REPORTAJE: MIGRANTES: Concepción, el ilegal sobreviviente… Monseñor Arnulfo Romero, El Santo…

SEGUNDA PARTE:A todos: policías municipales, elementos del Instituto Nacional de Migración, pobladores nativos del Sur de Veracruz que ven pasar a migrantes; a los propios “ilegales”; a las comunidades religiosas que han intentado ayudar; los une una sola palabra: miedo.

Zona Sur

- 2011-07-23

Por José Luis Ortega Vidal/Ilse Doriany Vega Iturbe

Y sobre el tema de los 80 ilegales presuntamente secuestrados en Medias Aguas -o para ser más precisos, cerca de la comunidad de La Macaya, a unos 10 kilómetros de la estación del ferrocarril transístmico- a las autoridades políticas de Veracruz, del gobierno federal y de los cuerpos diplomáticos acreditados en el país, el panorama sólo les cambia por un sustantivo; a ellos los une la confusión.

De contradicción en contradicción,
camina la investigación


Tras la visita de Salvador Beltrán del Río -Comisionado del Instituto Nacional de Migración- y Gerardo Buganza Salmerón –Secretario de Gobierno de Veracruz- a la comunidad de Medias Aguas en búsqueda de respuestas sobre la presunta desaparición de 80 migrantes, el tema se mantiene sumido en la duda, las contradicciones y el misterio, pero al mismo tiempo se niega a morir.
Durante el diálogo con el Vicecónsul de el Salvador en Acayucan, el profesor Antonio Enrique Azúcar Hernández afirmó que frente a la inseguridad que priva en el camino de los migrantes centroamericanos, la Iglesia y la Sociedad Civil ofrecen ayuda humanitaria para los llamados “ilegales”.
Hay albergues en Ixtepec, en Coatzacoalcos, en Medias Aguas y en Acayucan, por ejemplo, dijo.
El recorrido de los reporteros por Medias Aguas –no obstante- establece que el Vicecónsul salvadoreño no está del todo informado: allí, donde presumiblemente desaparecieron 80 centroamericanos, no hay ningún albergue.
El agente municipal, don Antonio Salomón cuenta: durante meses, las comunidades católicas de Medias Agua y de pueblos aledaños como Campo Nuevo, Achotal y otros, coordinaron un comedor colectivo para los migrantes.
Llegaron a darle de comer a 300 migrantes en un solo día.

- ¿Desde cuándo dejaron de hacerlo?

Desde hace meses –responde-. Los migrantes nunca se han metido con gente de pueblo. Lo más grave que ha ocurrido con ellos, es que en ocasiones algunos se hayan embriagado y recorrieron el pueblo y eso genera inquietud, pero nunca han lastimado a nadie en Medias Aguas.

- ¿Ustedes los han visto morir? ¿Han sabido de asesinatos?

Entre ellos sí. De un tiempo para acá empezaron a asaltarse, a lastimarse, a secuestrarse, entre ellos…Alguna vez encontramos a uno de ellos asesinado aquí cerca, pero nosotros sólo damos aviso a la autoridad y ya…

Con rostro campesino, don Antonio Salomón vive en una casa humilde de Medias Aguas. En su calle, luce una invitación a votar por él para el cargo de Agente Municipal en el periodo que recién dio inicio.
El hombre está estrenando cargo y dialoga con rostro de bondad mientras su nieta acude a interrumpir la entrevista.

Según las autoridades del INM y de la Secretaría de Gobierno, en Medias Aguas platicaron con gente del pueblo, con trabajadores del ferrocarril y analizaron la orografía del pueblo; datos de los que sacaron la conclusión de que difícilmente allí se habría dado un secuestro masivo.

En escasos minutos de presencia en aquel pueblo, Salvador Pascal del Río y Gerardo Buganza Salmerón, llegaron obtuvieron su versión de esta historia.

Durante unas horas, los reporteros obtuvieron otras precisiones: la gente de Medias Aguas no quiere hablar sobre el tema de los migrantes.

De haber ocurrido el secuestro, dicen, no fue allí, porque nadie vio nada. Quizá –reiteran- haya sido cerca de La Macaya, a unos diez kilómetros.

En Medias Aguas ya no hay albergue ni comedor. Nada.

Nodo clave para migrantes que vienen desde Oaxaca o desde Tabasco, Medias Aguas es el punto de unión de la peligrosa ruta del sureste.

Los que lleguen allí y logren obtener un nuevo boleto gratuito pero muy riesgoso, saldrán en 2, 10, 24, ó 48 horas hacia Tierra Blanca.

Todo depende del programa de trabajo de los trenes.

Todo depende de que el siguiente viaje de “La Bestia” sea con cargas de granos, o de cemento, o de algún material junto al cual puedan acomodarse los migrantes.

Si el viaje es con productos químicos, los trabajadores del tren no los dejarán subir y deberán esperar una nueva partida.

Entre tanto, pasan horas durmiendo en el monte, junto a las vías, con el cielo como techo y la lluvia como cobijo.

Comprarán galletas y refrescos en una tienda de nombre simbólico, como de humor negro: “La Pasadita”, ubicada justo en la entra de Medias Aguas.

Y se embriagarán, o permanecerán callados ante los reporteros que les visiten.

O pedirán limosna en el último kilómetro lleno de piedras y huecos en el acceso a Medias Aguas.

O se golpearán y casi morirán, como fue el caso de Concepción De la O López, originario de Santa Ana, El Salvador.

Concepción, el ilegal sobreviviente; Monseñor Arnulfo Romero, El Santo

Salíamos de Medias Aguas cuando lo vimos en el camino.

Parecía indigente; semejaba un alcohólico nativo del pueblo que en pleno sol y a una temperatura de unos 35 grados, lucía una chamarra gruesa, sucia como su pantalón y sus zapatos llenos de lodo.

Lo observamos mientras caminaba varios metros.

Lo rebasamos.

Sólo nos miró.

El arribo a “La Pasadita” -última construcción del pueblo- le quedaba a unos 500 metros.

Por el espejo retrovisor observamos que sangraba.

Nos detuvimos…

CONTINUARA...

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