HISTORIA DEL PADRE MIGRANTE: Quería una mejor vida para él, por eso lo dejé ir
+Su hijo salió del Salvador a los 11 años
+Hace tres que no saben de él
Zona Sur
- 2011-07-29
"Erick te extraño y te amo, quiero que lo sepas. Regresa con nosotros", fueron las palabras de Francisco Salguero para los medios de comunicación, quien desde hace tres años no ve a su hijo, que partió de el Salvador, rumbo a México, en busca de una mejor vida.
Francisco, quien era integrante de los marchistas de “Paso a paso por la Paz” y de las cientos de familias que buscan a sus integrantes por todo el territorio mexicano, dijo que su hijo salió, con su consentimiento, a los 11 años de edad de su hogar.
Ya han pasado 3 años sin saber de él y ayer aprovecho a todos los medios de comunicación de la zona Sur de Veracruz como una acción desesperada generada por la incertidumbre de no saber si vive o muere.
“Se fue a los 11 años, él estaba en la ciudad de México, se comunicaba, pero desde hace 3 años ya no ha hablado”, expresó con desesperación en el rostro, mientras se limpiaba las lagrimas.
Cobijado bajo la sombra del puente de la Avenida Uno, la esperanza lo mantenía vivo y con fuerzas para sostener el cartel en donde mostraba el rostro alegre de Erick Fernando Salguero Franco, quien abandonó sus estudios, ante la necesidad de saciar el hambre y la sed de sobrevivir.
¿Por qué lo dejo ir?, fue el primer cuestionamiento de la reportera ante la
incredulidad de que su padre alentara tal decisión de abandonar su vida, familia y amigos, por un sueño incierto.
El padre, con la culpa y la desesperación sólo contestó: ¡Yo quería que el tuviera una mejor vida, por eso lo deje ir, no pensé más que dejarlo partir antes de que se hundiera en nuestro país, en el que nada hay que hacer, sólo esperar morir o por hambre o asesinado”.
Recordó que partió en el 2008, con rumbo hacia Estado Unidos, acompañado de unos amigos, sólo unos años más grande que él.
Ayer participó en la marcha “Paso a paso hacia la Paz”, en la cual cientos de
familias de Honduras, Salvador y Guatemala, mismas que sufren y padecen el mismo dolor.
Hombres y mujeres, madres, padres, esposas, primos, tíos y abuelos, trasmitían el mismo mensaje: “Se busca”.
Francisco confía que tras esta marcha, todos los medios de comunicación y la sociedad en general lo ayuden a buscar a Erick, esperanza que mantiene viva pese al desalentador panorama.
El padre salvadoreño de otros dos hijos, simplemente seguirá la “Ruta del migrante” que recorrió Erick, con el corazón en la mano y las bendiciones al creador, de dar con su hijo, a quien dejo partir con el temor de perderlo.