjeta que me rindieron los elementos fue que ellos, a la 7 de la mañana aproximadamente, les reportaron vía radio que checaran a una persona que se encontraba tirada cerca de las vías, casi esquina 11 de julio, en la Colonia Lechería", indicó Ramón Calzada Maldonado, director de Seguridad Pública Municipal.
"Se presentan al lugar a las 7:20 aproximadamente y verifican que se encuentra una persona tirada boca a bajo, con la cabeza ensangrentada, por lo que de inmediato verifican y ya no se movía, y solicitan la presencia del Ministerio Público para que dé fe".
Hernández Cruz, de 26 años de edad, tiene tres años en la corporación; Sandoval Guerra, de 20 años, apenas cumplió dos meses.
"Son jóvenes que vienen con otra mentalidad, ya no es como antes, a ellos se les prepara mucho en derechos humanos, saben de lo sensible que es el tema de los migrantes, por eso no creo eso que dicen que ellos detuvieron al joven muerto", opinó el comandante del sector 3, al que le corresponde la vigilancia de Lechería.
Calzada aseguró que la corporación tiene buena relación con la Casa del Migrante y tan es así que es uno de los puntos donde los elementos recaban firmas cada determinado tiempo en una bitácora para demostrar que estuvieron realizando su patrullaje.
El jefe policiaco informó que ya entregó toda la información requerida tanto a la fiscalía que investiga el homicidio como a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
"Nos requirieron una serie de documentación del personal que labora en ese sector, la tripulación de la patrulla 203, que fue la que tomó conocimiento, fotografía de los elementos y nombramiento", detalló.
Muerte en la vía
El cadáver de Cardona fue encontrado a las 7:00 horas a un costado de las vías, a unos 300 metros de la Casa del Migrante, frente a construcciones donde vive personal de las empresas que le dan mantenimiento a las líneas férreas.
Presentaba hematomas múltiples en la cara y una herida profunda en el cráneo. A su alrededor habían piedras con manchas de sangre. El dictamen de la necropsia estableció que la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico.
En el lugar del hallazgo, sus compañeros colocaron una cruz de madera. La pintaron de amarillo y le colocaron una bandera guatemalteca. "2011 Migrante" escribieron sobre la barra vertical. En la horizontal anotaron "Julio Fernando".
El cuerpo permanece aún en el anfiteatro de la subprocuraduría de Tlalnepantla debido a los trámites que está realizando la Embajada de Guatemala. Una vez que concluyan, informó el ministro consejero Jorge Figueroa, los restos del migrante serán enviados a su país.